martes, 18 de diciembre de 2018

El incómodo feminismo, por Antonio Martínez

El feminismo incomoda. No hay día que algún medio informativo o de opinión no aporte nuevos textos sobre el feminismo, el activismo en post de los derechos de la mujer, de la igualdad efectiva entre hombre y mujer, así como múltiples artículos sobre machismo en todas sus vertientes y tamaños (micro, macro, feminichismo… etc.).
Como acto reflejo inconsciente tendemos a simplificar lo repetitivo, llegando a interiorizar que, en el fondo, todas esas misivas significan lo mismo, son cosa conocida, y con el tiempo llega a cansar tanto mensaje reiterado, perdiendo el interés e incluso menospreciando la causa.
Nos hemos acostumbrado a la violencia y a los asesinatos machistas, volviéndonos inmunes a las cerca de 50 muertes al año de nuestras mujeres que se vienen sufriendo los últimos años.
A pesar del avance en los derechos y la igualdad de la mujer, de las recientes muestras de conciencia social y del movimiento social del colectivo femenino, nuestra sociedad aún siembra rechazo en parte y muestra indiferencia de otra, manifestándose como una causa comprendida pero ajena o distante al hombre en general, y a esa mujer orgullosa de sí misma a la que le ha ido bien la vida y piensa que las mujeres ya lo tienen todo… que no ha lugar a la lucha.
Nos basta decirnos que no somos machistas, que tenemos por igual al otro sexo y que ayudamos en las tareas domésticas y de crianza para contentar nuestras conciencias. Y no basta, pues esta causa tan manida no es de nadie, resulta que es de todos, porque en el fondo se trata de conseguir una sociedad más justa e igual y un mundo equilibrado en el que no se hable de sexos sino de personas.
Reconozcamos que la partida se juega con gran desventaja, pues el tablero lo diseñan los hombres y lo fabrican los hombres, generando un mundo que se mueve por los intereses económicos y sexuales que determinan ellos mismos.
No sólo se trata de alcanzar la igualdad de derechos y de oportunidades entre hombre y mujer, sino que se debe derrocar la ancestral costumbre de minimizar el papel de la mujer por el simple y suculento hecho de mantener intacto el estatus de la clase hombre y los privilegios que ello conlleva; los cuales, por suerte, con el paso de los años se van reduciendo.
Es necesario que la mujer tome conciencia del poder que supone no sólo ser más de la mitad de la población mundial y lo que su individualidad significa, sino de ser la llave del futuro de la humanidad. Dependemos de nuestras mujeres, de la gestación en sus úteros, para que la vida continúe y eso es algo que algún día nublará de temor a los gobiernos de esta parte dañina de la tierra; es el único poder capaz de conseguir anular la superioridad del hombre que, mediante la intimidación y violencia física, ha mantenido hasta el momento.
Será imposible que nuestras colegas adquieran una presencia numerosa y relevante en todos los ámbitos de decisión si no cuentan con la ayuda de hombres influyentes que se decidan a dar el paso para conseguir un mundo justo. Por nuestra parte, no estaría mal si aportamos nuestro granito de arena teniendo la iniciativa de salir del confort del compadreo de machitos, del espacio virtual infranqueable donde no entra la mujer, de esas costumbres de cosificar al otro sexo, de considerarlas en primer lugar como objeto sexual y después lo demás, cancelando los grupos de whatsup en los que no hay chicas y acaban siendo espacios de sexo compartido…etc.
Por desgracia, estos comportamientos, sin justificarse, se propician por la educación que hemos heredado, la actual sociedad sexualizada y otros factores; pero, como responsables de educar, susceptibles de amar y obligados a compartir, seamos justos y sinceros con las demás.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Breve ensayo sobre la ansiedad, por Juan Antonio Prieto Velasco

