jueves, 21 de enero de 2016

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Dying Light: otra ración de zombis, por David Luna

Dying Light: otra ración de zombis (nota, 9 sobre 10, casi obra maestra)
En estos tiempos de crisis (será por eso, digo yo), casi todos los días anuncian una película, serie, libro o videojuego de temática zombi.  Estamos viendo zombis por encima de nuestras posibilidades. Este hartazgo está creando una burbuja “zombiliaria” que en algún momento explotará; parece lejano, pero creedme, llegará… Afortunadamente, hasta ese fatídico día vamos a seguir disfrutando, como si no hubiera un mañana, de nuestros “no muertos” favoritos. Aquí os traigo una recomendación perfecta para ello. Dying Light es el enésimo Survival Horror Apocalipsis Zombie Game (o lo que toda la vida se ha llamado un juego de matar zombis).
Posiblemente sea el más completo en su género y seguramente uno de los juegazos del año 2015. De los creadores de Dead Island, la Techland Inc. ha subido un peldaño más y ha conseguido coger todo lo bueno de éste e introducir nuevas mecánicas jugables que, la verdad, funcionan bastante bien. Hablamos de un juego “sandbox” (un género de videojuego abierto y no lineal) con cierto toque RPG (del inglés role-playing game, literalmente «juego de rol») y cuya gran novedad es el parkour. Ahora podemos subirnos a tejados, saltar y rodar de una cornisa a otra, escalar grandes edificios y piruetas aún más increíbles al más puro estilo Yamakasi.
Lo primordial será sobrevivir a las hordas ingentes de zombis que no cejarán hasta acabar con nosotros, sólo habrá un pequeño respiro en los refugios que nos servirán para equiparnos y volver inmediatamente a la lucha. Otra gran novedad son los ciclos día y noche. Por el día la ciudad es tu patio de recreo, pero al caer la noche los enemigos se vuelven increíblemente fuertes y veloces, además, habrá un tipo de infestado nocturno que nos complicará tanto las cosas que evitaremos una confrontación directa a toda costa (os aseguro que da bastante miedo).
Como buen “sandbox”, empiezas indefenso y a merced de todos los peligros que acechan, así que la táctica principal será usar los tejados, escapar y no meterse en líos. Poco a poco iremos subiendo de nivel, desbloqueando habilidades, dropeando armas o comprándolas a los vendedores y mejorándolas con multitud de gadgets marca de la casa (catanas de fuego, bates de béisbol eléctricos, cuchillos tóxicos…), lo que te convierte al cabo de unas pocas horas en una bestia invencible independientemente de la dificultad en la que juegues. Éste es el único aspecto negativo de Dying Light (tomen nota, señores desarrolladores), que llega un momento en el que sobrevivir en la ciudad de HARRAN no es un verdadero reto. Además, en mitad de la partida y por tu cara bonita te dan el gancho (sí, amigos ¡EL GAAAAANCHO!) y podrás recorrer la ciudad al más puro estilo Batman Arkham City, lo que le quita la poca verosimilitud que Dying Light ya tenía.
Uno de los alicientes, y por lo único que lo compré nada más salir (al precio que tienen los juegos en el período de lanzamiento), es sin duda su cooperativo a cuatro jugadores. Salvo el tutorial y la última misión, se puede jugar entero con tres amigos, reduciendo todavía más su dificultad, pero multiplicando a raudales la diversión. Su duración es de unas 15 horas de media y su rejugabilidad es escasa, aunque el coop alargará el juego todo lo que tú quieras. También se puede jugar PVP (player versus player) en una modalidad llamada Sé el Zombi. En ella nos convertimos en un zombi monstruoso y completamente chetado que invadirá las partidas de otros jugadores quienes, por ende, también invadirán la tuya. Puede ser muy divertido si juegas con amigos, pero un verdadero suplicio si juegas con desconocidos. Particularmente, recomiendo desactivarlo porque el bicho está demasiado over y los supervivientes no damos la talla.
Gráficamente es un juego muy exigente en PC, sobre todo si no cuentas con una tarjeta NVIDIA de última generación. El sonido está muy logrado, los zombis te pondrán el vello de punta con sus aullidos y gruñidos, recomiendo jugar con cascos y de noche. A destacar la BSO, sobre todo el tema que suena durante el menú, que más de una vez he tarareado.
En definitiva, cómpralo si vas a jugar con amigos hoy mismo sin perder ni un segundo, pero si sólo vas a disfrutar del single player te recomiendo que esperes a que esté de oferta.