domingo, 17 de noviembre de 2019

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H2O, por Alicia Galisteo


Este artículo es consecuencia del corte en el suministro de agua que la rotura de un tramo de la tubería que abastece de agua potable a la ciudad de Montilla provocó desde el 21 al 25 de julio de 2019.

El agua es un compuesto químico inorgánico formado por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. El agua nos permite calmar nuestra sed, asearnos o lavar nuestras ropas y vajillas. En un simple movimiento de muñeca puedes abrir un grifo y ver cómo cae este líquido tan necesario para vivir.
Pero ¿qué pasaría si en plena ola de calor nos quedáramos sin agua durante cuatro días? Para las personas que nos hemos criado sin plantearnos esta pregunta porque siempre hemos tenido este bien de primera necesidad nos parece una barbaridad llegar a pensar que un día podríamos abrir el grifo y que no cayese ni una sola gota de agua, a pesar de que en alguna ocasión se ha cortado el agua de forma puntual o hemos visto en televisión las sequías que asolan otras regiones de España o cómo los embalses se van vaciando poco a poco, eso que los expertos llaman cambio climático y que provoca que en los meses de lluvia podamos salir a la calle en camiseta corta.
El ejercicio obligado de aprender a valorar que nos podamos duchar todos los días durante más de cinco minutos, que podamos poner el lavavajillas todos los días o llenar piscinas en verano, nos da para reflexionar sobre por qué el no tener agua se convierte en un gran problema en los países desarrollados y nos permite ver más allá de nuestros cercanos horizontes y conocer que hay personas que para conseguir agua tienen que acarrear con bidones que llenarán de agua potable o no potable a kilómetros de sus casas, personas que tienen acceso al agua solamente algunos días a la semana y todo ello acompañado de altas temperaturas.
¿Pero qué puede provocar en la ciudadanía estar cuatro días sin agua en plena ola de calor? Los primeros días había una sensación de angustia por ver cómo nos duchábamos, lavábamos los platos o la ropa o tirábamos de la cisterna; poco a poco una parte pasó de la angustia a la indignación vía redes sociales, donde el comentario es fácil y la reflexión rápida; otros pasaron a la acción desde la solidaridad, ayudando a las personas más mayores, aportando duchas, casas, campos o palés de botellas de agua para facilitarnos nuestra vida diaria.
Han sido muchas las personas, profesionales e instituciones volcadas para que notásemos lo menos posible esa falta de agua que nos ha hecho vulnerables durante unos días, pero tampoco podemos olvidar a las personas que han estado trabajando de día y de noche, aun viendo cómo los diversos intentos para arreglar la tubería iban fracasando o no daban los resultados esperados.
La semana sin nuestro elemento básico ha tenido momentos de desesperación, angustia, solidaridad y otros que quedarán en la historia de nuestro pueblo y de la televisión; el agua es capaz de sacar lo mejor y lo peor de nosotros, porque al final, como animales que somos, la necesitamos para sobrevivir. Por este motivo, y tras habernos dado cuenta de su importancia, propongo que desde esta asociación, y tras haber coincidido la Cata de la Cerveza con este suceso, para años venideros se haga una Cata del Agua; los abstemios lo agradecerán y el resto de la ciudadanía empezará a tomar conciencia del problema de malgastar ese bien tan preciado y que echamos tanto de menos cuando nos falta.