viernes, 21 de julio de 2017

15 Concurso de Relato Corto y Fotografía: Bares

El pasado día 1 de julio concluyó el plazo de presentación de relatos y fotografías de nuestro concurso que, en su decimoquint edición, cuyo lema ha sido "Bares", ha vuelto a confirmar los excelentes datos de participación del anterior certamen. Desde la Asociación Cultural El coloquio de los perros, por tanto, queremos agradecer a todos los participantes su confianza en nuestro concurso.
Ahora llega el momento en que los jurados leerán y observarán las obras para decidir cuáles de ellas son las ganadoras o merecen una mención especial. A mediados de septiembre publicaremos su fallo en esta misma web.

domingo, 16 de julio de 2017

16 Cata de cerveza "El coloquio de los perros"

Los próximos días 27, 28 y 29 de julio, de jueves a sábado, a partir de las 21 horas, en las Naves Municipales de Avenida de las Camachas de Montilla (antiguas naves de Ciatesa), la Asociación Cultural El coloquio de los perros celebrará su 16 Cata de cerveza con interesantes novedades.
El evento, una actividad de referencia en el verano comarcal que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Montilla, además de volver a disponer de unas 70 marcas de cervezas rubias, tostadas, negras o rojas, con y sin alcohol, nacionales y de importación, artesanales o de abadía, lager y ale, de trigo o de cebada, mantiene y mejora en la edición de 2017 la oferta de cocina con bocadillos y platos que se podrán disfrutar en los mostradores, mesas y sillas dispuestos para tal fin en el recinto ferial de Montilla.
Para los visitantes más fetichistas, El coloquio de los perros ha preparado una jarra de 60 cl personalizada para la cata que se podrá rellenar de forma exclusiva con cerveza de barril. Un grifo que también estará disponible para quien lo desee en vasos de 50 cl.
A todo ello hay que añadir un castillo hinchable para disfrute de los más pequeños, una estupenda selección musical de acompañamiento y numerosas ofertas y promociones para los asistentes a la cata que se harán públicas a través de la megafonía y las redes sociales de la asociación durante la celebración de la actividad.
Los organizadores esperan volver a alcanzar las 6.000 visitas durante los tres días de duración de la actividad, repitiendo éxito de asistencia y animando a todos los montillanos y montillanas, habitantes de los pueblos vecinos y visitantes a pasar por las Naves Municipales de Avenida de las Camachas desde el 27 al 29 de julio para disfrutar de una cerveza fría junto a una buena conversación en buena compañía, eso sí, desde el consumo responsable.
La Cata de cerveza tuvo su primera edición en 2002 como respuesta a una inquietud de los socios de "El coloquio de los perros", aficionados a refrescar los calores estivales con cerveza fresca, que se plantearon organizar un evento en el que probar y conocer diferentes cervezas nacionales e internacionales, a la vez que fomentar la interacción y el diálogo intergeneracional, el consumo responsable y la aportación histórica de esta milenaria bebida a la cultura tradicional mediterránea y europea. Además de todo esto, los beneficios obtenidos en la Cata de cerveza permiten a la Asociación financiar el resto de actividades que realiza, como la revista "El ladrío", el Concurso de Relato Corto y Fotografía, las catas de vino dirigidas para jóvenes, las presentaciones de libros, los coloquios sobre temas de interés y de actualidad, el intercambio de libros en el Día del Vecino, las visitas guiadas a distintos lugares de interés en la provincia o las rutas fotográficas culturales.

