lunes, 13 de abril de 2015

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Lo improbable, por Miguel Molina


Lo improbable
 
Tengo que decirlo para que se sepa:
muchas cosas buenas no ocurrirán nunca.
Los niños tristes empiezan a saberlo
después de un día de Reyes sin juguetes.

Las grandes sorpresas de la vida
están ocultas en los calendarios
y poco a poco van desanimando
a los que se alimentan de certezas.

A la hora de la verdad,
los contables de la vida
suelen sumar muy mal.

Formulamos deseos para anclarnos
en este mísero y difícil mundo
por medio de un futuro imaginado,
pero nunca acabamos aprendiendo
que el destino ignora a los humanos
pues, pase lo que pase, no contamos.

Y sin embargo, siempre está lo improbable:
la feliz coincidencia de aquel día,
la gran suerte de haberla conocido,
los días soleados en invierno,
el día que ganaron los buenos a los malos.

1 comentarios perrunos:

manolo urbano dijo...

Animo de un desempleado.
Buen titulo.