jueves, 20 de agosto de 2015

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Grecia desde Europa, por Cipión

Amigo Berganza, Grecia es la cuna de la democracia, pero ¡qué democracia! ¿Hay democracia en un país donde un 35 % o 40 % de la economía está sumergida y el deporte nacional es la evasión fiscal? ¿Es democrático que quienes han gobernado el país heleno década tras década hayan maquillado la deuda para no desvelar la escasa recaudación tributaria y el excesivo gasto público? Claro que apabullan las cifras de la deuda y el déficit, pero esas cuentas que me haces no son otra cosa que las nefastas consecuencias de una política financiera errónea que les ha costado a los griegos no uno, ni dos, sino hasta tres rescates.
Y ahora resulta que Grecia no puede pagar. ¿Qué debía haber hecho Europa? ¿Dejar caer a Grecia en la bancarrota para que los acreedores, fundamentalmente Francia, Alemania, el BCE y el FMI, no cobren lo prestado? Quizás el problema está en contraer una nueva deuda para pagar otra anterior cuyas condiciones de préstamo no se cumplieron. Querido Cipión, Irlanda, Portugal y también España hicieron sus reformas para corregir los excesos del pasado; fueron —están siendo— duras, pero la austeridad, tan denostada por el discurso populista de los nuevos movimientos políticos como el del Sr. Tsipras, una suerte de Pablo Iglesias helénico, acaba por reconducir situaciones que, de no ser encauzadas, habrían conllevado un resultado aún más nefasto si cabe que este tercer rescate.
Cuando en una casa se vive por encima de las posibilidades de sus miembros y se contraen deudas por valor superior a los ingresos del conjunto de la familia, llegado el caso de no poder pagar, ocurre lo que estamos viendo en Grecia: el abismo del Grexit y una recesión de dimensiones inéditas. No sé qué propones entonces para que Grecia logre devolver lo prestado, ¿una quita, sin más? ¡Qué fácil! A lo mejor lo que a Grecia le hace falta es un curso de Economía para dummies para que sus gobernantes entiendan que la Unión no es una ONG. Todos los socios comunitarios tienen derechos y obligaciones, por eso a España, con la que está cayendo aquí, le toca rascarse el bolsillo y pagar 10 000 millones de euros para rescatar a Grecia por tercera vez.
El Eurogrupo puede no tener entidad jurídica, pero reúne a los representantes políticos en materia económica de los estados miembro —no solo de los estados acreedores— por cierto, legitimados también en las urnas. No creo que se deba entender la situación a la que ha llegado Grecia en términos de castigo, pero si quieres verlo así… En una negociación hay, al menos, dos partes que tratan de llegar a un acuerdo con condiciones y Grecia las ha incumplido ya en dos ocasiones, lo que no ha hecho más que agravar la situación y se ha saldado con un corralito, una subida del IVA, del IRPF y otros impuestos, recortes en empleo público, privatizaciones, etc.
La ayuda prestada a Grecia sale de los bolsillos de todos los ciudadanos europeos y es de justicia la devolución del principal, a cambio de unas condiciones razonables que eviten situaciones similares en un futuro en Grecia y en los demás estados que han afrontado (y superado) coyunturas similares. No es un castigo ni un chantaje como quieres hacerme ver, sino la garantía de que el proyecto europeo no se desmorona arrastrándonos a todos con un referéndum que ha dado un mandato muy claro al primer ministro Tsipras: no se negocia con Europa. Por cierto, también lo ha incumplido. Si Grecia, que es Europa, quiere seguir en la Unión, estas son las normas que nos hemos dado todos, si no, ahí está la puerta.