miércoles, 26 de agosto de 2015

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Omer Avital, música de la buena, por Antonio Luque

Hace ya algún tiempo, leí por internet que si algún día nos meten en la cárcel por descargar música, sólo hay que esperar que al menos nos separen por gustos musicales. Esta afirmación, que seguramente arrancará una sonrisa de los melómanos más empedernidos, es tan cierta como precisa. Soy de los que le gustan dividir la música en dos únicos estilos: la mala y la buena. Puestos a elegir, para qué escuchar la mala, pudiendo hacerlo con la buena. Parece una forma fácil de fragmentar algo tan complejo, aunque hay que reconocer que en esta segmentación hay un tanto de complejidad. En la primera categoría, está aquella que se asemeja a un ruido incomprensible, que pasa sin pena ni gloria y que al final acaba olvidándose, a pesar de que ocupa un amplio espectro del dial. En la otra hay que distinguir la música que horada el corazón, que acaba por atravesar el alma para quedarse, y que deja un eco eterno, independientemente de generaciones y gustos. En este último grupo se encuentra sin duda el contrabajista hebreo Omer Avital, uno de los compositores e intérpretes de jazz más reclamados en los últimos años por los festivales europeos más prestigiosos. Lo que el músico israelí hace sobre el escenario, y en cada uno de sus discos, es la fusión perfecta entre la sensual música oriental y el jazz. De ello ha dado buena prueba en los nueve trabajos discográficos que llevan su firma inconfundible, desde Think with your heart (2001) hasta New song (2014), último disco publicado. Puristas al margen, la mayoría de sus composiciones son una invitación para viajar a cualquiera de los cuentos de Las mil y una noches. A ello contribuye también una banda espectacular, con la que ha conseguido que un quinteto suene como solista sobre el escenario. Joel Frahm al saxo tenor, Yonathan Avishai al piano y Daniel Freedman a la batería, lo acompañan desde hace varios años. Junto a ellos, mención aparte merece Avishai Cohen. El trompetista hipster del jazz, por su aspecto desaliñado, es un músico obligatorio para los que prefieren la buena música, aportando momentos de auténtico lujo a los discos y actuaciones del quinteto de Omer Avital.
A pesar de todas sus virtudes, que son muchas, lo más cerca de Montilla que estará la banda hasta final de año, será el Marseille Jazz des Cinq Continents, un festival que trata de reunir a músicos de todas las esquinas del mundo en Marsella, para demostrar que la música es universal, y que sólo se divide en buena y mala. Como sé que la mayoría de los que leéis El Ladrío sois curiosos por naturaleza, no tenéis más que buscar en el canal oficial de Youtube del músico hebreo para encontrar ejemplos de su música y de la potencia que tiene sobre el escenario.