viernes, 20 de octubre de 2017

Vida de Marcel Schwob (por Marcel Schwob), por Santos Muñoz Luna

El autor francés sabía que su vida iba a ser breve (1867-1905). Por eso su obra tiende a cierta condensación, al conceptismo de querer decir mucho con muy poco, a disfrazarse de casi todos los géneros -relato, artículo, ensayo, poesía, libro de viajes…- como si tuviera prisa por decir todo lo que el tiempo no le iba a permitir. Desde la muerte de Monelle, la joven obrera y prostituta con la que apenas convivió tres años, a  su relación con Marguerite Moreno, su mujer, seguramente sintió que se acercaba a la plenitud de su dolor y también a la plenitud de su obra.
Aunque su labor como traductor, ensayista (tuvo mucho interés por Villon o el argot) e intelectual atento a su tiempo y gran conocedor del mundo clásico es muy destacable, tal vez hoy lo apreciemos más por sus relatos de ficción, pequeñas joyas por las que apenas ha pasado el tiempo.
De culta familia judía, seguramente su infancia y juventud estuvieron rodeadas de inquietantes libros y del arte reposado y silencioso que se colaba por las ventanas de los cafés parisinos. Aprendió a los clásicos y conoció sobradamente a sus contemporáneos. Fue políglota, viajero y excelente conversador y disfrutó de todos los placeres de la carne en las cortesanas de París, entre las que terminó eligiendo a Louise, Monelle. El Libro de Monelle, coloca en un espejo mitológico a una pequeña prostituta parisina, es una delicia de lirismo alto que nos somete por la simpleza honda de sus sentimientos y el variopinto catálogo de sus retratos, figura entre esos raros murales íntimos de los que uno de vez en cuando disfruta con perversidad. Pero su obra más célebre, Vidas imaginarias, provocó aún más perplejidad en algunos de los grandes autores del siglo XX, como el Borges de Historia Universal de la Infamia. Ese librito que mezcla retratos de personajes reales con otros de existencia más dudosa, propone una nueva ficción que hace más leves, y por tanto transitables, las fronteras entre lo real y lo imaginario. De todos los relatos incluidos aquí quizá los más interesantes a nuestro juicio sean los relacionados con los malvados y piratas del final y por supuesto el dedicado a la picaresca vida de Petronio.
Muchos de sus cuentos y ensayos tuvieron forma de libro póstumo y fueron publicados en L’Écho de Paris o en Le Phare de la Loire. Hoy en día se siguen recuperando textos, como los aparecidos en el volumen Mundos terribles, con excelentes piezas como Buffalo Bill, una moderna visión sobre los límites del espectáculo y la crueldad de cualquier tipo de colonización o Blancas-manos, de ritmo intenso y certero con excelentes diálogos entre dos pícaros.
Se sintió alma gemela de su admirado Stevenson con el que mantuvo una interesante correspondencia y por eso visitó Samoa poco después de la muerte del autor escocés, pero tuvo que volver a la civilización por su salud siempre delicada. De los avatares, la dureza y las frustraciones este viaje dejó otro libro, Viaje a Samoa.
Viajó por Europa buscando climas que soportara su frágil cuerpo, que ya no encontraba soluciones para seguir en su compañía. Su vida no podía haber sido de otra manera.
Si consultamos las causas de su muerte, las autopsias biográficas proponen desde la tisis o tuberculosis hasta la gripe que como sabemos arrasaron el primer tercio del siglo XX. Murió sin decirle sus últimas palabras a Marguerite Moreno, mujer con la que convivió en sus últimos años. La actriz estaba de gira. Seguramente representaba a la Ofelia de Shakespeare o a cualquier otra heroína desgraciada.