miércoles, 12 de julio de 2017

¡Ve a por ello!, por Alba Delgado Núñez

Hola, soy la voz de tu conciencia.
Estamos a comienzos del tercer trimestre del curso escolar. Muchos tendrán claro que van a aprobarlas todas, otros estarán dudosos y confiarán en la suerte y la fuerza de voluntad de última hora. Otra parte de los alumnos se estarán auto destinando al fracaso escolar. Habrán asumido por completo que estos nueve meses han sido en vano y que nada, absolutamente, puede salvarles de esa situación.
Lo primero que nos va a venir a la boca son las excusas, pero pensemos bien. Las excusas sólo nos quitan tiempo para alcanzar nuestro objetivo. Lo primero que debemos plantearnos es ¿qué me gustaría ser? Olvidemos la absurda pregunta de ¿valgo para esto? La respuesta es SÍ, claro que vales. Para eso y para mucho más. Pero apenas nada cae del cielo. En la vida, para conseguir grandes objetivos, debemos empezar por pequeños pasos. Y así se va sumando uno más uno hasta llegar a otro más grande. Siempre hay uno después de otro. Es la esencia de estar vivos. Que podemos y debemos ir avanzando.
No es necesario estudiar grandes carreras. Lo importante es que cada uno se dedique en la vida a lo que realmente le hace feliz. Imaginaos que una chica quiere estudiar mecánica. Le encantan los coches, quiere trabajar en un taller o, ¿quién sabe?, llegar a montar el suyo propio. Pero todos le dicen que para qué se va a dedicar una chica a eso, que no es una profesión de cuello blanco, que da mucho trabajo. ¿Y qué? Para equivocarse tiene tiempo. Es mejor que lo intente a que se quede con la duda del ¿y si…?
Nada ni nadie te puede impedir dedicarte a lo que te gusta. La única persona dueña de tu propia felicidad eres tú. Por mucho que digan los demás, por mucho que les parezca mal. No está de más valorar otras opiniones, pero las decisiones las toma uno mismo. Te puedes equivocar, pero errar es humano. Todos lo hacemos constantemente. Así que ¡ve a por ello!
Cuando un adolescente se enfrenta a las primeras decisiones laborales en su vida, puede no tener muy claro hacia qué camino debe ir. Todo parece estar muy lejos y difuso. La primera pregunta es: ¿me haría feliz ser esto toda mi vida? Si la respuesta es afirmativa, lo siguiente es dar el primer paso. Está claro que la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato son un coñazo. Unas asignaturas muy genéricas y un período de tiempo donde apenas queda lugar para dedicarse a otras cosas. ¿O sí? Todo depende de la manera en la que nos estructuremos el tiempo.
Al fin y al cabo, lo que hay que ver es qué son dos años comparados con estudiar lo que me gusta y dedicarme a ello. Hay que estudiar, es evidente. Pero todo depende de cómo se lo plantee uno. Se puede empezar por estudiar o repasar un poco cada día, enfrentarse a un examen, luego a otro… y cuando menos te des cuenta, estás bebiendo mojitos en La feria del Santo y no tienes otra preocupación.
Pero, si tu caso es de los que les toca estudiar en vacaciones… piensa lo siguiente: Es una mierda estudiar en verano: AFIRMATIVO. Pero, si hubieras estudiado durante todo el año, esto no pasaría. Ahora bien, ¿prefieres estar estudiando dos meses a perder un año entero? El día tiene veinticuatro horas, da tiempo de muchas cosas. Son dos meses nada más. Te van a putear, EXACTO, pero, cuando veas tus notas aprobadas y no tengas que repetir, te vas a alegrar más todavía.
Ahora bien. Puede que esto no sólo lo esté leyendo alguien en edad escolar… digo obligatoria. Bajo mi punto de vista, cualquier edad es buena para aprender. Mi universidad está llena de gente en edad de jubilación que se está presentando a los exámenes simplemente por cumplir el sueño de su vida, por aprender, por saber. ¿Qué más da los años que tengas? Si quieres hacerlo, hazlo. Aprender no está nunca de más. Hoy en día hay muchas formas de estudiar, muchos plazos, muchas opciones. No está todo perdido. Es mejor intentarlo a estar arrepintiéndose toda la vida de no haberlo hecho.
Así que, estudia. Pero no te lo plantees como algo negativo. Ponte retos, afróntalos. Idea un plan. ¡Ve a por ello! Que nunca se te quede en la cabeza eso de “no lo intenté” No. Todo el mundo que ha llegado a alguna parte ha sido porque ha estado trabajando en ello, en mejorar cada día. Ya sea para conseguir una profesión como un puesto de trabajo. Aquí, allí… ¡Donde sea! Sabemos dónde estamos ahora, pero no dónde vamos a estar en un futuro. Quizá sólo vivamos una vez y ¿por qué no hacer lo que más nos gusta? ¡Arriésgate y ve a por ello!

