domingo, 19 de enero de 2014

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Crónica de un verano, por Carlos Alberto Prieto

Se supone que en verano nunca ocurre nada, al menos los telediarios solo muestran imágenes de playas abarrotadas, cuerpos sudorosos y termómetros por encima de cuarenta grados. Nada nuevo bajo el sol. Pero la actualidad no ha respetado el descanso estival y, por ejemplo, este ha debido ser un largo y cálido verano para Bárcenas y para el informático del Partido Popular. El primero promete un otoño calentito y el segundo se ha hartado de romper discos duros. Esperemos que Cospedal no tenga que explicarnos esta movida de los ordenadores, porque ya la lió bastante con lo del pago en diferido.
Y es que los jueces han debido hacer huelga a la japonesa, porque la juez Alaya escribe autos sin descanso y así los ex-altos cargos implicados en lo de los ERE no han podido desconectar ni en agosto. Y para empezar septiembre, va y se mete con Griñán. Este ya lo estaría viendo venir y se ha jubilado. Pero en lugar de irse de viaje con el IMSERSO se ha ido al Senado, que es donde van nuestros políticos a sestear después de una larga vida en coche oficial. Por cierto, que se ha ido de senador apoyado por PSOE (obvio) y por IU (no tan obvio), supongo que es el peaje que hay que pagar por tener un carguito en la Junta.
Otro que tampoco se ha ido de vacaciones es Artur Mas, que se ha quedado pensando la pregunta de su consulta plebiscitaria, plebiscito consultivo, referendum o lo que sea, mandado whatsapp a sus colegas para que vayan a la vía catalana esa y escribiendo cartas a Rajoy. Será que en Cataluña ya no hay paro ni crisis y Artur se está dedicando a cosas más importantes.
Hablando de políticos que se dedican a asuntos extraños me vienen a la cabeza las mentes pensantes de la candidatura de Madrid 2020. Que digo yo que está feo lo de irse al NH Tower y al Hilton de Buenos Aires cuando en Madrid han echado a cientos de maestros, van a privatizar seis hospitales, han subido las tasas municipales, etc. Supongo que es lógico que la alcaldesa de Madrid vaya a estos eventos, pero también se han plantado en las Américas los alcaldes de las subsedes (Córdoba entre ellas), consejeros y concejales varios, artistas, periodistas; armados con 170 kilos de jamón. Ya se sabe que los españoles siempre viajamos con jamón en la maleta. ¡Qué tropa!  
Y mientras tanto, y por comentar algunas noticias serias, me cuentan que en Portugal está en marcha el "Movimiento de las canas". Los pensionistas se han cabreado por los recortes en pensiones y Sanidad y se han echado a la calle, sacándole las vergüenzas a su Gobierno.
Por lo que pasa en Siria nadie hace cadenas humanas ni he oído a ningún ministro del Gobierno condenar con rotundidad o proponer algo, pero un grupo de 20-30 personas protestan cada domingo frente a la Embajada siria en Madrid (en el Paseo del Prado). Por cierto, ¿recuerdan que este presidente sirio, presunto usuario de armas químicas, fue paseado a bombo y platillo por Córdoba hace unos años? Pues eso, a ver si elegimos mejor a nuestros amigachos.
Siguiendo con la crisis pero sin ir tan lejos, leo una entrada de blog de un amigo en el que cuenta que a su hermana la han echado de su empresa después de haber tenido un hijo. No ha pasado en Burundi, ha pasado aquí. Increíble, indignante, no tengo palabras, no me entra en la cabeza. 
En fin, que de repente, se me ha pasado este último verano. Por lo menos ha llegado La Gran Familia Española (nueva peli de Daniel Sánchez Arévalo), he descubierto el grupo de rock Alabama Shakes y sigo teniendo un trabajo en otoño, que no es poco.