Un miedo infundado, una sensación de asfixia, de angustia desmedida y desconsolada; el pánico a que alguna desgracia se cierna sobre uno; un corazón que se desboca y late apresuradamente; una parálisis que impide el razonamiento y la correcta interpretación de los acontecimientos que se producen alrededor; el insomnio, la ira y el terror. Todo junto.
Una vida plena, sin sobresaltos; una estabilidad laboral y emocional que nada parece poder quebrar y, de repente, algo desencadena una reacción instintiva y desmesurada, algo que puede ser de una extremada importancia vital o una absoluta nimiedad, percibida como una grave amenaza para la fragilidad de la existencia. Un falso instinto de supervivencia que provoca vértigo ante lo que está por venir, que negativiza todo lo que ocurre en derredor; no es posible encontrar la salida de ese pasadizo oscuro, lóbrego y húmedo donde no existe la luz, donde el frío cala hasta los huesos y la noche se presiente eterna. Es sobrecogedora la impotencia de no poder lidiar con una situación que es increíblemente real y a la que, hasta el momento, uno se creía capaz de sobreponerse.
En un estado de permanente desasosiego, se hace lo posible por reflexionar razonadamente sobre qué causa tamaña inquietud, pero o no hay razón aparente o todo nos turba: una sutil alteración de la rutina anímica, de la tranquilizadora cotidianeidad, por insignificante que se muestre, puede transmutar el yo hasta el punto de convertirlo en el de una persona diferente que se presenta desconocida para sí y para los que creían conocerla.
La sensación de infelicidad es reflejo de un egocentrismo exacerbado en torno al cual giran en órbitas concéntricas el miedo, la pesadumbre, la inquietud, la incertidumbre… en cuyo centro ilusamente se vislumbra el yo, aun sin darnos cuenta de que, en realidad, no hay yo, sino nosotros.
Pero el equilibrio se recobra cuando se atisba una luz que devuelve la capacidad crítica, cuando la fe encandila una mente apagada que despierta después de un letargo; entonces, tiene lugar el regreso al yo, se comienza a llenar de nuevo de emociones, esperanzas y anhelos la caja que vació el pavoroso abandono del yo. La vida se arropa de la de los demás, ríes con la risa de otros, lloras con el llanto de otros y te preocupas por las preocupaciones ajenas—tan reales como las tuyas— para así aprender a reír, llorar y preocuparse por uno mismo, aprender a ser yo y no querer vivir por otros, sino por ti con nosotros.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Cipión y Berganza sobre la exhumación de la tumba de Franco

El Coloquio de los perros es la Novela Ejemplar cervantina en la que aparecen Montilla y la Camachas, y da nombre a nuestra asociación. Sus protagonistas, dos canes, Cipión y Berganza, también pretenden serlo de nuestra revista. En cada número, a través de sus reflexiones y posturas en páginas centrales, uno a favor y otro en contra, iremos tratando temas de interés para nuestra sociedad. En esta ocasión, ladrando sobre la exhumación de los restos de Franco.

