miércoles, 17 de abril de 2019

Cavafis y las redes sociales, por Santos Muñoz Luna

Cuanto puedas*

Aunque no puedas hacer tu vida como quieras
inténtalo al menos
cuanto puedas: no la envilezcas
en el trato desmedido con la gente,
en el tráfago desmedido y los discursos.

No la envilezcas a fuerza de trasegarla
errando de continuo y exponiéndola
a la estupidez cotidiana
de las relaciones y el comercio
hasta volverse una extraña inoportuna.

Cuando hace casi treinta años leí a Cavafis por primera vez –piso de estudiantes de los de entonces, dieta de estudiante, vicios de estudiante y búsqueda, como el poeta, de los arrabales, la noche y la desgracia– no reparé en el poema que veis más arriba. Durante años sí recordé bien y visité algunos de los grandes poemas eróticos de este autor griego o su relectura cultísima y desbordante de los clásicos de Grecia y Roma. Los años de estudiante de entonces no sospechaban el mundo interconectado que hoy disfrutamos o padecemos, como debía ser. Las llamadas redes sociales que hoy nos seducen tanto por su brillo, eficiencia y riesgo tienen demasiadas virtudes para que les dediquemos alguna línea en este cuento. No hablamos de marcas concretas, pero compartir fotos con todo aquel que quiera verlas, opinar sesuda y lacónicamente sobre acontecimientos que ocurren en los lugares más íntimos del planeta o hacer seguimiento de ídolos guerreros o deportivos, se ha convertido en una ocupación que resta tiempo a nuestra soledad personal, familiar y social. A nuestra bendita soledad. Antes escuchábamos en radio o prensa opiniones de expertos, atendíamos a los vecinos que tomaban el fresco en la puerta, verdadero origen de las redes sociales, hablábamos con los que nos acompañaban ante el café, la cerveza o la tila... Hoy, con la democratización universal de la opinión estamos expuestos, nos exponemos porque queremos, al peregrino correctivo de los que conocemos, pero también al de los que desconocemos. Cuando teníamos intimidad comíamos con cierta conversación, soportábamos errores políticos, no mirábamos como lelos la ridiculez de los otros y éramos capaces de disfrutar, pensar y observar solo para nosotros mismos.
Pero, ¿qué nos quiere decir Cavafis en este poema? Realmente hacemos trampa relacionándolo con las redes, pero creemos que una reflexión hecha hace más de cien años tiene perfecta ocupación en nuestro tiempo. Es lo que tienen ciertos artistas y sus ideas universales, visionarias. Como dice el poeta, exponer nuestra vida al trasiego de los demás, a sus miradas, a sus viciadas opiniones, puede hacer que el inmenso misterio que somos capaces contener se convierta en cristal y se rompa perdiendo su gracia. Los imperativos “inténtalo” y “no la envilezcas” marcan el sentido de todo el texto. El destinatario lógicamente es el desdoblado yo del propio poeta, pero cualquiera que se acerque a los versos puede entender que también a él o a ella se dirige la interpelación del sabio alejandrino. Intenta hacer de tu vida algo digno, no te desesperes porque sea gris y sobre todo no la subastes para que la envilezcan opiniones ajenas. Inténtalo en todo caso y ocasión y date cuenta de que tu vida no es mejor porque la expongas en relación con las demás, sino porque merece la pena en sí misma. La estática vida de Cavafis, de oscuro funcionario, poco viajero, poco sociable, está en la base de esta recomendación. Vivió en Alejandría la mayor parte de su vida y apenas salió de su burbuja ocasionalmente. Solo para acercarse a sus libros, a su querida cultura griega. A lo mejor los bárbaros que esperaba el poeta en otro de sus grandes poemas son nuestras generaciones perdidas en el exceso de información y comunicación que no saben sentarse a repasar las puertas y ventanas del edificio que construyen.
Entiendo que nos equivocamos seguramente con esta interpretación tan lejana de la intención del poema de Cavafis, como si lo hubiésemos puesto en relación con los programas televisivos que perpetran los dudosos valores del “mi perra vida debe conocerla todo el mundo”. Volver a leer este texto me ha puesto de frente a ciertos comportamientos asumidos que damos por descontados en nuestro tiempo. Sin embargo exponer nuestra genialidad o nuestra estupidez a un auditorio tan ampliamente desconocido puede provocarnos pronunciados altibajos en la paz mental, en la autoestima, como la llamamos ahora. Dejemos algo para la intimidad, para los que nos conocen, que nos entenderán mejor y serán capaces de respetarnos.
Queremos interpretar, y estamos en nuestro derecho, el pensamiento de alguien de hace ciento diez años con la percepción, la cultura y la realidad que hoy tenemos. Este poema no habla de redes sociales, faltaba más, como tampoco habla de la sobreexposición social. Habla de aprovechar la vida, la vida vivida como compañera de uno mismo. Dejemos que Cavafis, desde su tugurio funcionarial en Alejandría, una ciudad llena de libros por cierto, se convierta así, por nuestro capricho, en un poeta visionario en el gran sentido de la palabra: el que ve más lejos, más allá de su tiempo, el que piensa en mil novecientos diez con opiniones de dos mil veinte. Escuchemos a los artistas, escuchemos a los poetas.

