domingo, 24 de julio de 2016

Novedades en la 15 Cata de Cerveza

Este año, desde la Asociación Cultural El coloquio de los perros organizamos con interesantes novedades la edición número 15 de nuestra cata de cerveza desde el jueves 28 al sábado 30 de julio en las Naves Municipales de Avenida de las Camachas en Montilla.
Por ejemplo, ampliamos nuestra oferta de cocina con bocadillos y platos que, además, podréis disfrutar en los mostradores, mesas y sillas que vamos a disponer en el recinto de las Naves Municipales durante la duración del evento.
Para nuestros visitantes más fetichistas hemos preparado una jarra de 60 cl personalizada para la cata que se podrá rellenar de forma exclusiva con cerveza de barril. Un grifo que también estará disponible para quien lo desee en vasos de 50 cl.
Como en todas las ediciones, entre las 70 marcas de cerveza disponibles traemos debutantes en nuestra cata y otras que triunfaron en su momento pero que hace un tiempo que dejamos de disfrutar.
Y además de todo esto, seguiremos disponiendo de castillo hinchable para los visitantes más pequeños, de la música de DJ Félix la noche del viernes y de numerosas ofertas y promociones para los asistentes a la cata que haremos públicas a través de la megafonía y las redes sociales de nuestra asociación.

lunes, 18 de julio de 2016

15 Cata de cerveza de El coloquio de los perros

Los próximos días 28, 29 y 30 de julio, de jueves a sábado, a partir de las 21 horas, en las Naves Municipales de Avenida de las Camachas de Montilla (antiguas naves de Ciatesa), la Asociación Cultural El coloquio de los perros celebrará su 15 Cata de cerveza, una actividad de referencia ya en el verano montillano.
En la edición de 2016, la Cata de cerveza volverá a contar con unas 70 marcas de cervezas rubias, tostadas, negras o rojas, con y sin alcohol, nacionales y de importación, artesanales o de abadía, lager y ale, de trigo o de cebada.
Los organizadores esperan volver a alcanzar las 6.000 visitas durante los tres días de duración de la actividad, repitiendo éxito de asistencia y animando a todos los montillanos y montillanas, habitantes de los pueblos vecinos y visitantes a pasar por las Naves Municipales de Avenida de las Camachas desde el 28 al 30 de julio para disfrutar de una cerveza fría junto a una buena conversación en buena compañía, eso sí, desde el consumo responsable.
La Cata de cerveza tuvo su primera edición en 2002 como respuesta a una inquietud de los socios de "El coloquio de los perros", aficionados a refrescar los calores estivales con cerveza fresca, que se plantearon organizar un evento en el que probar y conocer diferentes cervezas nacionales e internacionales, a la vez que fomentar la interacción y el diálogo intergeneracional, el consumo responsable y la aportación histórica de esta milenaria bebida a la cultura tradicional mediterránea y europea. Además de todo esto, los beneficios obtenidos en la Cata de cerveza permiten a la Asociación financiar el resto de actividades que realiza, como la revista "El ladrío", el Concurso de Relato Corto y Fotografía, las catas de vino dirigidas para jóvenes, las presentaciones de libros, los coloquios sobre temas de interés y de actualidad, el intercambio de libros en el Día del Vecino, las visitas guiadas a distintos lugares de interés en la provincia o las rutas fotográficas culturales.