Cipión: ¿exhumación?
Estimado Berganza, el Código Penal Español recoge que “el que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses.”
Pues bien, entre la docena de problemas a los que la sociedad española debe hacer frente, como son la crisis catalana, el desempleo, la crisis migratoria, las pensiones, la subida de impuestos…, nuestro ejecutivo; aquel que no ha sido elegido ni votado, decide imponer un Real Decreto que viene a desenterrar a Francisco Franco después de 43 años.
Con el desacuerdo de su familia, y en un lugar de culto, nos encontramos con un presunto delito de profanación. Además podría discutirse igualmente la prevaricación y la usurpación de funciones.
Parece que es una táctica propia del Partido Socialista crear pantallas de humo para despistar al electorado; ya usada en el año 2007 con Zapatero y su ley de Memoria Histórica. Un intento más de Pedro Sánchez para emular al ex presidente que más atentó contra los valores tradicionales y morales de España y que más cedió ante los nacionalistas.
Cánido amigo, a través de Real Decreto, al no contar con los votos necesarios; pretenden, igual que con los presupuestos; puentear la democracia parlamentaria, olvidando que para su aprobación es requisito imperativo la extraordinaria y urgente necesidad.
Entre unos y otros parecen olvidar que fue nuestro propio rey emérito quien dispuso el entierro de Francisco Franco en el Valle de los Caídos con la finalidad de reconciliación entre ambos bandos.
Habría que recordar igualmente que Franco fue condecorado con la Suprema Orden Ecuestre de la Milicia de Nuestro Señor Jesucristo (o Suprema Orden de Cristo), la más alta distinción pontificia que premia especialísimos servicios prestados a la Iglesia Católica. El sepulcro del Caudillo descansa en tierra sagrada, y por tanto inviolable. Hablamos de una Basílica Pontificia, es decir, bajo la autoridad directa del Papa, que está gestionada por la Abadía Benedictina de la Santa Cruz. Por tanto no se puede entender el silencio de la Iglesia Católica, como una carta abierta de su beneplácito para la profanación. Aunque el arzobispo de Madrid, el cardenal Carlos Osoro, estaría por facilitar la exhumación acatando las leyes que se llevaran adelante, los benedictinos podrían negarse a obedecer a Osoro, en cuyo caso sería Roma la que habría de tomar la decisión.
En general, nos encontramos ante el impulso de un partido político por sumar apoyos de la extrema izquierda española ondeando la bandera obsoleta de las dos españas. Que busca vanagloriarse, con titulares a modo de pastilla efervescente y encumbrando al señor Pedro Sánchez, como mera justificación de una moción de censura. Todo ello evidencia un gobierno sin recursos parlamentarios ni mayorías simples, ansiando estar en la cresta de la ola, ante un posible adelanto electoral obteniendo los réditos en votos, de la machada inverosímil de la profanación de una tumba. Las minorías no electas removiendo la ciénaga de una guerra ya pasada, como cortina de humo de los problemas de hoy.
Berganza: ¡exhumación!
Fue el 20 de noviembre de 1975 cuando Carlos Arias Navarro anunciaba la muerte del caudillo con el conocido “Españoles, Franco ha muerto”. Ahora, 43 años después; se pretende la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos. En el año 2007 se aprobó la Ley de Memoria Histórica y se empezaron a hacer los sondeos para ver “qué se hacía con Franco”. Pero no ha sido hasta el controvertido mandato de Pedro Sánchez cuando se ha sacado a la palestra de nuevo, frente a la negativa de la oposición que entiende que existen otras prioridades; y por supuesto de la familia; a la que objetivamente le ha caído un problemón logístico bastante importante, qué hacen con este señor muy querido a la par que muy odiado.
Querido Cipión, sin duda la Guerra Civil fue uno de los peores pasajes de la historia para nuestro país, y es labor de todos reconciliar y convivir. Partiendo de la premisa de que de ambos frentes murieron, tanto rojos como franquistas; no se puede permitir la existencia de un monumento que sea estandarte y honor de la dictadura y sus represalias. Igualmente, no olvidemos que el Valle de los Caídos es propiedad de Patrimonio Nacional, por lo que serían los propios poderes públicos los que exaltarían el franquismo.
La ONU ya emitió un informe en 2014 donde se vinculaba la presencia de Franco en el Valle de los Caídos con la exaltación del franquismo. Además de que el Consejo de Europa ya nos dio un tirón de orejas, incluyendo a España en el listado de gobiernos que no establecen "la verdad sobre las personas desaparecidas”, lista que incluye a Armenia, Azerbaiyán, Chipre, Georgia, Irlanda del Norte, Rusia, Turquía, Ucrania y los Balcanes occidentales. Estamos, por tanto, obviando un problema que queda lejos de estar zanjado; por mucho que pase el tiempo, no se cicatrizará solo.
Amigo Cipión, el Valle de los Caídos debe consagrarse como un lugar destinado a honrar y rehabilitar la memoria de todos los fallecidos en la Guerra y la represión política posterior. La presencia en el recinto de los restos mortales de Francisco Franco dificulta el cumplimiento efectivo del mandato legal de no exaltación del franquismo y el propósito de rendir homenaje a todas las víctimas de la contienda. Por tanto la finalidad de la exhumación no es otra que en el Valle de los Caídos solo haya restos mortales de los caídos en la contienda, y en consecuencia, habilitar la exhumación de los restos morales de personas no fallecidas durante la Guerra Civil española, convirtiendo de manera expresa el Valle de los Caídos en lugar de conmemoración, recuerdo y homenaje igualitario de las víctimas.
Para aquellos que se escudan en que es un ataque, en que lo que se pretende es un resarcimiento de los daños producidos a los rojos; hay que tener presente que no se va a exhumar a José Antonio Primo de Rivera; que sí murió durante la contienda.
Y para aquellos que tienen remordimientos de conciencia bíblicos en relación con la profanación, deben tomar en consideración que la iglesia no se ha opuesto, acatará la decisión final cuando esta sea firme.
Debemos aprender de otros estados de la Unión Europea y de sus procesos de reconciliación. Si, fue un episodio duro pero somos capaces de pasar página y para ello, en la humilde opinión de este perro, es necesaria la exhumación. Lo que es inconcebible es que el dictador esté enterrado con sus víctimas.
En conclusión, la exhumación del dictador no debe verse como una ofrenda o como la continuación de una contienda; al contrario; debe verse como la reconciliación y la justicia necesaria. Un paso que, junto con el tiempo, acabará por sanar la herida.

