viernes, 26 de junio de 2015

Trece lunas

El pasado 30 de mayo en la Casa de las Aguas de Montilla, Paco Vílchez Rodríguez se convirtió en el primer socio de la Asociación Cultural "El coloquio de los perros" en presentar una novela: "Trece lunas", la historia de Dorian, una veinteañera cordobesa estudiante de Traducción e Interpretación que, en la primavera de 2004, conoce a Bashir. La aparición del joven en su vida la altera de forma determinante, sucediéndose una serie de saltos temporales entre Córdoba, Amsterdamm, Barcelona, Tánger o Évora en los que las relaciones de Dorian, las calles de estas encantadoras ciudades o la presencia siempre latente de Bashir se convierten en los protagonistas de la historia, siempre bajo la mirada intensa de unas lunas que los contempla desde los cielos.
"Trece lunas", publicada por la Editorial Círculo Rojo, se encuentra a la venta en varias papelerías de Montilla, así como en Amazon o la propia página de la editorial.
Os dejamos, a continuación, algunas fotografías del acto de presentación.



lunes, 22 de junio de 2015

El Gran Capitán en la pantalla

Este libro recoge el reportaje periodístico que, con motivo del V Centenario de la muerte de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, ha realizado Manuel Bellido Mora, periodista, cinéfilo, melómano y montillano del Barrio del Gran Capitán, sobre el paso de su ilustre paisano por la pantalla.
En sus páginas nos hace un detallado recorrido por las apariciones televisivas y cinematográficas del insigne militar y estadista montillano, tanto de las que fueron como de las que no llegaron a cuajar.
Puedes encontrarlo en formatos digitales pdf, mobi y epub pinchando sobre los enlaces. Si lo prefieres en papel, y hasta agotar las existencias, ponte en contacto con nosotros.


Hay personalidades a lo largo de la historia que, por sus hechos o por su pensamiento, se situaron en la órbita de la excepcionalidad y en la actualidad se les recuerda con admiración, con afecto, con fascinación, con aborrecimiento o con horror. Otros han ascendido a una órbita superior, la de la inmortalidad. La eterna existencia en la memoria colectiva donde el tiempo ya no alimenta el olvido sino que, muy al contrario, les otorga un poso de certeza, de solemnidad o de misterio. Finalmente, solo los más privilegiados seres excepcionales que lograron la inmortalidad consiguen ascender a una tercera órbita, aquella que gira alrededor del mito y la leyenda, de lo heroico, donde lo real y lo imaginario se confunden. Esa dimensión donde se moldean las vidas que alimentan el genio de los artistas y enervan el afán de los investigadores tanto como nutrieron el corazón de los antiguos poetas. Sin duda que en este último círculo encontraríamos la inefable y poliédrica figura del Gran Capitán.
Gonzalo Fernández de Córdoba fue la piedra angular del poder militar español, en el momento en que sobre los campos de batalla italianos las tropas españolas ventilaban con el poderoso ejército francés la secular rivalidad entre las dos naciones, imponiendo finalmente la supremacía de las armas españolas. Pero también fue el hábil político negociador en favor de sus reyes y de su patria. Fue el guerrero en los campos de batalla, el político en los tratados de paz y el cortesano capaz de encarnar las esencias del príncipe renacentista. Un personaje del que no tardaron en ocuparse los escribidores de historias, los cronistas y los poetas que acudían para glosar (más o menos interesadamente) las virtudes de tan excelso caballero mientras eran agasajados por este en los jardines de Castel Capuano. Desde entonces hasta hoy una extensísima bibliografía se ha acercado al personaje desde todos los géneros literarios. Sin embargo, ¿qué ha pasado con el cine? ¿Cómo un personaje tan formidable ha pasado tan desapercibido para la gran pantalla?
Manuel Bellido Mora ha rebuscado en el viejo celuloide y en los modernos registros digitales la presencia del ilustre montillano. Se ha preguntado sobre tan escasa presencia de quien en cualquier otro país (coincido con Calvo Poyato y con el propio Manuel Bellido), hubiera sido un inagotable y extraordinario filón cinematográfico. Ha indagado, con esa forma tan suya de hacer periodismo, tan rigurosa como cercana, sobre la relevancia y la intención de las contadas apariciones. Ha mostrado su extrañeza por el olvido del cine heroico franquista, tan dado a la exaltación patriótica nacional. Ha escudriñado, con su entrenada y experta mirada de ver cine, en los matices que construyen el personaje y en las aportaciones de los autores, actores y directores. Y, finalmente, nos ha regalado un texto con el que sin duda vamos a disfrutar, como ustedes podrán comprobar enseguida.
Manolo Bellido (permítanme la licencia que otorga la amistad), con esa manera ágil y dinámica de narrar las cosas que tienen los buenos periodistas nos lo cuenta todo en pocas páginas, sin olvidar aquellos magnos proyectos cinematográficos que situaban al Gran Capitán como protagonista y que nunca vieron la luz. ¡Cómo hubiéramos disfrutado escuchando sus crónicas sobre esa película genial que mostrara con fuerza sus credenciales en Málaga o San Sebastián sobre un monumental fondo exhibiendo la imagen de su paisano!
Manolo, también comparto contigo el profundo deseo de que Gonzalo Fernández de Córdoba, este montillano que habita el intangible mundo donde se cruzan los caminos de la historia y la leyenda, llegue a ser mejor conocido, más próximo a su justa dimensión, tan lejos de cualquier instrumentalización como de lo insustancial. Por eso, en este año en que se conmemora el V Centenario de su fallecimiento, damos la más cálida acogida a un texto novedoso sobre alguien de quien tanto se ha escrito y que ve la luz gracias al admirable empeño de la Asociación Cultural El coloquio de los Perros, incansable en su labor en pro de la literatura y de la cultura en general.

