domingo, 27 de septiembre de 2015

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¿Me gusta mi vida?, por Aurora Márquez

Mucha gente me dice, eres una valiente; qué suerte tienes, me gustaría vivir como tú lo haces, me gustaría poder elegir, pero... Es cierto, siempre invaden los miedos (según mi forma de ver la vida, es el mayor problema que tenemos los seres humanos), pero la verdad es que cuando me dicen estas cosas yo pienso: “Sí, me gusta cómo estoy viviendo mi vida, el hecho de poder elegir es estupendo, aunque el futuro no siempre se vea transparente como el agua”.
La mayoría de las personas recordamos de nuestra vida los mejores momentos, y aunque haya períodos malos, en los que acabas pensando que ya no puedes más, tenemos que pensar que después de la tormenta siempre llega la calma y con ella, una sonrisa. Es verdad que no todo son buenos momentos y felicidad constante, hay también momentos malos, momentos en los que muchas veces digo, ojalá desapareciera, estaría mejor en mi casa, en España, pero toda esa angustia desaparece cuando pienso que yo elegí lo que hacer en mi vida y que siempre puedo coger las maletas y volver a mi casa.
Por eso, grandes, pequeños, hombres y mujeres, para mí la cosa más importante que tenemos es la libertad de elegir, hacer lo que queramos, dentro de nuestras posibilidades, no pensar que le puede dañar a tal o cual persona, porque si no hacemos lo que nos dice nuestro corazón poco a poco irá más despacio hasta que no corra más y se pare. En la mayoría de los casos no podemos llegar a lo que aspiramos de golpe y porrazo, la mejor manera es como decía mi abuela “sin prisa, pero sin pausa; pasito a pasito”, por eso, solo necesitamos marcarnos nuestros objetivos y ver las cosas que necesitamos para llegar a ellos. No podemos pensar “no puedo”, si de verdad quieres llegar a algo basta proponértelo y luchar por ello.
Pero lo que estoy diciendo sirve para nuestra vida en general, por qué vivir toda la vida haciendo un trabajo que no me gusta, tenemos que recordar que si tiene suerte, la generación superior a nosotros trabajará hasta los 67 y, por el camino que vamos, nosotros antes de los 70 tenemos que seguir pagando los impuestos en vez de poder estar viajando por el mundo, o sentando en un sillón fumando y leyendo un libro con la música de fondo, por eso, si de media vamos a tener que hacer esto unos 40 años, ¿por qué no aprovecharlo en algo que nos gusta hacer?
Por circunstancias de la vida me he encontrado las dos caras opuestas, dos hermanas, una abogada y la otra contable, la abogada siempre se lamenta de que no le gusta el trabajo que hace, de que todo acaba siendo una farsa y llega un momento en que el trabajo solo es para un fin, poder llevar dinero a casa, para poder vivir. Siempre me dice, Aurora, me gustaría vivir en Granada y poder escribir un libro. La contable se ha cansando de la situación en la que vivía, teniendo un buen puesto de trabajo (que no era el máximo para ella), lo ha abandonado y se ha ido a vivir lejos de la que era su casa de toda la vida, para vivir en la máxima libertad, con un huerto, animales de granja y sobre todo, mar y aire limpio. Lo primero que a su familia le venía a la cabeza era, qué miedo, ¿y si no lo consigue, y si pierde todo lo que ha conseguido en una vida llena de sacrificios…? Después de unos meses está estupendamente y yo lo que pienso es: “¡OLE!, esta mujer es un ejemplo a seguir”.
Todo nuestro entorno aparece y desaparece, unos se van, otros vienen, y las preguntas más importantes que nos tenemos que hacer, ¿qué quiero ser yo?, ¿a qué aspiro en mi vida?, ¿me gusta lo que estoy haciendo? Y en el caso de que no sea un SÍ rotundo, cambia las cosas y lucha por lo que más te llena. Eso sí, sin dejar de ponerle una sonrisa a la vida.