*Traducción de Pedro Bádenas. Alianza 2018.
 

viernes, 12 de abril de 2019

Calzando tus botas, por Miguel Cruz Gálvez

Nuestra llegada al mundo viene acompañada de la asunción de una serie de patrones de comportamiento que secundamos hasta que, por convicción o en última instancia por conveniencia, nos los comenzamos a plantear.
Desde el inicio de los tiempos, la humanidad ha interiorizado profundamente el concepto dual del bien y el mal. De esta forma, hemos practicado consciente e inconscientemente el arte de prejuzgar, juzgar y etiquetar a todos y cada uno de nuestros semejantes, ya sea prójimo o ajeno, nos sea más conocido o menos. Y aunque parezca mentira, con todo lo que ha llovido, en ese lapso aún estamos.
Juzgar o prejuzgar es algo contra lo que guerreo a menudo. Seguramente este artículo es un nuevo intento bélico, y aunque el pelear me solivianta el ánimo, necesito involucrarme porque siento, “amigo Sancho, que cambiar el mundo es de justicia” y obligación de todos, ya que en este asunto del entendimiento con los demás, nos lo jugamos todo.
Así, personalmente pienso que nuestra habitual forma de proceder no es para nada justa. Tú, yo y el resto de la humanidad somos algo más complejo que una apariencia, un estatus o unas determinadas acciones o reacciones puntuales. Y es triste ver que sólo en base a eso decidimos dónde alojamos a cada una de las personas que tratamos: en el saco de los buenos o los malos según “nuestra justicia”.
Seguramente, esta costumbre de dictar sentencia a la ligera sea más visceral que racional, porque si sujetamos ese proceder y practicamos el raciocinio, ese simplismo del bien y el mal desaparece y saca a la luz la compleja realidad.
En cada uno de nosotros hay un mundo lleno de circunstancias (gracias señor Ortega y Gasset), y estas explican todas y cada una de nuestras actitudes. Familia, amigos, trabajo, situación económica, ilusiones, frustraciones, complejos…Factores que unas veces se ven y otras no. Y ahí se decide la partida, en lo que no vemos de los otros.
Lo crítico de todo esto es que esas circunstancias que nos condicionan son opacas para los demás y nos hacen no ver (y en consecuencia no entender) la realidad y los comportamientos de los demás.
Dice el proverbio que, antes de juzgar a nadie, deberíamos caminar un buen trecho con sus botas puestas; pues hagámoslo.
Seguramente si nos las calzamos, una vez sufridas sus rozaduras por el caminar, moldeado nuestro transitar por sus suelas, agotados nuestros músculos por su peso, entenderemos cómo los demás no son ni héroes ni villanos, ni santos ni criminales, simplemente seres humanos que tratan de buscar un poco de luz, un poco de vida a través del azaroso camino que nos ha tocado vivir.
Hagamos todo esto, amigos, porque no hay nada más hermoso que empatizar, ponerse en lugar del otro y entrar en sintonía. La vida es, en gran medida, cuestión de sintonía.
Pequeños momentos que se hacen enormes al hacerlos en sintonía: cuando todos cantamos un gol, cuando coreamos una canción, el día que rezamos todos a la vez o cuando simplemente nos reímos por lo mismo…
Cuando bailamos acompasados, cuando andamos juntos, cuando dos manos se unen y pasean como una sola…
Cosas pequeñas que nos hacen sentir grandes por hacerlo con los demás. Recuerda el día que pedimos lo mismo para comer, cuando hicimos el tonto a la vez, cuando me dio por pensar lo mismo que a ti…eso me hizo feliz”.
Hoy me aplico el cuento, volveré a hacerlo, empezaré a sintonizar conmigo mismo, para mañana sintonizar contigo.