martes, 12 de julio de 2016

Relato del Quijote, por Ángel Márquez

QUIJOTE: Querido Sancho, creo que en esta villa se nos va a presentar quizás la mayor aventura que llevamos sobre nuestros costados.
SANCHO: Deje vuesa merced tranquilos los costados, que ya llevan su carga completa y lo mismo no pueden con más carga.
Q: ¡Ay, ay! Sancho tú siempre tan idealista. Ante la vista de esta villa que tenemos frente a nosotros, ante este verdor de sus viñas que le dan una luz especial a nuestros ojos, no cabe duda que se nos presentará una aventura que quedará escrita y será la que más fama nos dará.
S: Cada vez que una aventura nos da fama, ésta lleva siempre unos regalos que no me agradan, y además le diría a vuestra merced que lo escrito, bien escrito está, y no le falta de nada y aún menos necesita añadirle nada nuevo.
Q: Sancho, cada día que nace es nuevo y el amor a mi amada y sin par Dulcinea nace nuevo cada día y tengo que alimentarlo de hazañas, gestos y aventuras. Quiero también confesarte, Sancho, que en esta villa estuvo mi creador por imperativos de su oficio de cobrador de impuestos. No me explico cómo con este oficio, con su manquería, con su carácter tan serio y todo lo que le pasó en su vida, no sé en que manga guardaba su fino humor. Quizás esta villa nos dé alguna solución a estas preguntas. Te recuerdo que en este año se celebra el cuatrocientos aniversario de su muerte y del nacimiento de su fama… ¿Sabes, Sancho, que nosotros no tendremos nunca ese privilegio? Quizás este es el defecto de la inmortalidad, que es muy larga.
S: Por eso nuestras acciones debemos realizarlas pausadamente, que tenemos todo el tiempo del mundo mientras no les den por quemar los libros.
Q: Tranquilo Sancho, que si eso sucediera nuestras gestas son tan grandes que se podrían leer incluso en las cenizas; pero entremos en esta villa de Montilla y busquemos los lugares que don Miguel visitó y así recordaremos el cuarto centenario de su muerte.
A la entrada de la villa se encontraba el mesón de Las Camachas. Este nombre le era muy conocido a Don Quijote, pues don Miguel, en esta villa, había escrito sobre la vida de una mujer, “La Camacha”, que poseía conocimientos, poderes y sabiduría avanzados a la época que le tocó vivir y que la Inquisición los llamaba brujería. Entraron en el mesón ahora denominado con el nombre rimbombante de restaurante Las Camachas. Don Quijote en su larga vida había visto de todo y casi nada le extrañaba. Tampoco a los comensales y bebedores les extrañaba la vestimenta de Don Quijote, tan ocupados como estaban con unos granos grandes y negros que tenían pegados a las orejas.
Q: Sancho, pide lo que quieras. Tiene fama esta villa de un vino que dicen que es único en el mundo y casi únicos sus efectos.
Sancho se fue a la barra de madera y pidió…
S: Póngame un vino.
MESONERO: ¿Fino?
S: No, un vino.
M: Le digo que si quiere vino fino o…
S: Si tiene vino gordo me lo pone gordo, que esta alcancía necesita mucha materia para llenarla.
El mesonero le puso una copa de vino. La cara de Sancho era un poema pensando que el número de copas seria infinito para llenar su alcancía.
S: ¿No tiene jarras de vino?
El mesonero le puso la jarra de vino. A la quinta jarra, la cara de Sancho era un poema bueno. La alegría se le desbordaba por todos los poros; comenzó a hablar con una sabiduría que se diría que él mismo creó a don Miguel de Cervantes. Don Quijote, ante las palabras y sabiduría de Sancho, quedó mudo. Acertó solamente a preguntarle qué le pasaba.