viernes, 30 de junio de 2017

Chimamanda, por Ofelia Ara

¿Hay algo más merecedor de tutela y trato condescendiente que un negro y que, además, sea mujer? La ironía de Chimamanda Ngozi Adichie se percibe en todos los rincones del libro de relatos "The thing around your neck" (Algo alrededor de tu cuello).
Escritora nigeriana, alcanzó fama con su charla TED "We should be all feminists" (Todos deberíamos ser feministas), en 2014. Ahí expone parte de los principios que luego desarrolla en sus escritos. Su lucha constante por el respeto y la igualdad, entendida como igualdad política, económica y social entre los sexos. Una lucha que, si todavía es necesaria en el mundo occidental y desarrollado, aún es más imprescindible en países como el suyo, Nigeria, donde las mujeres creen que el feminismo no es algo propio de ellas ni de su cultura. Donde la masculinidad se halla encerrada en una vía muy estrecha y las mujeres se sienten inherentemente culpables cuando no están comprometidas con el desarrollo de un hombre.
Pero este libro tiene diferentes lecturas. La principal, la historia de las mujeres nigerianas, tanto en su país como en su situación de emigrantes en Estados Unidos, país de promisión y decepciones. De nuevo aparece la ironía y un fino sentido del humor en este nuevo escenario físico, como en "On monday of last week" (El lunes de la semana pasada), en donde, además de tocar el tabú del lesbianismo, se sorprende, como ejemplo, de cómo es la paternidad americana, un compendio de ansiedades. O en el cuento que da título al libro, "The thing around your neck", que relata la historia de una mujer recién llegada a Estados Unidos, que ve como se degrada su vida día a día, sin esperanza, y se instala algo alrededor de su cuello que oprime y asfixia, un peso tremendo ante la certeza de no tener futuro ni pasado. Y donde también se habla de la condescendencia de los que se consideran amigos de los negros, de los prejuicios y del racismo. Sin embargo, con toda la extrañeza sentida en el país de acogida, se dice "it is one of the things she has come to love about America, the abundance of unreasonable hope" (es una de las cosas que había llegado a amar de América, la abundancia de esperanza irracional). La cara y la cruz de la emigración.
A quien no le interese el aspecto socio-político del libro, puede disfrutarlo como un libro de viajes, una aproximación cultural apasionante al mundo africano, a sus costumbres ancestrales y a las actuales, al sentir orgulloso de sus moradores que se ven deslumbrados por los cantos de sirena de Occidente para luego ser deglutidos y anulados por él. Y, como una música envolvente, este lector podrá disfrutar de los pensamientos íntimos de los personajes que acompañan con delicadeza y veracidad los relatos, pareciendo que escuchamos voces auténticas.
He comenzado con el estigma de ser negro y el estigma de ser mujer, que es lo que la autora siente en Nigeria. No es la primera vez que alguien habla del aprecio que, incluso los negros entre ellos, tienen hacia las pieles más claras (recordemos las películas de Spike Lee, tan combativas y críticas). Este deseo de blancura lo sufren las mujeres africanas y también las americanas. La belleza no es racial según los cánones occidentales. Pero Chimamanda Ngozi Adichie da un paso más; ser mujer en Nigeria es saber que se está en un plano secundario, hasta el punto de que, para conseguir trabajo, debes gustar a un hombre. A esto se suman los otros problemas de Africa, la corrupción política, la policía, también corrupta, la posición de los pobres (véase la toma de conciencia en "A private experience", Una experiencia privada) o la terrible plaga de la venta de medicamentos caducados. Sin olvidar, por supuesto, a los bien intencionados blancos que acuden a enseñar a leer a los niños nigerianos con libros de títulos tan absurdos e increíbles como "La pacificación de las tribus primitivas del sur de Nigeria".
Y al final, con el último relato, volvemos al principio de todo, a las raíces, a la esencia de la mujer africana, y encontramos la esperanza y un futuro optimista, después de la enajenación y la pérdida de la identidad. " The headstrong historian" (La historiadora cabezota) es una rebelión, un grito de guerra hondo, aunque silencioso, íntimo. Es una historia circular que comienza con una generación orgullosa de lo que es y, aunque la familia acusa la embestida de un mundo blanco que resulta castrante, termina su linaje encontrando una voz, femenina, heredera de ese orgullo, que se rebela, como mujer y como negra, frente a la tutela y la condescendencia, que demuestra su madurez y su firme deseo de ser ella la que trace el camino a seguir, el suyo y el de su pueblo.
La recomendación está basada en la edición "The thing around your neck", Harper Collins, Fourth Estate. Si no se tienen ganas o posibilidad de leer en otro idioma y de disfrutar de la voz de una emocionante escritora sin la pátina de la traducción, existe una edición en castellano en "Algo alrededor de tu cuello", Random House editores.

"The thing around your neck"
Harper Collins.
Fourth Estate.