sábado, 6 de abril de 2019

Cata ciega de vinos de tinaja 2019


El pasado viernes 5 de abril, en las instalaciones del Restaurante Los Arcos, la Asociación Cultural El coloquio de los perros, dentro de la actividad de catas ciegas que inició hace unos años con los vinos amontillados, trasladó este mismo formato a los vinos de tinaja de la denominación Montilla-Moriles.
En concreto, fueron cinco caldos de cinco lagares de la Sierra de Montilla los participantes: Cabriñana, La Primilla, Los Raigones, Cañada Navarro y Maíllo e Hijos.
La actividad consiste en la degustación de estos cinco vinos de tinaja, en la que se trata de apreciar las principales características organolépticas de los caldos: visuales, olfativas y gustativas. Después de ello, la veintena larga de participantes pone en común impresiones y se valora cada uno de los vinos. En esta ocasión, el que recibió la mejor valoración fue el vino de Los Raigones.


domingo, 31 de marzo de 2019

17 Concurso "El coloquio de los perros" de relato corto, fotografía y microcorto - Bases

La Asociación Cultural «El coloquio de los perros» convoca de forma conjunta su concurso de relato corto, de fotografía y de microcortos. El lema de todos ellos en esta edición será «Los pecados capitales». Los participantes podrán concursar en todos los apartados, en dos de ellos o hacerlo de manera individual en uno sólo de los mismos, ateniéndose, en todos los casos, a las normas establecidas en las bases.

1. BASES CONCURSO DE RELATO CORTO
• Modalidad literaria y tema.
Relatos cortos que se adapten al lema «Los pecados capitales». Se valorarán la originalidad y singularidad de los trabajos recibidos.
• Participantes.
Podrán concurrir a esta convocatoria escritores sin límite de edad, de cualquier nacionalidad, con obra u obras originales e inéditas escritas en castellano. Los autores que presenten más de una obra deberán cumplir de forma independiente y separada para cada uno de sus trabajos las formalidades que estas bases establecen. No podrán participar los miembros de la directiva de la asociación organizadora ni las personas integrantes del jurado.
• Extensión y formato.
Los relatos tendrán una extensión mínima de 3 folios y máxima de 5 (en tamaño DIN A-4), escritos con letra de cuerpo 12 y tipo Times New Roman, con un espaciado interlineal de 1,5 y márgenes de 2,5 cm. Todas las páginas estarán debidamente numeradas.
• Presentación.
Las obras se deberán remitir por correo electrónico. El relato se enviará como archivo adjunto en formato pdf a la dirección elcoloquio.asociacion@gmail.com.
Cada relato irá en un correo electrónico individual en cuyo asunto aparecerá: Concurso «El coloquio de los perros». En el correo se indicarán: nombre y apellidos del autor, dirección, teléfono y se adjuntará el DNI escaneado; los datos del autor no deben aparecer en el relato.
El plazo de presentación de escritos finalizará el día 1 de julio de 2019.
• Jurado.
El jurado, integrado por dos miembros de la Asociación organizadora y tres personas de reconocida solvencia en el campo de la crítica literaria, de la temática del concurso o miembros de alguna de las entidades colaboradoras, elegirá los trabajos finalistas, pudiendo estimar, en su caso, si la calidad de los trabajos recibidos no es la adecuada o no se adaptan a estas bases, declarar desiertos los premios.
Los premios serán entregados en un acto público que se anunciará con la debida antelación.
• Varios.
Los autores galardonados y menciones especiales del jurado facultan a la Asociación Cultural «El Coloquio de los Perros» para la publicación de los trabajos, haciendo constar en cualquier caso la autoría y procedencia de los mismos. La participación en esta convocatoria implica la aceptación total de las decisiones de los miembros del jurado. El jurado se atendrá en sus deliberaciones a las presentes bases y resolverá cualquier duda que pueda surgir durante el desarrollo del concurso.
• Premios.
El Concurso estará dotado de un Primer Premio valorado en 400 euros, así como la publicación del trabajo premiado y de las menciones especiales del jurado.
Estos premios están sujetos a las retenciones tributarias legalmente establecidas.

