domingo, 28 de abril de 2013

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Apuntes sobre la democracia, por José Luis Delgado Arce

Me llamo José Luis, tengo 18 años y desde septiembre estudio una ingeniería en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Sevilla. En los meses que llevo allí, los hechos transcurridos en ella me han hecho reflexionar sobre varias cosas, sobre todo las que tienen relación con los temas electorales y la democracia en general. En las próximas líneas les contaré, desde mi punto de vista, mis conclusiones apoyándome en el ejemplo de lo ocurrido aquí: un pequeño reflejo de una situación más general, pero que guarda ciertas similitudes.
Como es mejor empezar por el principio, empezaré por la primera votación que realicé en esta etapa. Se trataba de un referéndum para decidir si se hacía un parón de una semana para protestar por las últimas medidas tomadas por el Gobierno a través del Ministerio de Educación.
El tema tuvo poca fuerza, ya que la Delegación de Alumnos (en funciones) sólo explicó de qué se trataba exactamente. Además, teniendo en cuenta el grado de dificultad de las ingenierías, los alumnos que ejercimos el derecho al voto tuvimos la respuesta clara. Los resultados fueron: 256 votos a favor del parón, 1081 en contra, 10 en blanco y 3 nulos, sumando un total de 1350 votos.
Más tarde empezó la campaña electoral de la nueva Delegación. Se presentaron 2 formaciones: la candidatura ganadora (en adelante CG), que buscaba llevar los temas de la delegación de forma política y sindical, relacionada con el Movimiento de Acción Estudiantil, y la candidatura derrotada (en adelante CP) que, por el contrario, buscaba llevarlo todo de modo apolítico.
La campaña se desarrolló tanto a la vieja usanza (con panfletos, carteles, etc.) como con el uso de las nuevas tecnologías a través de Twitter, con perfiles oficiales de ambas candidaturas. Sin embargo, no fue ningún secreto que, desgraciadamente, la campaña no se desarrolló de una forma totalmente limpia, como se podría desear. Algunos miembros de las candidaturas se echaban en cara públicamente en sus perfiles personales de Twitter los defectos de la candidatura rival, iniciando piques. Y no fue mucho mejor la campaña a la vieja usanza, ya que tuve constancia de que la CG rompía los panfletos y arrancaba los carteles de la CP, ambas cosas en público.
Y hasta la fecha de las elecciones. Reconozco que voté a la CP, pero me informaron de que la CG obtuvo 366 votos y la CP 331, sumando 697. Tanto este dato como el del referéndum pueden parecer altos, pero no lo es: somos más de 6000 estudiantes en la ETSI.
Por cierto, las elecciones fueron impugnadas porque no se llegó a la participación mínima exigida, no hubo una comisión electoral y ni siquiera hubo un funcionario del centro controlando en todo momento las votaciones. De momento, el Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla (CADUS) guarda silencio respecto a la convocatoria de nuevas elecciones y, mientras tanto, sigue habiendo una Delegación en funciones llevada por “sólo” una persona.
Lo ocurrido me ha hecho reflexionar, y las únicas conclusiones que puedo sacar son: si en una escuela de ingenieros ocurren estas cosas, ¿qué podemos esperar de una “democracia” (por no decir “pseudodemocracia”) en la que el partido en el poder tiene una mayoría absoluta, en la que se manipula la información, en la que los partidos políticos se echan en cara públicamente las “mierdas”, con perdón de la expresión, de sus rivales, estando los “y tú más” a la orden del día y en la que cada vez las participaciones en los comicios caen porque aumenta el “pasotismo” de la gente?
¿Adónde vamos por este camino? El tiempo lo dirá, si es que no nos esforzamos en ponerle pronto un remedio justo.