Aguas, por Belisa Crepusculario

Escribo de las cosas que me importan: principalmente de la vida.
La muerte, por el contrario, me parece tan grotesca como previsible y por más que ella se empeñe no despierta en mí interés alguno. Pero soy permeable. Existen ciertas grietas y fisuras por las que se filtra, con su triste barniz de ausencias, calando en algunos de mis textos. El resultado final es un diminuto obituario de gente a la que admiro por uno u otro motivo: así, “Áspero mundo”, es un modesto homenaje a Ángel González, fallecido a principios de 2008 o “El olvido está lleno de memoria”, que trata de una declaración de amor póstuma a Mario Benedetti, escrita en la primavera de 2009. Subconsciente aparte: ambos poetas, ambos de izquierdas.
Hace unos meses oí hablar por primera vez de Zygmund Bauman, un sociólogo polaco que forjó el concepto de “modernidad líquida” para referirse al actual momento en el que “las realidades sólidas de nuestros abuelos, como el trabajo o el matrimonio para toda la vida, se han desvanecido, y han dado paso a un mundo más precario, provisional, ansioso de novedades y agotador”. La pérdida de valores sólidos y firmes, la velocidad y la inmediatez que exigen los nuevos tiempos o las diferentes formas del individuo de interactuar con su comunidad ocupan una parte importante del pensamiento de Bauman. Leí varias entrevistas y consulté algunas webs quedando fascinada por la sencillez y la coherencia de sus tesis.
A los pocos días de aquellas lecturas, tropecé con una buena amiga de la adolescencia, a la que llevaba tiempo sin ver. La alegría del encuentro obligaba, al menos, a tomarse unas cañas; raudas llamamos a casa para comunicar la eventualidad e informar del retraso.
El recuerdo de aquella trémula juventud compartida, llena de vértigo, temores y alcohol, hace que me rompa por dentro y me aproxime a lo que debe ser la melancolía. A la segunda cerveza, ya era consciente del placer que me generaba, que me ha generado siempre, disfrutar de su normalidad, (rara avis en estos tiempos). Ambas nos conocemos bien, sabemos de nuestras miserias y miedos, de los sueños incumplidos. Después de meses sin vernos, las simpatías se mantienen tan sanas y vigorosas como siempre. Existen relaciones, pocas, en las que la corrosión del tiempo es pura anécdota. Tal cual, no hay literatura.
Una vez apaciguada la euforia del encuentro y puestas al día de todo lo importante, empezamos a consultar el móvil: respondimos mensajes, mantuvimos alguna breve conversación e incluso subimos alguna foto de nosotras en el bar. Sin embargo, el sortilegio se había roto. La vida, la mayúscula, nuestra vieja aliada, la que no entiende de simulacros, sucedáneos e imitaciones nos dejó tiradas por los recién casados del piso de arriba. Y con razón. Y allí quedamos nosotras, tan hiperconectadas como perdidas, huyendo de aquel bar como unas vulgares rateras arruinando una noche que pudo ser tan épica como las de antaño. Bauman falleció a primeros de año. Ya tiene su artículo.

La casa de la condescendencia, por Virginia Polonio

Algunas palabras son caminos que conducen a la literatura. Las que me llevaron a la poesía de José María Zonta fueron estos versos: “y sobre todo no tales árboles en el corazón de una mujer / no acostumbran volver a crecer”. De la boca de la poetisa Siracusa Bravo salieron estos versos en una íntima jam de poesía en la que la sevillana quiso hacer una breve presentación de este poeta costarricense a todos los que estaban atentos a lo que acontecía en aquel mágico y pequeño escenario.
Y como dijo el escritor Eduardo Chirinos: “la poesía trae más poesía” y poco después tenía entre mis manos una de las obras de José María Zonta: La casa de la condescendencia, poemario con el que Zonta obtuvo el XXIV Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás.
Esta casa no trae aromas, ni paisajes, ni costumbres, ni escenas de la tierra natal del poeta. Esta obra es un viaje de 42 poemas a la China de la Disnatía T´ang con paisajes como la Motaña Tai y el Río Amarillo y personajes de la época: soldados, emperadores, barones, sirvientes, bailarinas o albañiles.
En esta casa vuelan dentro los versos libres y en cada una de sus habitaciones (que son sus páginas) habita una lección. Aunque el autor haya elegido remotos lugares y haya realizado un viaje en el tiempo con su obra las reflexiones que presentan sus composiciones poéticas pueden ser perfectamente aplicables a nuestra realidad actual.
Quien lea esta obra podrá encontrar una poesía sencilla pero a la vez profunda. Presenta historias que llevan a sus hombros retazos de la mitología china que se pueden descubrir en las historias que se incluyen en su interior como la de Hsiu que dialoga con un dragón. También se asoman por las páginas personajes históricos como Marco Polo o Confucio.
La obra dividida en dos partes por una segunda llamada Caligrafía de bambú que comienza con pequeñas píldoras poéticas como: Mi madre fue operada/ y le sacaron la matriz./ Pero sigo siendo su hijo.
Esta es una pequeña carta de presentación de esta obra de José María Zonta, poeta que ya recopila una serie de galardones como Premio Internacional Gabriel Celaya con su obra Los elefantes estorban, El Premio Latinoamericano Educa con Tres noviembres o el Premio Nacional de Poesía de Costa Rica con Lobos en la brisa.
De sí mismo asegura en la contraportada del libro que “en algún documento constan mis fechas y lugares de nacimiento, mis edades, mis estados civiles, premios y libros publicados. Así como viajes, títulos académicos, certificaciones, trámites y sellos. Pero no sé dónde está ese documento. Posiblemente justificando su frustración de no sabe quién soy realmente”. Sin embargo confiesa: “vivo agradecido con la Poesía” y así nos lo demuestra con sus letras.