2. BASES CONCURSO DE FOTOGRAFÍA
• Modalidad y tema.
Fotografías digitales, en color o blanco y negro, que tengan alguna relación con la temática «Los pecados capitales». Se valorarán la originalidad y singularidad de los trabajos recibidos.
• Participantes.
Podrán concurrir a esta convocatoria fotógrafos sin límite de edad, de cualquier nacionalidad, con imágenes originales e inéditas hasta un máximo de 4. Los autores que presenten más de una obra deberán cumplir de forma independiente y separada para cada uno de sus trabajos las formalidades que estas bases establecen. No podrán participar los miembros de la directiva de la asociación organizadora ni los miembros del jurado.
• Extensión y formato.
Las imágenes deberán presentarse en formato jpg, con resolución de 300 ppp y tamaño mínimo de 1 MB.
• Presentación.
Las fotografías se remitirán por correo electrónico a la siguiente dirección:
elcoloquio.asociacion@gmail.com 
Cada fotografía irá en un correo electrónico individual en cuyo asunto aparecerá: Concurso «El coloquio de los perros». En el correo se indicarán: nombre y apellidos del autor, dirección, teléfono y se adjuntará el DNI escaneado. Además, se acompañará del título de la foto, un breve pie de foto, fecha y lugar de realización de la misma; los datos del autor no deben aparecer en la imagen.
El plazo de presentación de imágenes finalizará el día 1 de julio de 2019.
• Jurado.
El jurado estará integrado por una selección de miembros de la Asociación organizadora y de las entidades colaboradoras que elegirán los trabajos finalistas. En su caso, si el jurado estima que la calidad de los trabajos recibidos no es la adecuada o no se adaptan a estas bases, puede declarar desiertos los premios.
Los premios serán entregados en un acto público que se anunciará con la debida antelación.
• Varios.
Los autores galardonados y menciones especiales del jurado facultan a la Asociación Cultural «El Coloquio de los Perros» para la publicación de los trabajos, haciendo constar en cualquier caso la autoría y procedencia de los mismos. La participación en esta convocatoria implica la aceptación total de las decisiones de los miembros del jurado. El jurado se atendrá en sus deliberaciones a las presentes bases y resolverá cualquier duda que pueda surgir durante el desarrollo del concurso.
• Premios.
El Concurso estará dotado de un Primer Premio valorado en 200 euros, así como la publicación del trabajo premiado y de las menciones especiales del jurado.
Estos premios están sujetos a las retenciones tributarias legalmente establecidas.

