domingo, 16 de abril de 2017

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Nada, por Rafi Jiménez


“Cariño, tengo escritas varias escenas bastante buenas, pero no tienen ninguna relación entre sí. ¿Qué hago?” Y la mujer le contestó: “No te preocupes: tú pégalas todas, que ya se encargarán los críticos de decir lo que significan”.
Javier Cercas. La velocidad de la luz.

Partimos de la premisa de que, a pesar de las críticas (totalmente subjetivas) que voy a verter a continuación, alabo a los artífices (directores y, sobre todo, escritores) de todas las obras que nombro, pues realizan una necesaria, hermosa, difícil y ardua labor, que yo no sería capaz de realizar. Dicho esto, expongo mi opinión.
Últimamente estoy un poco decepcionada con los premiados…
Me refiero a varios ámbitos; por ejemplo, las películas ganadoras de los Óscar de los últimos años dejan, según mi criterio (o mis gustos), mucho que desear. Cuando termino de verlas, me quedo como si nada. Nada se enciende en mí, nada me toca, nada me dice nada.
En cuanto a los Premios Planeta (que es donde yo quería llegar), acabo de terminar de leer la novela ganadora de 2016: Todo esto te daré de Dolores Redondo, escritora muy conocida últimamente por su trilogía del Baztán. Pues tampoco me ha dicho nada… La verdad es que he tardado en leérmelo mucho más de lo habitual y tras el proceso, nada de nuevo. Dice poco, los personajes son planos y la temática, muy de moda en estos últimos tiempos. Ya está.
En 2014 y 2015, Milena o el fémur más bello del mundo de Jorge Zepeda Patterson y Hombres desnudos de Alicia Giménez Bartlett. Todos ellos, por supuesto correctamente construidos y bien escritos, pero… falta algo.
Creo que puede ser la temática. Tratan temas actuales como: globalización, divorcios, escasez de trabajo, corrupción, prostitución, el cambio del papel de la mujer, más atenta a su situación laboral que a los quehaceres propios de la fémina (dedicarse a la casa y a traer niños al mundo…). Sobre este último tema leí el otro día un interesante artículo de Javier Marías titulado “Las tías solteras” y publicado en el País Semanal. No son temas muy agradecidos, no…
Inmensamente diferente es el gigante Juan José Millás. Un merecido (a mi entender…) Premio Planeta en 2007 con El Mundo, novela que, según el propio autor, lo arrolló cuando solo pensaba escribir un reportaje sobre él mismo. Pero este libro sí dice, sí hace sentir y sí envuelve. Cualquier libro de Millás, mago de las palabras, (léase La mujer loca) envuelve.
Y si nos retrotraemos más en los premios, nos vamos a 1988 con Filomeno a mi pesar. Memorias de un señorito descolocado de Gonzalo Torrente Ballester. Aquí sí que hay novela y construcción perfecta de los personajes. Parece que el original protagonista, Filomeno Freijomil Ademar de Alemcastre, es un personaje conocido de nuestra vida real, de tan bien como nos lo imaginamos y acabamos conociéndolo.
Al final, me da la impresión de que lo importante no son los temas en sí, que hoy merecen tanta consideración, sino lo que hay detrás de esos temas. Esa escritura de detrás es la realmente esencial, notable y trascendente. Como dice Javier Cercas: “En una novela lo que no se cuenta siempre es más relevante que lo que se cuenta”. Falta eso en estos últimos premios…
En conclusión, va a ser verdad lo que dice mi padre: “que lo de antes era mejor que lo de ahora”. No es del todo cierto, porque ahora hay mucho talento. Que se premie lo bueno.