S: Don Quijote, he descubierto el secreto donde don Miguel guardaba su humor y su sabiduría. Está en este vino o pócima. Creo que Las Camachas tuvo algo que ver en crear esta maravilla. Vuestra merced sabe que he bebido toda clase de vinos, pero este es el único que lo he vivido y quisiera que vuestra merced lo bebiera.
Don Quijote no alcanzó la cantidad de jarras de Sancho, pero con algunas en su flaca alcancía y cerebro comenzaron a hacerle el mismo efecto que a Sancho.
Q: Sancho, don Miguel venía a esta villa a beber vino; a tomar esta fuente de salud, creo que cobrar impuestos era la excusa para venir acá. Otra cosa que observo es que en este lugar las mujeres tienen casi la misma belleza que mi amada Dulcinea – pasaba en este momento una gran moza –. Sancho, este vino tiene algo de brujería, porque estoy viendo muchas Dulcineas y esto me puede trastocar los sesos.
S: Confórmese vuestra merced con que solo le trastoque el sexo.
Q: Mi buen amigo Sancho, entremos a la villa, quiero saber más cosas de mi mentor.
Llegaron al centro de la villa y descabalgaron frente a un edificio donde se encontraba el ayuntamiento.
 Q: Sancho, hace más de cuatrocientos años este edificio era un hospital y aquí don Miguel escribió una gran novela, El Coloquio de los perros, en la que le dio el don de la palabra a los perros Cipión y Berganza. En ella se cuenta la vida de las tres mujeres que tomaron por brujas: La Camacha, La Montiela y La Cañizares, que en realidad eran unas mujeres sabias y con poderes, pero la Inquisición no quería competencia en su poder. Sin embargo, don Miguel, con esta novela ejemplar, dio fama universal a Las Camachas. Seguro, Sancho, que en los brebajes que preparaban, el vino no faltaría ni a ellas ni a sus pócimas.
S: Con este vino no es difícil ser un genio, ni sabio, ni político.
Q: Si es así como dices, los políticos de nuestros días aún no lo han probado.
S: ¿Sabe vuesa merced si Cipión y Berganza tuvieron descendencia?
Q: Creo que sí, que algunos tuvieron y, lo que es más importante, si don Miguel les dio el don de la palabra, La Camacha convirtió a sus descendientes en personas. Se dice que son muy inteligentes, pero feos, y que les gusta una bebida muy rara que llaman cerveza. ¡Cómo me gustaría encontrarme con alguno de ellos! Seguro que enfrente tendría una gran aventura.
Q: ¿Has observado, Sancho, cómo camina y actúa la gente? En estos años, cuánto ha cambiado todo; las personas andurrean con esos granos en las orejas o mirando hacia el suelo, cuando yo siempre he mirado hacia la luz. No sé, Sancho, ni si quiera nuestra presencia les hace admiración ni risa; creo sinceramente que algo está cambiando.
S: No se lamente vuesa merced, reconozca que por los muchos años que llevamos de vida y aventuras y los cuatrocientos años de alejamiento de don Miguel, hasta nuestro lenguaje está más flaco que Rocinante. Acéptelo como cosa normal.
Q: No, Sancho, habrá cambios pero no aceptaré la vulgaridad como ideal; antes la muerte que aceptar a ésta.
S: Pasando a otro tema, me han comentado que por aquí cerca hay un mesón que lleva su nombre. Seguro que habrá vino que las divinidades han puesto en esta villa. Vamos, bebamos y vivamos.
Q: Bebamos, Sancho, vivamos.