José Rey García

sábado, 20 de junio de 2015

Libro del 13 Concurso de Relato Corto y Fotografía "El coloquio de los perros"

Ya disponible el libro con los relatos y fotos más destacadas del 13 Concurso de Relato Corto y Fotografía, cuyo lema ha sido "El Gran Capitán y su mundo", en formato epub, mobi y pdf. Basta con pinchar sobre los enlaces o la imagen para descargarlo.


...Y  este (libro) del  Gran  Capitán  es  historia verdadera, y tiene los hechos de Gonzalo Hernández de Córdoba, el cual por sus muchas y grandes hazañas mereció ser llamado de todo el mundo el  Gran Capitán, renombrado famoso y claro...
(Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha. Cap. XXXVIII)


Cualquier turista que paseando por Montilla, al pasar cerca de las ruinas del castillo donde nació el Gran Capitán pregunte por el personaje, sin duda verá con asombro como su interlocutor, con mayor o menor precisión, pero sin duda con indisimulado orgullo, le contará las victorias que su paisano consiguió en Italia frente al poderoso ejército francés, al que con ingenio y estrategia derrotó una y otra vez, hasta conquistar el Reino de Nápoles para los Reyes Católicos. También seguramente escuchará alguna frase irónica sobre el injusto trato que recibió Don Gonzalo del Rey Fernando, que no sólo se atrevió a pedirle cuentas a quien le había regalado un reino, sino que también le derribó el castillo donde había nacido.
A veces la pasión nos ciega un poco a los montillanos al hablar de ciertos momentos de nuestra historia. Es lógico y hasta cierto punto loable. Pero, chauvinismos aparte, debemos mostrarnos orgullosos de nuestro pasado, pues motivos tenemos para ello. Y en ese glorioso ayer, el Gran Capitán tal vez sea el mascarón de proa de la nave montillana.
Porque Gonzalo Fernández de Córdoba fue mucho más que un brillante militar. A caballo entre dos épocas, ondearon siempre en su vida como estandartes indestructibles, la lealtad y la caballerosidad, valores medievales en los que fue educado. Pero en modo alguno se detuvo ahí. Supo adelantarse a su tiempo y superar a sus coetáneos, no sólo en la milicia, sino en la vida, entendida en su más amplia y generosa consideración. Ello le permitió saborear la dulzura de la gloria, pero también la amargura de la sinrazón y el olvido.
Tras su muerte en Granada en diciembre de 1515, fue la historia quien se encargó de hacerle justicia; la literatura y el arte de propagar sus hazañas, y el tiempo de mostrar la verdadera dimensión del comportamiento de un hombre de bien. Porque, como afirma el gran escritor japonés H. Murakami «Un caballero es quien hace no lo que quiere, sino lo que debe hacer».
La Asociación Cultural «El coloquio de los perros», con buen criterio, ha querido que el XIII Concurso de Relato Corto y Fotografía esté dedicado al «Gran Capitán y su mundo», en este año conmemorativo del V Centenario de su muerte. Aunar literatura e historia en torno a un personaje significativo y singular, es apuesta arriesgada, pero acertada.
La publicación que se prologa contiene los trabajos que el Jurado ha considerado más relevantes de entre los presentados al Concurso este año. Es digna de mención, por su importancia y significado, la plural procedencia de los autores, que han interpretado el mundo de nuestro paisano desde ópticas diversas, llenándolo de originalidad y calidad.
Está claro que, de los orígenes a las cuentas, sean literarias o fotográficas, la realidad de Don Gonzalo, sus batallas, su mundo en una palabra, se pueden reproducir con originalidad, belleza e incluso con cierto aire infantil, cuando se saben llenar de luz y arte las creaciones que se divulgan.
Sin duda el contenido de esta publicación será motivo de deleite y aprendizaje para el lector.