sábado, 14 de octubre de 2017

El dinero está en YouTube, por Virginia García

YouTube se ha convertido en una fuente de ingresos considerable, ser YouTuber es un trabajo, y para algunos muy bien remunerado. Detrás de cada canal puede haber un negocio muy lucrativo. En palabras sencillas, hay diferentes maneras de ganar dinero con YouTube:
1. Publicidad y visualizaciones. Los YouTubers pueden monetizar su contenido para obtener ingresos con los anuncios que se muestran en sus vídeos y con los suscriptores que ven su canal. Según el número de suscriptores y visualizaciones se establece una cantidad de dinero por miles de visualizaciones. Canales con pocas visitas y pocos suscriptores tendrán unos ingresos modestos. Pongo como ejemplo,  objetivo y estimativo, que un canal de más de 100.000 suscriptores con un video viral con un millón de visualizaciones puede dar a su creador unos 600€ por ese video. No todos los videos se vuelven virales, y no en todos los países se paga igual. YouTube calcula los ingresos a través de algoritmos en relación con lo “interesante” que puede ser un canal  y el YouTuber. Más detalles en https://support.google.com/youtube/answer/72902?hl=es
2. Colaboraciones. Las marcas pagan para que en los videos se muestren sus productos. Estas colaboraciones pueden oscilar entre 200€ o miles de euros según el YouTuber.
3. De forma indirecta. Por ejemplo, es muy común que YouTubers creen sus propios productos que publicitan a través de su propio canal. Pero hay otros más “ingeniosos” como por ejemplo Dulceida. Ella organiza y patrocina anualmente un evento llamado Dulceweekend para que sus “followers” la conozcan personalmente. La entrada al evento cuesta 18 € la más asequible. Además, allí expone muchos de los productos que comercializa, sacando un rendimiento al evento realmente alto.
No puedo terminar este artículo sin hablar del YouTuber español más famoso; ELRUBIUS OMG cuenta con más de 25 millones de suscriptores y las visualizaciones en sus videos oscilan entre 5 y 30 millones (hagamos comparaciones, Sálvame Diario cuenta con una audiencia que no llega a dos millones.). ELRUBIUS gestiona sus ingresos a través de su empresa Snofokk Sociedad Limitada, que tuvo unos ingresos en 2015 de 938.186 €.
Pero no todo es positivo en YouTube, el dinero tiene una contraprestación negativa;  la falta de privacidad. A través de sus videos se puede saber dónde viven, con quién, su familia, pareja… Como ejemplo de falta de privacidad encontramos el canal de Verdeliss, donde una madre hace vlogs con sus 6 hijos. El canal se centra en la crianza respetuosa de ellos, siempre dando las gracias a sus suscriptores ya que su sueldo sale directo de YouTube y le permite quedarse en casa con ellos. En sus videos se pueden ver desde los partos de sus hijos, hasta sus cumpleaños, rutinas de baño, de comida, de vacaciones, caídas, enfados, momentos divertidos, tristes, vergonzosos… Su familia es reconocida por la calle, sus hijos son conocidos para un millón de personas. ¿Hasta qué punto es rentable airear la privacidad de seis menores? Cada cual deberá valorarlo.