lunes, 3 de diciembre de 2018

7 cata ciega de amontillados

El pasado viernes 30 de noviembre la Asociación Cultural El coloquio de los perros realizó la séptima edición de su cata ciega de amontillados, que se desarrolló en las instalaciones del Restaurante Los Arcos.
La actividad consiste en una degustación de cinco tipos diferentes de vino amontillado, marcas comerciales o crianzas particulares de algunos de los participantes, en la que se trata de apreciar las principales características organolépticas de los caldos: visuales, olfativas y gustativas. Después de ello, los en torno a una docena de participantes ponen en común sus impresiones y valoran cada uno de los vinos.
Los participantes este año fueron los caldos Sublime, Los Alúas, Robles, La Aurora y Cabriñana. Tras una larga y difícil deliberación, el ganador de la séptima edición de la cata ciega de amontillados fue el caldo de la Cooperativa La Aurora.
El vino amontillado se obtiene a partir del vino fino con una crianza bajo velo de flor mínima de cinco años, seguidos de al menos tres años con crianza oxidativa, por el sistema de criaderas y solera. El grado alcohólico adquirido puede ajustarse mediante encabezado, situándolo dentro del rango permitido para este tipo de vino. En todo caso el periodo de crianza oxidativa deberá tener lugar con una graduación alcohólica adquirida mínima de 16% vol.

 

viernes, 23 de noviembre de 2018

El ladrío otoño 2018

Ya está disponible la edición de otoño de la revista El Ladrío. Pincha aquí o en la imagen para leerla. Más abajo te dejamos unas pinceladas de lo que incluye.

https://drive.google.com/open?id=1VQEU6xVCCFuqE0tyLy1r6C4dcz_wJDjL
En El coloquio de los perros el otoño es la estación del florecimiento y el renacimiento, de la vuelta a las actividades tras el descanso estival.
La escritura y la fotografía son las grandes protagonistas de estos meses en los que nunca olvidamos el vino ni nuestro lugar de origen: Montilla.
Montilla y fotografía en la sexta edición de la ruta fotográfica, que transcurrió por el casco histórico de nuestra vinícola localidad con la novedad de la nocturnidad y alevosía. Unas fotos nocturnas del entorno del Castillo del Gran Capitán y la Parroquia de Santiago que están disponibles en nuestra web y redes sociales.
Escritura y más fotografía, de terror en este caso, que se dieron cita en la Casa del Inca para premiar a las obras más destacadas de la edición dieciséis de nuestro concurso de relato corto y fotografía, este año bajo el título de “¿susto o muerte?”, y que se pueden disfrutar en nuestra web en el pdf del libro que las contiene.
Y el vino, siempre presente en todos los eventos que realizamos y protagonista absoluto de la cata ciega de amontillado, un clásico moderno de nuestra asociación que alcanza ya su séptima edición.
De fondo, independientemente de la estación, como la traslación de la Tierra en torno al Sol, esta revista que tienes ante tus ojos: casi 17 años y 67 números la contemplan. Opiniones varias y crudas, recomendaciones, narrativa, juegos de mesa o de PC, poesía, La Camacha sin bozal y nuestros cánidos amigos Cipión y Berganza, ladrando sobre la exhumación de los restos de Franco.
20 páginas que no puedes perderte, que no te van a dejar indiferente y de las cuales, a partir de su lectura, te pedimos dos cosas: que comentes y que participes en nuestro próximo número de primavera.


miércoles, 21 de noviembre de 2018

6 Ruta Fotografica - Finalistas

El jurado de la 6 Ruta Fotográfica "El coloquio de los perros", que se llevó a cabo el viernes 19 de octubre de 2018 en un recorrido nocturno por el casco antiguo de Montilla, ha seleccionado entre las más de 130 fotos recibidas las 10 finalistas, de las cuales ha elegido la ganadora que protagonizará la portada de la próxima revista "El Ladrío".
Las imágenes las mostramos a continuación, empezando por la ganadora, y seguida por las otras 9, ordenadas en orden alfabético según el nombre del autor. Asimismo las fotos finalistas serán expuestas en formato impreso en los primeros meses de 2019 en la Taberna El Bolero, continuando la iniciativa llevada a cabo en pasadas ediciones, algo de lo que ya daremos detallada información en este blog así como en las redes sociales de nuestra asociación.
José María Alcaide Lara - Ganador