Miguel Aguilar Portero

domingo, 14 de junio de 2015

Homenaje al Gran Capitán

El próximo viernes 19 de junio, a las 21 horas en la Casa del Inca, la Asociación Cultural "El coloquio de los perros" va a proceder a realizar un doble homenaje a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, de cuya muerte se conmemora este año el quinto centenario. El acto consistirá en una doble presentación de libros centrados en la figura del militar y estadista nacido en Montilla.
Por un lado, el reportaje periodístico "El Gran Capitán en la pantalla", escrito por el periodista montillano Manuel Bellido, hace un recorrido por las apariciones de Gonzalo Fernández de Córdoba en películas, documentales y series de televisión. Para ello, el autor no sólo ha llevado a cabo una amplia labor de documentación, sino que ha obtenido numerosos testimonios de protagonistas y estudiosos de esos rodajes, tanto de los que vieron la luz como de los que se quedaron en meros proyectos.
Por otro lado, el libro de la 13ª edición del Concurso de Relato Corto y Fotografía "El coloquio de los perros", cuyo tema en esta ocasión ha sido "El Gran Capitán y su mundo", recoge las obras más destacadas del certamen entre sus páginas, como ya es habitual cada año. En este caso, los relatos seleccionados son "Orígenes del Gran Capitán", ganador del concurso, de la vallisoletana afincada en Valencia Mª José Toquero del Olmo; "Las cuentas de Gonzalo", accesit otorgado al santaellense Javier Puerma Bonilla; así como las menciones del jurado a "Las cuentas del Gran Capitán", del madrileño afincado en Montilla Rafael Luengo López, y a "Honor, honra, hidalguía", del montillano Antonio Alcaide García. En cuanto a las fotografías que aparecen en el libro, se encuentran la ganadora del certamen, "La batalla de Ceriñola", enviada desde la ciudad castellonense de Burriana por Javier Cabedo Parra, y las menciones del jurado "Las nuevas cuentas", del mismo autor que la anterior, y "Entre luces y sombras", del cordobés Antonio Ruiz Guerrero.
Asimismo, durante este acto se hará entrega de los premios correspondientes a los ganadores de los apartados de relato corto y fotografía del concurso, así como al accesit de relato, consistentes en unos trofeos conmemorativos y en 400, 200 y 100 €, respectivamente.

sábado, 13 de junio de 2015

La pista de hielo, de Roberto Bolaño. Recomendación de Virginia García

El argumento recogido en la contraportada, dice algo así: “Tres versiones de un crimen van trazándose en esta novela que transcurre en un anónimo pueblo de la costa española: la de un chileno con pretensiones de escritor que ha ejercido toda clase de oficios eventuales hasta salir adelante; la de un mexicano, también poeta y desarraigado, que sobrevive como vigilante nocturno en un camping, y la de un emprendedor catalán metido a político, capaz de todo por llamar la atención de un bella y caprichosa patinadora. Los peores presentimientos de cada protagonista giran en torno a una pista de hielo construida ilegalmente dentro de una casona abandonada, el antiguo Palacio Benvingut; todos intuyen que el destino es un puñal que pende sobre sus cabezas.”
Pero podría ser: “Una misteriosa pista de hielo surge en un palacio abandonado, en ella una chica, joven y hermosa; detrás, un panzón “pseudo-poderoso”. Un tabernero trasnochado, un vigilante nocturno, un par de vagabundas y algunos personajes secundarios más suman todas las piezas de esta novela policiaca. Un asesinato, una prevaricación.”
Nos cuenta algo que sucedió en un pueblo costero de Z. Como en la mayoría de sus obras, Roberto Bolaño no da nombres exactos, sino matices que puedan llevar al lector a encontrar el lugar, o simplemente encontrar un lugar parecido o algo que todos conozcamos.
Son varios los personajes que declaran en una “investigación” policial. Todos ellos narran en primera persona qué ha sucedido, todos dar a conocer su punto de vista, hasta que al final se desvela el misterio. Un asesinato. ¿Quien muere? ¿Quién es el asesino? Eso lo sabréis si lo leéis.
¿Quién es Roberto Bolaño?  Nació en Chile en 1953 y falleció en Barcelona en 2003, autor de más de veinte novelas, siendo la más destacada Detectives salvajes, sin desmerecer su obra póstuma, 2666.  Reconocido como uno de los mejores autores de los últimos 25 años.
Si es la primera vez que os acercáis a Bolaño, debéis saber que da saltos temporales y de personajes; tal vez si no os gusta “algo diferente” en tanto a estructura, quizás no es vuestro autor. Si por el contrario buscáis algo con misterio, con mucho cuidado, cerrado y completo, leed el libro. Esta es la tercera novela de Bolaño, ya se marca su carácter en ella, muchos personajes, muchos protagonistas, muchos acontecimientos, o mejor dijo episodios de la vida de los protagonistas.
No tiene desperdicio, os embarcaréis en el libro, disfrutaréis de cada uno de los retales de la vida de los personajes, querréis saber más sobre ellos. De esas vidas tan románticas, en las que siempre se encuentra algo autobiográfico del autor. Su forma de narrar, de plasmar su propio pasado, su lado más personal, hace que todo lo que escriba este autor (como os habréis dado cuenta uno de mis preferidos) sea extremadamente recomendable.

