La conga de la espuma, por Rafael Indi

 
La conga de la espuma

Cómo decirlo,
el amor miente sangrando
y mi respuesta
una copa de vino llena
con el sol ahogado en la crecida.
Quiero ser frívolo
para escamotear una jirafa
mientras alguien despide
al último barco de orquídeas.
Quisiera ser frívolo
para develarme por el tintineo
de llaves de oro dentro de cerrojos,
colgantes tártaros sobre el vendaval.
La paz engendra sus más largas secuelas.
Querría ser frívolo
y sentir júbilo en las axilas
y frotarlas hasta el riesgo de mística
y que siempre el gerundio y la vergüenza duren.
Padres hicieron de sables ruido de perchas,
demostraciones em-pirrícas
de que el sexo es el único credo.
Quiera ser frívolo
y abandone la juventud como a una flor extraña,
sin llanto de huesos por doquier.
Desporfíe contra el mundo manco
y atómicos desiertos esplendan ante mis ojos.
Juega el común de los factores
en columpios ciegos,
tuerto de testículos pide madrugar,
obedecer a las arrugas de su chaqueta,
disfrutar del periodo constituyente;
bombonas de butano en la terraza,
deseando que los lunes pasen rápido,
virgencita déjame como estoy.
Pero el alegre de mí
no gastará sudor por ello.
Si ignoramos a dónde va esta conga
la fiesta se llenará de espuma
y los invitados nos parecerán tán hérmósós.
Y quiero ser frívolo,
pero no un frívolo cualquiera.
Cómo decirlo,
quiero ser el príncipe de los frívolos.

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