3. BASES CONCURSO DE MICROCORTOS
• Modalidad y tema.
Vídeos que tengan alguna relación con la temática «Los pecados capitales». Se valorarán la originalidad y singularidad de los trabajos recibidos.
• Participantes.
Podrán concurrir a esta convocatoria realizadores sin límite de edad, de cualquier nacionalidad, con vídeos originales e inéditos hasta un máximo de 4. Los autores que presenten más de una obra deberán cumplir de forma independiente y separada para cada uno de sus trabajos las formalidades que estas bases establecen. No podrán participar los miembros de la directiva de la asociación organizadora ni los miembros del jurado.
• Extensión y formato.
Los vídeos tendrán una duración máxima de 60 segundos y pueden presentarse en formato mpg, mpeg-4, wmv, avi, mp4, mov o mkv, con calidad hd y resolución de 1920x1080 píxeles.
• Presentación.
Los vídeos se remitirán a la siguiente dirección de correo electrónico:
elcoloquio.asociacion@gmail.com 
Cada vídeo irá en un envío individual en cuyo asunto aparecerá: Concurso «El coloquio de los perros». Junto con el archivo se indicarán: nombre y apellidos del autor, dirección, teléfono y se adjuntará el DNI escaneado. Los datos del autor no deben aparecer en el vídeo; los créditos del mismo se adjuntarán por separado.
El plazo de presentación de vídeos finalizará el día 1 de julio de 2019.
• Jurado.
El jurado estará integrado por una selección de miembros de la Asociación organizadora y de las entidades colaboradoras que elegirán los trabajos finalistas. En su caso, si el jurado estima que la calidad de los trabajos recibidos no es la adecuada o no se adaptan a estas bases, puede declarar desiertos los premios.
Los premios serán entregados en un acto público que se anunciará con la debida antelación.
• Varios.
Los autores galardonados y menciones especiales del jurado facultan a la Asociación Cultural «El Coloquio de los Perros» para la publicación de los trabajos, haciendo constar en cualquier caso la autoría y procedencia de los mismos. La participación en esta convocatoria implica la aceptación total de las decisiones de los miembros del jurado. El jurado se atendrá en sus deliberaciones a las presentes bases y resolverá cualquier duda que pueda surgir durante el desarrollo del concurso.
• Premios.
El Concurso estará dotado de un Primer Premio valorado en 200 euros, así como la publicación del trabajo premiado y de las menciones especiales del jurado.
Estos premios están sujetos a las retenciones tributarias legalmente establecidas.

jueves, 28 de marzo de 2019

¿Qué cláusulas son abusivas en mi préstamo hipotecario?, por Virginia García

Parece que el Tribunal Supremo no se pone de acuerdo sobre si nuestros préstamos hipotecarios tienen cláusulas abusivas o no, más allá de la cláusula suelo, que es declarada abusiva en la inmensa mayoría de los casos.
Pero ¿qué pasa con el resto de cláusulas? Por ejemplo, la de imputación de gastos al prestatario, ¿el banco me devuelve dinero si es declarada nula?
Pues sí, una cosa es que el impuesto deba pagarlo el prestatario y otra bien distinta que todos los gastos tenga que pagarlos el consumidor. Junto con el impuesto, el consumidor ha pagado la factura de notaría, la factura de registro y la factura de gestoría.
Después de meses de incertidumbre, nuestro Alto Tribunal ha fijado cómo es el reparto. El importe de matriz de la factura de notaría se pagará a mitad, y las copias por quien las solicite. La factura del registro es abonada en exclusiva por la entidad de crédito, ya que la inscripción beneficia al banco. Y la factura de gestoría, por mitad.
Vale… ¿pero y esto cuánto puede suponer? Lo puedes calcular tú mismo. Coge tus facturas, suma registro, mitad de gestoría, mitad matriz de notaría y copia autorizada y, más o menos (salvo matizaciones), ahí tienes lo que la entidad de crédito debe devolverte. Más o menos unos 500 o 600 €. Ahora solo te queda reclamar.
Pero, aunque no tengan efectos económicos, los préstamos hipotecarios también pueden tener otras cláusulas abusivas más allá de suelo y gastos.
La cláusula que fija un interés de demora superior al que viene estableciendo el Tribunal Supremo también es abusiva. Por ejemplo, si tu préstamo fija tu interés de demora en un 18%, tienes un interés abusivo.
La cláusula de Vencimiento Anticipado. Muchos préstamos recogen la potestad de la entidad de crédito de ejecutar tu hipoteca (en palabras llanas, quitarte la casa) si incumples un solo pago de la misma, o incluso si el pago no es completo. Pues bien, esto es nulo por abusivo.
Estas dos cláusulas no tienen efectos a no ser que se produzca un impago, pero en caso de este se produzca pueden ser muy dañinas si son aplicadas (y lo serán si no luchas para que sean declaradas nulas).
También es abusiva la cláusula que te obliga a litigar en caso de controversia judicial en una ciudad distinta a la que te corresponda. Por ejemplo, eres vecino de Montilla y en tu escritura se recoge que debes litigar en Madrid. Es abusivo, ya que, a día de hoy, te corresponde litigar en Córdoba (imagina el trastoque de que encima de que te están quitando tu vivienda te obligan a ir a defenderla a Madrid).
El otro día bromeábamos en el juzgado algunos compañeros sobre que a este ritmo los préstamos hipotecarios se iban a quedar vacíos de contenido; pero la realidad ha sido mucho más triste. Se ha permitido en beneficio, en este caso, de las entidades de crédito que se recorten los derechos de los consumidores hasta límites brutales, y se han visto situaciones realmente insoportables.
A ti lector, te animo a que eches un ojo a tu préstamo y veas cuántas de estas cláusulas contiene tu préstamo.