sábado, 7 de octubre de 2017

Breve ensayo sobre la paternidad, por Juan Antonio Prieto Velasco

Hace no mucho que vengo leyendo sobre lo idealizada que está la maternidad, la cuasi obligación que tienen las mujeres actuales de ser madres, las dificultades para serlo manteniendo su desarrollo profesional y personal como mujeres. Coincido incluso con la autodenominación de malasmadres y buenoshijos con la que esta corriente intenta “desmitificar la maternidad y romper el mito de la madre perfecta”.
Si la mujer de hoy viene a reivindicar que la maternidad no debe ser un sacrificio abnegado que la obligue a renunciar a grandes proyectos de vida, o pequeños lujos, como leer un libro en la playa, ir al cine a ver una película (excluidas las de animación), o cenar con meridiana tranquilidad en un restaurante con su pareja, los padres tenemos igualmente derecho a reclamar el papel que nos corresponde como tales.
Engendrar un hijo no te convierte automáticamente en padre —probablemente en madre tampoco—. Como al psicólogo Alberto Soler , me enerva que me recuerden la suerte que ha tenido mi esposa de tener un marido, como muchos de los de ahora, que la ayuda con la casa y también con los hijos. No creo que se trate de un nuevo modelo de paternidad; más bien, es lo que ha de ser la paternidad y que hasta ahora no ha sido: el ejercicio responsable y colaborativo de una obligación libremente escogida por ambos progenitores. Yo no ayudo a la madre de mis hijos ni concibo su dedicación a los hijos como una ayuda prestada a mí; únicamente no ejerzo lo que la biología no me permite.
Pero no, no la ayudo, tan solo ejerzo la paternidad como la entiendo, porque entre mis deberes como padre también están cambiar pañales, preparar biberones, pasear con los niños, cocinarles la cena, llevarlos al médico, al tiempo que educas y enseñas a aprender y a asumir responsabilidades, aunque la rectitud que a veces se recrimina nos lleve a ser también malospadres con nuestros buenoshijos.
Ser padre es amar incondicionalmente, pero no con sumisión a la dictadura que tratan de imponer algunos hijos, a lo largo de sucesivas etapas de vida. Y aunque el modelo de crianza y de educación es responsabilidad sola, exclusiva, indelegable y obligadamente corresponsable del padre y de la madre, no siempre se logra el éxito y, aun en esos casos, el fracaso puede no ser achacable a ellos. 
Ser padre conlleva entender que, si la maternidad está idealizada, la paternidad, además, se encuentra en un segundo plano, al menos en el caso de los que somos plenamente conscientes de que nuestro papel dentro de la familia es el mismo que ejerce la madre, con los mismos derechos y obligaciones.
Ser padre es compartir tu tiempo, reorganizar tus prioridades, reconstruir tus estructuras vitales, replantearte tus convicciones, acompañar a crecer. Ser padre empieza por comprender lo que significa ser madre y solo hay una cosa más grande que ser padre y madre, serlo nuevamente.

lunes, 2 de octubre de 2017

La clave, por Alba Delgado Núñez

Con el paso de los años me he dado cuenta que hay recuerdos que parecen lejanos incluso cuando los acabas de vivir. Luego pasa el tiempo, te encuentras en el mismo lugar y es como si volvieras a experimentar esas sensaciones por primera vez. Aunque con ciertos matices. Has crecido, has cambiado, ya no vas con la misma gente ni tampoco verás la misma película (aunque sea Pulp Fiction otra vez). Te has cortado el pelo como un adulto y ya no llevas esa ropa tan ridícula. Dicen que nunca vuelve quien se fue, aunque regrese y, bajo mi punto de vista, puede ser una ventaja, porque estaríamos viviendo cosas bonitas todo el rato como si fuera la última primera vez. Aunque también puede ser lo contrario, porque las personas siempre tenemos miedo a lo desconocido. Es una parte irracional y absurda que nunca comprenderé. Nos pasamos la vida organizando cada minuto mientras perdemos diez. Esperamos que todo salga según lo previsto y dejamos de disfrutar del presente porque nos preocupamos demasiado por el futuro y estiramos el pasado más de la cuenta.
Lo esencial es invisible a los ojos, no nos damos cuenta que los mejores recuerdos son aquellos que no se pueden ver, sino los que se sienten. Como un beso, la música adueñándose de tu cuerpo, el olor de su piel, el sabor de las croquetas de tu abuela o, simplemente, estar a gusto donde estás. Y, por supuesto, llegan cuando te olvidas de planear y alzas tus alas al vuelo. No te importa la caída, ni siquiera piensas en esa palabra. No hay nada que te repitas en tu mente, descubres que todo puede ser y entonces ocurre todo.
Así es como nacen los buenos recuerdos. Esos que te ponen los pelos de punta, los que te sacan una sonrisa, los que te producen un escalofrío. Los que te hacen volar. Los que añoras cuando piensas en algo mientras buscas un lugar placentero que te alivie un rato.
Y por supuesto, todas estas cosas son mejores cuando las compartes con tus amigos. En ocasiones son un coñazo: te dejan tirado, te deben dinero, sus gustos musicales son horribles, se deprimen, lloran… En definitiva, no paran de darte marrones. Marrones que te comes gustosamente porque sabes que ellos moverían el mundo si te hiciera falta. Porque ellos son la clave. Ellos son los que están cuando ves una película por primera vez y por segunda primera vez y por tercera o undécima si hace falta. Ellos son los que hacen cola a las seis de la mañana muertos de frío para que consigas el visado y cumplas el sueño de tu vida, aunque luego se tengan que quedar en la puerta y les cague un pájaro mientras llegas tarde. Ellos son los que más se alegran de tu alegría, los que te dan una buena hostia cuando más la necesitas. Y tampoco tienes que pedirlo. Porque te entienden. Comprenden tu manera de gritar incluso cuando estás callado. Por ellos es por los que vale la pena tener recuerdos, dejarse llevar, disfrutar el momento. Por ellos y porque la vida a veces es la mayor putada. Porque un día estás en lo mejor y al día siguiente estás jodido sin poder moverte de la cama y sin saber si algún día volverás a ser el mismo. Pero ¿quién te dice a ti que eso sea una ciencia cierta? Hagamos buenos recuerdos. Que de esta no vamos a salir vivos, pero cuando uno se va, muchos otros se quedan.