lunes, 8 de junio de 2015

Viaje a Revienta, por Ángel Márquez

Fue el último domingo de enero. El día nació chulo, valiente, saltándose todas las señales de su estación. Ya al medio día, el sol había terminado su faena de quitar las últimas motas de sombra y de blanquear toda la plaza ochavada de Aguilar de la Frontera. A esa hora, la vespa hizo su aparición, colocándole un coqueto lunar rojo a la piel blanca de la plaza ochavada.
La taberna del Tuta se encontraba en su mejor momento, donde sus tertulianos imitaban a tenderos y vecinas en una plaza de abastos. En el centro, con su puesto cuadrado de tacto pétreo, Vicente Núñez regalaba su mercadería de sueños, ilusiones, humor y sabiduría. “Soportes inmemorables de la celebración”.
El día acogedor y desinteresado nos regaló un poco de su valentía y de su calor. Después de un esfuerzo casi alpinista de Vicente Núñez, éramos tres elementos en uno. La moto se convirtió en el vínculo del viaje. Las pequeñas ruedas comenzaron a rodar en un equilibrio circense con el peso de la moto y el peso de los dos cuerpos de los viajeros. Con dos cabezas y un solo casco iniciamos el viaje un poco fuera de la ley, ingrediente necesario que ha de llevar todo viaje que se aprecie de verdadero. En la carretera la moto mantenía su equilibrio armónico y trapecista de los dos cuerpos y de las dos almas persiguiendo las líneas blancas de la carretera. Mis manos duras agarradas fuertemente al manillar; las otras rozaban con su sombra mis hombros. El tiempo no pasó entre la pequeña distancia de Aguilar de la Frontera y Monturque, distancia que se hacía aún más pequeña por el paisaje y la luz que absorbían nuestras miradas. Monturque con su soldadesca torre nos protegía y nos invitaba a llegar a ella.
En un espacio casi sin tiempo llegamos al ventorrillo de Revienta, en el momento oportuno que comenzaban los espectáculos greco-romanos en los que público y actores se fundían en los mismos personajes dirigidos por la divina batuta del oro líquido, espectáculo que solo lo veía el maestro y que el aprendiz lo intentaba.
- No me explico por qué la gente recorre grandes distancias, si Roma y Grecia se encuentran aquí -.
El telón solo se levantaba para un público singular, solo para Vicente. Mi telón, sobrecargado de pesas de cultura tradicional, no conseguía levantarse. Solamente Vicente Núñez veía toda la belleza divina que contenía el teatro de Revienta. Olía a olores de trabajos y cuerpos. Con sus cinco sentidos, y el padre de estos batutando con el vino y haciendo caso omiso a las tapas puestas, Vicente Núñez sazonaba y adornaba la escena hasta que convertía los sueños en realidad y ésta la transfiguraba en belleza griega y romana. Los actores griegos y romanos desempeñaban a la perfección sus papeles de agricultores, labriegos y jornaleros. Sus disfraces eran perfectos, sus maquillajes de sol eran maravillosos y sus posturas en el mostrador, tan dionisíacas y báquicas, encendían una llama de deseo en los ojos de Vicente.
El vino ya había apagado la sed, pero no las ganas de beberlo, pero éste poco a poco fue terminando su trabajo en nuestros cuerpos.
Un rato después, arranqué la moto y con ella y su sonido (no el rugido, porque las vespas no rugen) comenzamos a desrodar la carretera. El paisaje otra vez se nos presentó ante nuestros ojos nuevo, único, con la ayuda de las lentes vínicas. A la hora de la siesta el paisaje se llenó de ondulantes y gigantes cuerpos femeninos, tendidos y tapados por unas mantas decoradas de olivos y vides. Sin despertarlos, llegamos a Aguilar, en la tarde en la que sólo el sonido de la vespa le hacía frente al silencio.