Antonio Jesús Torres Márquez - Finalista

Jonay Gómez Jiménez - Finalista

José María Alcaide Lara - Finalista

José Alfonso Rueda Jiménez - Finalista

Julián Ladera Carmona - Finalista

Julián Ladera Carmona - Finalista

José Bellido Alcaide - Finalista

José Bellido Alcaide - Finalista

Rafael Jiménez Jiménez - Finalista

lunes, 19 de noviembre de 2018

Viaje con nosotros: Bournemouth, por José Alfonso Rueda


La venganza es un plato que se sirve frío, dice el refrán; a veces una jarra de pinta, añadiría yo.
Hace ya más de veinte años, que apenas son nada según Gardel, en los agostos de mis 17 y 18 primaveras, una beca para mejorar mi nivel en la lengua de Shakespeare me llevó hasta Bournemouth, una insulsa localidad de tamaño medio a orillas del Canal de la Mancha en la tranquila Dorset sin apenas historia ni tradición (fue fundada en 1810), que tan solo se podría destacar por sus kilométricas playas de fina, suave y amarilla arena que bañan un mar de aguas frías como el hielo.
Horas de interminable viaje hasta Madrid en aquellos trenes Rápidos y Expresos que paraban en cualquier apeadero; espera insufrible en Barajas para coger un vuelo que te llevara a Londres; y desde allí, algunos cientos de kilómetros de autobús hasta Bournemouth. Así fui y volví en ambas ocasiones.
A la llegada al College, una sonriente familia de sonrosados ingleses esperándome para acogerme en su hogar en una calle de casas adosadas indistinguibles a cambio de una gratificación económica para mi mantenimiento, parte de la cual acabaría en algún apartamento de la Costa del Sol a costa de una dieta de más y unos kilos de menos para mí.
En el tiempo libre, libras en metálico gastadas con el detalle milimétrico de la paga de un adolescente: Burger King, McDonalds y similares, y algún intento infructuoso de obtener una pinta en un pub.
Casi treinta años después, apenas una hora de coche hasta el aeropuerto de Málaga, vuelo de Ryanair directo a Bournemouth e incluso llego a tiempo de desayunar en una cafetería junto al McDonalds de mis años mozos. Justo al lado, en pleno centro comercial de la localidad, el apartamento alquilado por AirBNB, sin sonrosados y sonrientes ingleses dentro.
Sin dejarme llevar por la nostalgia, encamino mis pasos hacia la playa: un banco en el parque, un rincón junto a un arroyo, un semáforo en una calle, el muelle que se adentra en el mar… detalles olvidados hace años que de repente comienzan a aflorar en mi memoria. Aún me queda enfrentarla al antiguo College y a los viejos pubs.
La ciudad que conocí ha cambiado poco en todo este tiempo. Tiene un aeropuerto internacional, lo menos que dan por esa denominación, eso sí, y un equipo de fútbol en la Premier. Probablemente yo haya cambiado más y, espero, a mejor como los buenos vinos.
En el College, el mismo de entonces, más choque de recuerdos y una clara diferencia en el trato con los profesores. Cuando descubren como alumno a un señor maduro aficionado a las buenas pintas y a conocer la historia y las costumbres locales no tardan en recomendar pubs clásicos y localidades vecinas que visitar. Y yo, obviamente, no les iba a hacer un desplante: Winchester, capital del antiguo reino de Wessex, hogar del rey Alfredo el Grande (el de la serie Vikingos), con su imponente catedral y el Great Hall con la supuesta Tabla Redonda del rey Arturo; Poole y su antiguo puerto de contrabandistas y piratas; y Bath, con su abadía medieval, sus espectaculares y maravillosamente conservadas termas romanas y las vistas desde el río Avon. Eso, que no es poco, es lo que me dio tiempo a recorrer en una semana intensiva de inglés y recuerdos. Lugares que también visité de adolescente, además de otros como Weymouth, Salisbury, Stonehenge, Londres o los acantilados de la costa del Canal. Pero ahora, a diferencia de entonces, mi visita, amén de cultural, ha sido cervecero-gastronómica, buscando los pubs y ale-houses tradicionales en cada sitio al que fui. Por mencionar alguno, si es que algún lector pisa Bournemouth, The goat and tricycle.
Esta vez, a mi vuelta a casa, desde el aeropuerto de Bournemouth al restaurante Las Camachas con un solo transbordo, sorpresa agradable por mi nivel de inglés, alguna dieta de menos y algún kilo de más. Venganza consumada, servida en jarra de pinta fría.

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