lunes, 25 de septiembre de 2017

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De la mesa a la cabeza, por David Lara @cartesius78

La historia del ser humano abarca millones de años. Por su paso nos han dejado su impronta miles de personalidades y acontecimientos a lo largo de las diferentes eras. En las clases de Historia de nuestra infancia y juventud pasamos de puntillas por ese sinfín de hitos, quedando después al albedrío y motivación de cada uno el seguir profundizando en algunos ámbitos en concreto.
Los juegos de mesa modernos son un catalizador en este propósito de ahondar en contextos históricos gracias a la conexión temática que establecen. Si bien existen juegos puramente abstractos (el conocido Go es un buen ejemplo), la inmensa mayoría de juegos de mesa modernos se ambientan en algún tema específico. En algunos realmente este tema es meramente anecdótico porque cuando se juegan apenas apelan al tema que tratan, pero otros en cambio pueden llegar a ser una auténtica simulación.
El espectro de temas tratados es tan amplio como la propia historia del ser humano. Algunos son muy manidos, como el Renacimiento, la Segunda Guerra Mundial, o civilizaciones de la antigüedad, y otros son tan rocambolescos como los compuestos orgánicos que formaron La Tierra, o tribus groenlandesas en el Bajo Medievo. La ambientación no siempre es histórica sino que también hay un sinfín de temas ficticios: fantasía medieval, ciencia-ficción, distopías, y un largo etcétera. Es imposible no encontrar ningún juego de mesa moderno con un tema que no apele a nuestros gustos.
Y es que precisamente uno de los méritos de los juegos de mesa modernos es su capacidad de despertar en los jugadores nuestro interés, bien en una cuestión que apenas conocíamos someramente, o bien descubrirnos un tema que desconocíamos por completo. ¿Habías oído alguna vez de los castillos de fantasía que construyó el Rey Loco Luis II de Baviera? ¿Conocías la Era Meiji que revolucionó Japón en el siglo XIX? ¿Cuánto sabes de la Guerra Fría que mantuvo en tensión al planeta durante casi cinco décadas? ¿Qué consecuencias tuvo el Renacimiento además de dar nombre a cuatro tortugas ninja?
Cuando surge este interés, la pasión que acompaña a la afición de los juegos de mesa se contagia en forma de ávido deseo de consumir información para conocer mejor el tema que nos acaba de cautivar. Es ese momento en el que empezamos a devorar libros, documentales, películas y cualquier contenido versado en el tema. Es ese momento en el que la devoción por el juego trasciende más allá del tablero, ese momento en el que la pasión pasa del juego a la cabeza.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