domingo, 24 de marzo de 2019

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CEFA, por José Alfonso Rueda

Hace unos días, rebuscando en un armario, di con una caja de cartón de un juego de mesa de mi infancia. Resaltando sobre el diseño, el logo de CEFA, esa empresa zaragozana que en los ochenta del pasado siglo creó y distribuyó algunos de los títulos más importantes de la década en nuestro país y que hizo que muchos niños de aquel entonces nos aficionáramos a los juegos de mesa.
El juego en cuestión no es otro que el mítico “En busca del Imperio Cobra”, la ópera prima del creador Pepe Pineda y el ilustrador Isidre Monés, el título del que se vendieron más de trescientos mil ejemplares y que revolucionó el sector lúdico español. Un juego simplón si lo vemos desde la óptica actual, en el que el azar intervenía de modo considerable en forma de dado y cartas y con una escasa rejugabilidad que no lo hacía, en esos aspectos, muy distinto de los juegos de tablero o cartas más tradicionales. Sin embargo, lo que realmente nos fascinó a tantos niños de esa época era su ambientación, la existencia de un argumento, de una historia, que nos permitían dejar volar la imaginación y convertirnos durante cada partida en uno de esos tres héroes que buscaban salvar el mundo del malvado dios Cobra.
Los juegos de mesa dejaron de ser algo abstracto, sin consideración a lo artístico y argumental. “Distrito 21”, “Sinaí” o “Drácula” son en el fondo una especie de ajedrez simplificado en la que dos jugadores se enfrentan en un tablero con piezas con distintas características de acción, poder o movimiento. Sin embargo, a los ojos de un niño no es lo mismo cuando esas piezas representan policías y mafiosos en las calles de Chicago, las tropas árabe-israelís en el primer acercamiento a los wargames que muchos disfrutamos, o las fuerzas del bien y el mal en un frondoso bosque de Transilvania.
Un ajedrez ampliado a cuatro o seis jugadores (según el tamaño de la caja) era el “Lepanto”, un juego que nos transportaba hasta la histórica batalla y en la que cada uno de los jugadores controlaba a España, Venecia, Turquía o Argelia, más Génova y Túnez en la caja grande.
CEFA también destacó por adaptar y versionar otros conocidos juegos internacionales. Así, “Alerta roja”, una versión del “Scotland Yard” de Ravensburger, nos transportaba hasta las alcantarillas de una ciudad por la que se paseaba un barril radiactivo que había que encontrar. También el “Misterio” era una adaptación del clásico “Cluedo”. O qué decir de “El Palé” y “La ruta del tesoro”; el primero, una actualización del título que se le dio al mítico “Monopoly” cuando se publicó por primera vez en nuestro país; el segundo, una adaptación del mismo juego al comercio mediterráneo y los piratas en la Baja Edad Media.
Por último, como consecuencia del éxito de “En busca del Imperio Cobra”, la marca zaragozana no solo publicó algunas secuelas de ese título (“Huida del Imperio Cobra”, “Isla Cobra”, “Héroes Cobra”…), sino que lanzó algunos otros juegos de ambientación y argumentación mitológicas, fantásticas o de aventuras que además, como novedad, incluían tableros 3D. Entre los destacados, “El cetro de Yarek”, un juego ambientado en un fantasmagórico barco, o “El templo de cristal”, claramente inspirado en las correrías de Indiana Jones.
Además del punto nostálgico inevitable que conlleva, este recuerdo de la mítica CEFA y de los títulos más destacados que distribuyó en los años ochenta es, por un lado, un homenaje a la labor de difusión de los juegos de mesa que realizaron la empresa zaragozana, Pepe Pineda e Isidre Monés entre los niños de aquella época y, por otro, un alegato en pro del uso de este tipo de juegos en la infancia; no solo producen un rato de diversión, sino que ayudan a desarrollar la mente a partir de sus reglas y estrategias y, sobre todo, fomentan la sociabilidad.
Como bien me decía hace unos días un compañero de trabajo de los que también creció con CEFA, el principal inconveniente que encuentra para echar una partida a sus juegos favoritos es encontrar gente que lo acompañe. Algo que cuando somos niños nunca ocurre.