sábado, 9 de julio de 2016

¿Qué sabemos de Shakespeare?, por Miguel Molina

No son pocos los datos que tenemos sobre William Shakespeare, teniendo en cuenta las circunstancias. No es sólo que hayan pasado ya cuatro siglos, es que para la inmensa mayoría de sus contemporáneos Shakespeare (en una sociedad muy clasista) no era más que un plebeyo de provincias que escribía poemas y obras de teatro, además de ser actor y empresario teatral, actividades que no gozaban de buena reputación en aquella época. Tampoco deberíamos ser demasiado exigentes con esos contémporaneos, que eran analfabetos en un ochenta por ciento de los casos.
Hay que añadir que no existía entonces la curiosidad por la vida privada de los actores y los escritores que ahora nos parece tan normal y, por consiguiente, a nadie se le ocurría escribir sobre esos temas. 
Lo que ha llegado a nuestros días son documentos relativos al bautismo, a la boda y a cuestiones más prosaicas como el testamento, pleitos, impuestos, pagos diversos y un largo etcétera. También, tras su muerte, se escribieron muchos elogios de su figura.
Algunos, quizás por ganar notoriedad, han querido negar la existencia de este magnífico escritor, pero se trata de alegaciones infundadas.
Otros, desde una perspectiva muy clasista, han puesto en duda que ese William Shakespeare "de medio pelo" y sin formación universitaria pudiera ser el autor de una obra literaria tan extensa como sublime. Se trata de nada menos que treinta y nueve obras de teatro y más de ciento cincuenta poemas, de una calidad y creatividad extraordinarias. Cabe decir que al escribir su obra Shakespeare aportó a la lengua inglesa unas mil setecientas palabras nuevas.
Sin duda alguna, del estudio de su obra se deduce que Shakespeare era un auténtico superdotado, con capacidades muy excepcionales para el análisis de las situaciones, la empatía con otros seres humanos y la expresión lingüística, lo que explica más que sobradamente que escribiera mejor que los demás sin ser de la nobleza ni haber ido a la universidad, como también fue el caso del gran Dickens siglos después.
Muchos lo han intentado, pero es muy complicado estudiar su obra para intentar averiguar cómo era Shakespeare en lo más íntimo. Por poner un ejemplo, si leemos sus poemas podemos concluir que era insomne, pero tampoco eso es profundizar mucho en lo que de verdad nos gustaría saber sobre su forma de ser y de sentir.
Pese a todo, su obra es como un imán que nos atrae con una fuerza irresistible y tenemos todo el derecho a pensar que el conjunto de lo que se dice en ella es la expresión de una persona noble de espíritu y muy sabia que nos dejó un legado maravilloso.
Para terminar, como botón de muestra y con la esperanza de animar a la lectura de este autor excepcional, vamos a citar varias frases tomadas de la obra de William Shakespeare:
1. No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.
2. Me dijeron que para hacerla enamorarse de mí tenía que hacerla reír, pero cada vez que ella se ríe soy yo quien se enamora.
3. El infierno está vacío y todos los demonios están aquí.
4. Ama a todos, fíate de unos cuantos y no le hagas daño a nadie.
5. El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