The Walking Dead (Tealltale), por David Luna

Esta vez me voy a alejar un poco de los shooter que tanto me gustan y os voy a presentar un juegazo pero con una jugabilidad diferente. Normalmente cualquier juego requiere cierto grado de interacción y habilidad, ya que buscamos que haya un desafío equilibrado; si el juego es demasiado fácil, aburre, y si es demasiado difícil, nos frustra. En el título que paso a recomendaros no encontrareis ni lo uno ni lo otro (ni hay reto ni demasiada participación), el objetivo no es conseguir una puntuación alta como en los juegos más arcade, es disfrutar (y vivir) una buena historia ¿Entonces qué tiene de especial? ¿Qué lo hace divertido? La respuesta corta es… TODO. 
Empezaré hablando de la empresa Telltale, la cual se ha especializado en un modelo de negocio algo particular basado en hacer aventuras gráficas y venderlas por episodios. No voy a entrar en si el tema de venderte un juego a trozos es bueno o malo, particularmente sólo recomiendo comprarlo cuando hayan sacado el último episodio y así puedas disfrutar de la experiencia completa, ya que el lapsus de tiempo desde que sale un episodio hasta que te llega el siguiente es de varios meses. Telltale ha sacado aventuras gráficas de Regreso al Futuro, de fantasía y elementos sobrenaturales, de Batman y hasta de Juego de Tronos, pero su verdadera joya de la corona está en la franquicia The Walking Dead, sobre todo en una serie que empezó a principios de 2012 con The Walking Dead The Game, luego continuó con Season Two (2013-2014) y que en este año ha recibido su tercer título Una Nueva Frontera (2016-2017), pero que tendrá con toda seguridad posteriores entregas en el futuro. 
Estos tres juegos están basados en los exitosos comics de Robert Kirkman. Para los pocos que no sean fans y no sepan de qué va The Walking Dead, en el videojuego tendremos que sobrevivir a un apocalipsis zombie (aunque siempre se les llama “caminantes”) en el que los no-muertos no son lo más peligroso, habrá que luchar con otros humanos para conseguir comida, agua y refugio. La historia gira en torno a Clementine, una niña pequeña que deberá aprender a sobrevivir y a la que iremos viendo crecer en un mundo hostil en el que tendrá que matar para no morir. Se aleja un poco de lo que es una aventura conversacional clásica del point & click, ya que prácticamente sólo tienes que intervenir en determinados momentos a través de una serie de QTE (Quick Time Event) en los que tendremos que pulsar algún botón del ratón o del teclado para que nuestro personaje realice acciones; de no hacerlo correctamente normalmente moriremos y tendremos que empezar de nuevo desde el punto de control más cercano (cosa que no ocurrirá mucho debido a la escasa dificultad de los QTE). También, durante la historia se nos pedirá que charlemos con otros personajes y según elijamos una frase u otra iremos cambiando las relaciones o los sucesos que irán aconteciendo. En otras ocasiones habrá elecciones más relevantes que suelen determinar quién vive, quién muere, quién quieres que sea tu aliado.... Asimismo, te enfrentará a decisiones morales en las que tendrás que decidir, por ejemplo, ejecutar o perdonar la vida a tu enemigo. Realmente es más una película interactiva que un videojuego, porque prima más la narrativa que la jugabilidad, pero con una inmersión que hace que te metas en la historia y vivas una experiencia inolvidable. No hace falta decir que no es un juego para niños al igual que los comics y la serie tampoco lo es.
En apartado gráfico destaca su estética cartoon, la cual se asemeja mucho al cómic. Esto no sólo lo hace muy agradable visualmente sino que hará las escenas gore más fáciles de asimilar que si, por el contrario, tuviera unos gráficos más realistas. Como ya he dicho antes, la dificultad es tan ridícula que está pensado para que podamos pasarnos el juego sin morir ni una sola vez, lo que lo hace accesible hasta a los players más noveles. Normalmente estos juegos que van sobre “raíles” (aquellos en los que el jugador no tiene control sobre el movimiento, el personaje va por caminos prefijados) no tiene ningún bug más allá de un subtítulo con faltas o que entra a destiempo. Ninguno viene doblado al castellano, así que tendremos el audio en inglés y subtítulos en español (latino).
Por último, por si aún no te he convencido, te diré que el precio de estos títulos no suele rebasar los 23 euros en STEAM (aunque yo recomiendo comprarlos en oferta, puesto que tampoco nos van a proporcionar diversión más allá de 5 o 7 horas). Sólo me queda decirte que si eres fan de The Walking Dead y te gustan los videojuegos es una compra obligada y, si no eres fan…, cómpratelo igualmente que seguro te engancha.