viernes, 23 de junio de 2017

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Psicología del juego de mesa cooperativo, por Víctor Barranco

He utilizado este medio en varios ladríos y mordiscos (con la venia de Barricada) para comentar algunos aspectos poso usuales de los juegos de mesa, como la vertiente educativa de los mismos o su relación con el mundo de la literatura. Hoy vuelvo a indagar en la parte trasera de los boardgames para hablar del juego cooperativo. Y, cómo no, del aspecto educativo del mismo. Pero, antes de empezar, ¿qué es eso del juego de mesa cooperativo?
La etimología en este caso, como en casi todos, nos da la respuesta. Un juego cooperativo no es más que un juego de mesa en el que todos los jugadores trabajan en la misma dirección para alcanzar un objetivo común. En los juegos cooperativos puros no gana un solo jugador: o ganan o pierden todos los jugadores. El espíritu cooperativo se alza sobre el competitivo. La verdadera esencia de este tipo de sinergias puede tener su origen en la teoría de juegos, una disciplina de las Matemáticas que estudia las interacciones humanas en la toma de decisiones. Si quieren saber más, busquen en su navegador “John Nash”, “dilema del prisionero” o “teoría de juegos” y déjense sorprender…
Pero vayamos al grano. La mayoría de juegos de mesa cooperativos suelen proponer a los jugadores sucesivos retos que, de ir superando en equipo, permitirán llegar a un desenlace final, en un desarrollo cada vez más difícil. Psicológicamente, un buen juego cooperativo es capaz de mantener a los jugadores en tensión hasta el final de la partida, generando una liberación continua de adrenalina que hace especial la sensación de jugar a este tipo de juegos frente a otros puramente competitivos.
El precursor de este tipo de juegos fue Jim Deacove, con títulos como Mountaineering, The Secret Door o Max, editados entre los años 70 y 80 y convertidos en el sanctasanctórum de los juegos de mesa infantiles cooperativos. Con un evidente aire vintage, la propuesta  de las creaciones de este padre canadiense se basa en disminuir las manifestaciones de agresividad de los juegos competitivos entre el público infantil, sustituyéndolas por ideas de sensibilización, comunicación o solidaridad. Se superan obstáculos, no personas.
Desde el plano pedagógico, los juegos cooperativos son especialmente recomendables a partir de los 8 años, cuando el cerebro del niño empieza a desarrollar habilidades de trabajo en equipo. Compensar el individualismo y la competitividad de la sociedad actual con este tipo de juegos puede ser un buen reto a asumir por el profesorado de Primaria. Además, el juego de mesa plantea un desafío a un niño con evidentes necesidades de superación para poder desenvolverse de forma satisfactoria en distintas situaciones.
Hanabi, de Asmodee, es una buena manera de iniciarse en esta disciplina lúdica. Una variante del clásico “cinquillo” al que muchos de nuestros abuelos nos enseñaron a jugar. Si quieres más emoción, Pandemia (Homoludicus-Devir) hará las delicias de los jugones más pequeños.
Para niños un poco mayores tenemos Rescate o La Isla Prohibida (Devir). Si te gusta ponerte en la piel del detective, Sherlock Holmes Detective Asesor sigue lanzando reediciones desde hace más de 25 años, convirtiéndose en uno de los mejores juegos de deducción de la historia. Y, si lo tuyo es la literatura fantástica, podrás sumergirte en un universo lleno de emocionantes criaturas con Zombicide o Eldritch Horror (Edge), Pathfinder Adventure (Devir) o Space Alert (Homoludicus-Devir).
Hasta aquí un pequeño repaso al juego de mesa cooperativo. Recordad siempre las palabras del fisiólogo José Manuel Rodríguez Delgado: “sería ideal que el objetivo máximo de la educación fuera la felicidad, y entonces el juego tendría un papel predominante”.
Juguemos y seamos felices, entonces.

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