miércoles, 6 de julio de 2016

¿Por qué es un genio Cervantes?, por Laura Lopera Rodríguez

¿Qué aporta este español del S. XVI, humilde y lleno de debilidades humanas, a intelectuales, filólogos y artistas de todos los tiempos? Varias veces he intentado contestar en estos días de fastos y conmemoraciones a esta pregunta, ante actuales lectores esforzados, que de manera heroica, han logrado terminar tan ardua y compleja obra y que, concluida la hazaña, no logran atisbar su grandeza. La respuesta, para una filóloga como yo, es bien sencilla: Cervantes es un genio, porque escribió El Quijote, la primera y mejor novela de todos los tiempos.
Intentaré explicar claramente por qué es la primera. Y, para ello, pongamos el foco en su protagonista, el celebérrimo Alonso Quijano. Y partamos de una evidencia: para Cervantes, Quijano no está loco (¿conocen a algún loco que recobre la salud mental así sin más, un buen día, sin tratamiento alguno?); Quijano (o Quijada, o Quesada) es simplemente el prototipo de lector de su tiempo, de cualquier lector que no haya leído El Quijote. Observemos estas dos portadas y juguemos a observar las diferencias:
¿No ven divergencias sustanciales? Yo tampoco. Pero, para un lector actual, la diferencia fundamental está clara: la primera introduce la vida de Gonzalo Fernández de Córdoba y nos sitúa ante una verdad histórica; la segunda, presenta a Amadis de Gaula y nos invita al juego ficcional de la literatura. Pues bien, esta evidencia moderna no era tal para los contemporáneos de Cervantes, que entendían ambas obras en el mismo plano de realidad (1). El espacio ficcional de le novela, el juego por el cual nos creemos una historia mientras la leemos y la separamos de lo real cuando cerramos el libro, aún no había sido creado.
En este sentido es, pues, Alonso Quijano, un lector más de su mundo. Sus únicos pecados fueron el exceso y la acción consecuente. El exceso de lecturas, de malas lecturas. Y la acción consecuente de no conformarse con las ideas de sus libros, que para él tenían tal fuerza que lo empujaban inexorablemente a la acción. Don Quijote es así, entre otras miles de cosas, una parodia del lector antiguo, de todo lector anterior a la obra que él protagoniza. Y esta parodia reivindica ya un nuevo lector, el que requiere un inédito espacio literario (el de la novela moderna), como también lo harán otros muchos elementos de la obra: el juego de narradores/autores del que se sirve Cervantes, los famosos lapsus o errores de la historia, las imprecisiones, las alusiones y recreaciones de todos los géneros narrativos de su época… Todo apunta a un único objetivo: la creación de un nuevo territorio, el de la novela moderna, que, como todo en nuestra era, surgirá de las incertidumbres y dudas del lector, de la ausencia de verdades absolutas y de certezas. Pero lo mejor de todo es que esa duda deja pronto de tener importancia, porque la historia ya nos ha atrapado y no nos preguntamos quién la cuenta y si es real o no; solo nos interesan el qué y el cómo. Y esto, y no otra cosa, es lo que hoy entendemos por novela.
A pesar de que hoy, en 2016, ya todos -o casi todos- hayamos entendido qué es una novela, si el bueno de don Miguel levantara la cabeza, convertido en una especie de agente del Ministerio del Tiempo, seguiría viendo a Alonso Quijano, por aquí y por allá. Nuestros libros de caballerías los escriben los guionistas de Hollywood, con mejor o peor fortuna, y todos nos lo creemos en menor o mayor medida, cortando nuestros deseos y aspiraciones de acuerdo con los patrones de la gran “fábrica de sueños”. Podemos, incluso, sobrepasar ciertos límites considerados razonables…

Y, como Alonso Quijano, y todos los lectores de su época, también tenemos hoy nuestros problemas para discernir con claridad qué es realidad o no. De modo que a las imágenes de las películas  les otorgamos en nuestro imaginario colectivo la misma categoría de realidad que a las que aparecen en los telediarios.
Y así vivimos, como los lectores de la época de Cervantes, adormecidos en un territorio donde las ideas no tienen la fuerza necesaria para convertirse en motor de nuestros actos, donde es más cómodo y sencillo creer y no creer al mismo tiempo.
¿Quién sería hoy el protagonista de El Quijote si Cervantes tuviera que novelar nuestro mundo? Pues cualquiera de nosotros que cometiera los dos únicos “pecados” del hidalgo manchego: el exceso y la acción consecuente. El exceso lo compartimos todos: películas, televisión, telediarios, prensa…, la sobrecarga mediática a la que estamos expuestos es más que evidente. Pero no todos somos capaces de la heroicidad, de la acción consecuente del “loco”. Me gusta pensar que Alonso Quijano vive tras todo aquel que, después de ver el telediario, se lo cree enterito, y no se conforma, y decide que lo que ha visto exige su acción inmediata. Entonces sale al mundo, guarecido solo por una armadura vieja y a lomos de un famélico caballo, a defender, aun a riesgo del ridículo, la causa de los más débiles en pos de la justicia: los hambrientos, los encarcelados, los humildes, los desterrados.
Y ahí late don Miguel, que escribió no solo la primera, sino la mejor de la novelas, aquella capaz de contener y explicar todos los seres humanos y mundos posibles, pretéritos, presentes y futuros. ¿Es o no un genio Cervantes?