viernes, 15 de septiembre de 2017

¡Buen camino!, por Javier Ruz Cerezo

Este verano he decidido destinar parte de mis vacaciones a hacer el Camino de Santiago. Siete etapas (jornadas) que comenzaron en Ponferrada (León) y terminaron en la Plaza del Obradoiro, donde se ubica la Catedral de Santiago de Compostela, destino final de todo peregrino. Algo más de 210 kilómetros caminando, siguiendo la famosa flecha amarilla, discurridos por aldeas poco pobladas o semi-abandonadas, riberas de ríos, bosques idílicos que bien pudieran servir para inspirar cualquier cuento de hadas, caminos de terracería y tramos de carretera comarcal (los menos).
Este artículo no pretende contar mi experiencia personal ni el poder del Camino como mecanismo de ayuda a la reflexión en general. Creo que sería más útil para el lector relatar una serie de curiosidades entrelazadas en batiburrillo con el fin de animar a aquéllos que aún dudan de si hacer o no el Camino.
Empezando por lo obvio, existen varios caminos (Francés, Norte, Vía de la Plata, Primitivo, Portugués, Inglés, etc.) que desembocan en la Catedral de Santiago. Algunos de ellos continúan hasta Finisterre o Mugía, destino último de algunos peregrinos que hacen el Camino por motivos distintos al puramente religioso o que se sienten con energía de continuar viendo parajes de ensueño: tendencia en alza sobre todo para gente joven extranjera. En el Camino Francés confluyen la mayoría de las vías medievales de peregrinación europeas; es el Camino de mayor relevancia histórica y el más seguido por los peregrinos y se caracteriza por su variedad paisajística y su extraordinaria riqueza monumental. No obstante, dependiendo de la época del año puede estar muy masificado, aunque también abundan las opciones hosteleras y es más cómodo si se decide hacer el Camino en grupo numeroso o para personas de mayor edad no muy acostumbradas a realizar ejercicio físico de manera rutinaria. El Camino del Norte recorre la costa cantábrica y es muy aconsejable para aquéllos que practiquen senderismo por la belleza paisajística y dificultad de los emplazamientos.
En el plano físico, para un Camino a pie, huelga decir la importancia de un buen calzado; se recomienda que sea especializado para la práctica de senderismo ya que es mucho mejor que cualquier zapatilla deportiva con la que solamos salir a correr o a andar. Si el presupuesto lo permite, se aconseja ropa técnica adaptada a la época del año y condiciones meteorológicas. No obstante, en verano se aconseja llevar un chubasquero y algo de abrigo para combatir el fresquito mañanero y nocturno. Lo más importante es ir y sentirse cómodo por encima de estética alguna. Aun así, las ampollas son inevitables. Se recomienda llevar un kit simple de aguja y mechero para pinchar y vaciar el líquido y unos parches especiales que protejan la piel y ayuden a regenerarla. Al final de cada jornada se recomienda aplicar hielo en las rodillas y otras articulaciones y cremas con efecto analgésico, antiinflamatorio y rubefaciente que ayuden a la recuperación para el día siguiente. Una buena cena también ayuda y refuerza la idea de irse a la cama con el deber cumplido.
Antes de salir no olvides tramitar y obtener tu credencial del peregrino que tendrás que ir sellando como mínimo dos veces al día (a la salida y a la llegada) sin perjuicio de sellar en los tramos intermedios de cada jornada por cada capilla, iglesia, albergue o bar por el que se vaya pasando. Esta credencial te servirá para que te expidan la Compostela (o Compostelana) en la oficina de atención al peregrino de Santiago si hemos recorrido los últimos 100 kilómetros a pie o 200 en bicicleta.
Hay mucha información sobre el Camino en internet pero una de las webs más fiables y que aportan mejores contenidos y programación de etapas es www.gronze.com. Estoy a vuestra disposición para cualquier consulta en javiruz@yahoo.com

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