lunes, 18 de marzo de 2019

Cipión y Berganza sobre el mantenimiento del patrimonio protegido

El Coloquio de los perros es la Novela Ejemplar cervantina en la que aparecen Montilla y la Camachas, y da nombre a nuestra asociación. Sus protagonistas, dos canes, Cipión y Berganza, también pretenden serlo de nuestra revista. En cada número, a través de sus reflexiones y posturas en páginas centrales, uno a favor y otro en contra, iremos tratando temas de interés para nuestra sociedad. En esta ocasión, ladrando sobre la participación de las administraciones públicas en el mantenimiento y preservación del patrimonio protegido de propiedad privada.

Cipión: ¿patrimonio público?
Cánido amigo Berganza, qué desazón me provoca en mis paseos por esta ciudad a la que nos trajo nuestro amo D. Miguel el deplorable estado de muchos de los edificios patrimoniales que han dado a Montilla su nombre en la historia. Coincidirás conmigo en que el valiosísimo patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad, otrora símbolos de la efervescencia cultural y religiosa de Montilla como capital del Marquesado de Priego, se ha deteriorado hasta tal punto que han desaparecido interesantísimos exponentes de la arquitectura civil y religiosa y del acervo artístico que esta ciudad ha atesorado a lo largo de los siglos.
Qué recuerdos trae a mi memoria, querido Berganza, el arco del desaparecido Convento de San Lorenzo, cuando se erigía en todo su esplendor plateresco; qué rabia me entra cuando contemplo desde la plaza de la Rosa la fachada de la monumental Tercia; qué añoranza ver que el campanillo de la Ermita de San José ya no tañe por miedo a que se la espadaña que llamaba a misa a los carpinteros del Cerrillo se desplome; qué impotencia se me infunde al ver cómo el palacio de los Duques de Medinaceli se ha abandonado a su suerte, a la del inexorable transcurrir de los siglos y se ha convertido en el blanco de las miradas de los numerosos visitantes que acuden a Montilla a conocer el principal exponente del Siglo de Oro montillano y asisten atónitos e incrédulos a su lamentable estado de conservación.
Ya sé que me reconcomen las pulgas cada vez que ladramos de esto, compañero, y cada vez que me recuerdas que muchos de estos edificios que te menciono son bienes de propiedad privada, como eran muchos de los que ya han desaparecido por el abandono de sus dueños y la falta de inversión en su protección y conservación. Pero yo, me pregunto pese a su carácter privado ¿acaso no forman parte del patrimonio cultural de todo un pueblo? ¿Acaso estos bienes patrimoniales no pertenecen sentimental e históricamente a la tradición cultural de la Montilla cuya historia han iluminado? ¿Acaso las administraciones públicas no tienen ningún tipo de responsabilidad en su protección, conservación, restauración y puesta en valor? ¿Acaso no existen mecanismos de enajenación de bienes y expropiación de la propiedad privada en favor del bien común y colectivo?
Tenemos un magnífico ejemplo con la adquisición del Castillo del Gran Capitán por parte del Ayuntamiento de Montilla en 1998, momento hasta el que estuvo en manos privadas. ¡Quién sabe qué habría sido del imponente alhorí que moldea la silueta de nuestro pueblo desde leguas de distancia! Las administraciones públicas, que se financian con los impuestos que todos pagamos, deben tener un compromiso moral, cuando no jurídico, firme y decidido con el sostenimiento y la preservación de aquellos bienes individuales que han formado parte de la Historia para que pervivan en el tiempo y no solo en el imaginario colectivo. No solo existen argumentos éticos que avalan esto que digo, inseparable Berganza, sino también de interés turístico y, por ende, económico. ¡Menuda imagen ofrecemos a los visitantes! Perdimos los Arcos de la Puerta de Aguilar, que no tenían valor artístico, pero eran y siguen siendo una de nuestras señas identitarias, si no la única, que mayor añoranza inspiran a los montillanos. Que no caigan en el olvido de ayuntamientos, diputaciones, juntas y gobiernos el Palacio, la Casa de Teresa Enríquez, la Ermita de San José, lo poco que queda del Arco de San Lorenzo, la Tercia y otros tantos edificios singulares degradados por la inacción y la pasividad de la res publica.