(1) Pensemos, por ejemplo en Lazarillo de Tormes, cuya anonimia se debe, principalmente  a que su autor pretendía que fuera leído como una auténtica autobiografía y sabía que no le sería difícil conseguirlo. Lo difícil habría sido que lo entendieran firmado por otro.

lunes, 4 de julio de 2016

14 Concurso de Relato Corto y Fotografía - El libro

El pasado día 1 de julio concluyó el plazo de presentación de relatos y fotografías de nuestro concurso que, en su decimocuarta edición, cuyo lema ha sido "El libro", ha superado el histórico de participación.
Desde la Asociación Cultural El coloquio de los perros queremos agradecer a todos los participantes su confianza en nuestro certamen y, a la misma vez, disculparnos por no haber sido capaces de poder responder individualmente a toda esa cantidad de correos recibidos.
Ahora llega el momento en que los jurados leerán y observarán las obras para decidir cuáles de ellas son las ganadoras o merecen una mención especial. A mediados de septiembre publicaremos su fallo en esta misma web.

viernes, 1 de julio de 2016

La vida, la muerte y la fama, por Rafi Jiménez

Defendía Jorge Manrique que solo la fama puede vencer a la muerte. Quizá haya sido esto lo que ha ocurrido con la figura de Cervantes. Su desafortunada vida, llena de contrariedades y penurias, se ha visto recompensada por su prolongada fama después de la muerte.
Claro está que el pobre hombre no pudo disfrutar con propiedad de los placeres de la vida y que quizá él preferiría haber vivido una existencia más amena, como su coetáneo Lope de Vega, que supo disfrutar de la vida y de las mujeres hasta el hartazgo (al final se ordenó sacerdote, hastiado ya quizá del hedonismo y superficialidad de los amores fáciles). Pero, claro, quién no se rendiría ante el Fénix de los ingenios o, como el propio Cervantes lo llamó, Monstruo de la Naturaleza.
Pues eso, que Cervantes debería visitarnos en la actualidad y poder disfrutar de la gloria que en su época se le negó. También es verdad que no está muy claro si esta España anticultural en la que andamos inmersos sabría homenajearlo como se merece.  Aunque teniendo en cuenta que podemos definir El Quijote como “un libro externamente cómico e íntimamente triste, un retrato de unos ideales admirables burlescamente enfrentados a la mísera realidad”, quizá Cervantes no se encontraría en un terreno desconocido del todo.
Por otra parte, a Shakespeare, también coetáneo, aunque por otros lares, no se le reconoció su obra hasta el siglo XIX, cuando Víctor Hugo escribió desde el destierro: “Shakespeare no tiene el monumento que Inglaterra le debe”. Incluso se difundió después la maligna sospecha de que las grandes obras de Shakespeare no habían sido escritas por él; y se teorizó con distintos nombres: Francis Bacon, Cristopher Marlowe (se creó incluso la leyenda de que no había muerto a los veintinueve años en una pelea de taberna sino que logró huir al extranjero y, ¡desde allí enviaba sus escritos a Shakespeare!), e incluso la misma reina Isabel I. Afortunadamente, con el paso de los años se han ido desmontando estos castillos de naipes que estaban más cerca del espectáculo morboso que de los datos históricos.
El Inca Garcilaso, por su parte, esconde una biografía digna de un cuento. Hijo de un conquistador español y de una princesa inca, Garcilaso supo conciliar sus dos herencias culturales, y ha sido reconocido por algunos críticos por su gran dominio y manejo del idioma castellano. Sin embargo, también pasó por avatares diversos. Su padre fue obligado por la Corona a abandonar a la princesa inca (su madre) y casarse con una noble castellana. A los veintiún años de edad, después de la muerte de su padre, dejó Cuzco y a punto estuvo de naufragar y morir, pero un marinero portugués lo salvó (no era su hora; tendría que esperar a Cervantes y Shakespeare…). A lo largo de toda su vida tuvo que sufrir, además, la discriminación por su carácter mestizo.
Aún así, después de sus sinsabores, los seguimos y los seguirán recordando hasta el fin de los días. El 23 de abril de 2016 se han cumplido cuatrocientos años de sus muertes.
Y que se fueran los tres el mismo día…
Casualidades de la vida; y de la muerte; y de la fama…

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