miércoles, 3 de junio de 2015

Sin bozal: conjurando mentecatería, por Leonor Rodríguez "La Camacha"

Dientes de culebras, orejas de murciélago, ojos de sapo... Píllenme en mis aposentos, lo mismo me da, nada más lejos de mi intención el esconderme, parapetarme detrás de la mentira, de la doble vara de medir del esconderse tras los eufemismos. La elaboración de mi conjuro no necesitaría más que un espejo, uno grande, de cuerpo completo, en el que poder verse las vergüenzas cada uno de los que leen este pequeño texto. Mi intención no es hacer hechicería compleja, ni un mejunje extraño… Mi objetivo no es más que pinchar donde duele… en las penurias humanas que, por supuesto, cada uno tenemos.
Se acercan las elecciones municipales y, claro, cada uno tendrá que despotricar, que eso es fácil, sobre los distintos partidos que concurren el próximo 24 de mayo, y más aún con los medios digitales en los que libremente vomitamos.
En tiempos griegos se pensó que, como cada individuo era poseedor de la virtud, todos podían ser partícipes del progreso comunitario siendo electores o elegidos dentro de su propia población. En mi época, allá por el siglo XVI, no había la posibilidad de hacerlo y tal vez éramos conscientes de que en ello no nos iba la vida, ni soñarlo podíamos. Pero hoy en día bien que se nos llena la boca con lo primorosas que son nuestras ideas, lo bien que lo haríamos todo y lo míseros que son el resto (entiéndase fundamentalmente políticos, aunque más de uno aún se anime a ampliar el grupo de personas).
La magia que me dispongo a elaborar es bien sencilla, es la de hacer ver a cada uno lo cómodo que es, lo vago de sus aportaciones, lo ínfimo de su aportación a la sociedad. Quede este “sin bozal” para reírme de lo frágil de nuestras posiciones y de lo robusto de nuestras críticas, sirvan estas líneas para burlarme de cada uno de ustedes.
¿A quién votarán? No les importa… nunca fue de su interés. ¿Quién gobernará? Y qué más da. Esa es la postura facilona que impera en nuestros días. Ellos nos engañan y nosotros somos los impolutos, los libres de toda culpa, los que primero lanzamos las piedras. Pero a la hora de arrimar el hombro, de proponer salidas, de enfrentarse a los problemas, entonces serán otros los que deban sufrir el azote de mi lengua.
“La desafectación de la población por la política”. ¡Qué buena frase! ¡Qué minúsculos son aquellos que sonríen al decir estas palabras que no hacen más que demostrar lo ridículo que es su amor por la vida en sociedad! ¡Qué egoístas son sus miras!
Lo fácil es todo esto, el criticar y no construir, el opinar y no trabajar, el empujar y no ayudar, el decir lo mal que lo hacen los otros o, por supuesto, lo mal que lo hace el partido tal o la persona cual. Por contra, qué difícil es el emplear el tiempo en reunirse con unos y otros para llegar a un acuerdo, qué complicado el hacer las cosas porque queremos mejorar lo que nos rodea.
Ejemplos mil, y no tengo que irme tan lejos, ¿o es que usted quiere ser presidente de su comunidad de vecinos o miembro de la asociación de padres y madres del colegio? ¡No señor, no señora! Yo prefiero estar tras la barrera, en lo alto de la montaña viendo cómo se mueve todo y criticando aquello que no va como me gustaría a mí.
Todos estos que se han podido sentir reflejados en lo que acabo de citar, con total certeza que en caso de ser elegidos para ser, por ejemplo, miembros de una mesa electoral a buen seguro se habrían dirigido a mí para que yo, Leonor Rodríguez, “La Camacha”, hiciera algún conjuro para salvarles de tal trance.
En mis años de hechicera he unido a quien quería unirse, he separado a quien deseaba hacerlo… pero en todo este tiempo y todo el que me quede por ver salir el sol, me negaré a ser tan ruin como para no dar una y otra vez mi aliento a todo aquel que quiera hacer algo por el bien de la comunidad.