Berganza:¿patrimonio privado?
Querido Cipión, compartimos el lamento por el deterioro que el patrimonio cultural y artístico de nuestra Montilla viene sufriendo desde hace años. En España, tradicionalmente la intervención y conservación del patrimonio se decidían en los despachos de los técnicos de la administración y se financiaban a través de las agencias gubernamentales correspondientes. Y los resultados de este modelo de gestión pública del patrimonio están a la vista: lamentables; especialmente después de los años de recortes presupuestarios consecuencia de la crisis económica.
Este modelo ha funcionado medianamente bien para grandes obras artísticas y monumentos que constituyen un reclamo turístico y, por tanto, un activo económico para la administración.  Sin embargo, ¿qué ocurre con el patrimonio pequeño? Muchas veces es de titularidad privada, fruto de herencias familiares; de manera que el propietario actual del monumento no tiene acceso a capital para restauración completa. Este tipo de patrimonio presenta peor estado que los grandes clásicos (catedrales, palacios, grandes obras públicas, etc.).
Pero el patrimonio cultural es mucho más que los grandes monumentos. Hoy en día, el patrimonio histórico, artístico y la cultura pasan a entenderse como todas las manifestaciones o modos de vida que caracterizan a un pueblo. Esta riqueza no está tanto en un valor monetizable o reclamo turístico, sino porque constituyen referentes identitarios, lugares de memoria y espacios de sociabilidad para las comunidades locales. Y en estos espacios de memoria pequeños y fragmentados sí que tenemos un problema grave y urgente de conservación y restauración del patrimonio. Y son las administraciones las responsables del mal estado, por su inacción o falta de conciencia.
Por todo ello y en paralelo al auge del concepto de Memoria Histórica como herramienta para configurar la identidad y fijar el acervo cultural, ocurre que la gestión del patrimonio debe pasar de gestionarse desde arriba hacia abajo; desde lo público a un modelo de iniciativa local. Es decir, desde abajo hacia arriba; gracias a la movilización ciudadana, la toma de conciencia de la importancia de los recursos culturales y la financiación privada. Para ello, una adecuada Ley de Mecenazgo sería clave en el fomento de la colaboración de PYMES, voluntarios y asociaciones privadas de diferentes tipos.
Como ejemplo, la ciudad de nuestro padre, D. Miguel de Cervantes. Su bella Universidad Cisneriana Complutense estuvo en ruinas tras la Desamortización de Mendizábal y la respuesta de la administración fue intentar venderla a un magnate estadounidense a precio de saldo. Los ciudadanos de Alcalá de Henares crearon la Sociedad de Condueños, poniendo dinero de su bolsillo y adquirieron el edificio. Lo conservaron privadamente durante 150 años hasta que en 1977 se creó la nueva Universidad de Alcalá y el edificio retomó su uso como Universidad. He aquí un ejemplo de iniciativa privada exitoso.
Amigo Cipión, para preservar los monumentos montillanos que enumeras con cariño y nostalgia, la iniciativa ciudadana y la financiación privada a escala local o comarcal son fundamentales para ejecutar intervenciones donde las Administraciones no pueden o no quieren llegar. En último término, la gestión privada puede hacer que el legado cultural, histórico y arquitectónico de una localidad se pueda convertir en un bien para los municipios y conseguir un desarrollo sostenible a largo plazo en la explotación de los recursos patrimoniales.


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