martes, 3 de septiembre de 2019

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¡Que llegan los bárbaros!, por Paco Espejo



Kavafis escribió su más conocido poema sobre como pasar del miedo a ser conquistados a la pena por no serlo. En una magistral narración que tiene más de prosa que de verso, el autor nos transmite la angustia y sensación de que no pase nada. Cuando se ha apostado todo a una acción exterior que irrumpiría en la cotidianeidad y resolvería los problemas que nos aquejan, pero en lugar de todo eso no pasa nada. El poema se titula “Esperando a los bárbaros”.
Todos hemos escuchado y estudiado cómo esos pueblos bárbaros de elocuente nombre (suevos, alanos, vándalos y godos) irrumpieron cual, perdóneseme la expresión, “elefante en una cacharrería” y vinieron a arruinar la armonía de la Hispania romana. Es fácil imaginar esas figuras barbudas, toscas y que hablan una lengua gutural e inaccesible (nadie está pensando en el alemán) que aparecen el día menos pensado ante esa modélica familia admiradora de Lucano y seguidora de la filosofía vital de Séneca, por citar a unos paisanos. El olor a campos y ciudades quemadas, hijos esclavizados, mujeres violadas y otras buenas acciones que la industria hollywoodiense ha instalado en nuestras retinas.
Nos identificamos con el romano, en el fondo ese hombre del siglo IV o V practica nuestra religión, habla la “madre” de nuestra lengua, vive más o menos en nuestras mismas ciudades, tiene carreteras (calzadas), le gusta bastante el vino y hasta se nos da un leve parecido. El cristianismo acabó con la esclavitud, ahora todos son hombres libres sometidos al fisco imperial y acogidos al derecho romano… Son  casi socialdemócratas.
Pero han tenido que llegar estos bárbaros bárbaros, valga la redundancia, a destrozar todos aquellos avances culturales y sociales que podemos llamar como civilización. Y con ellos empieza la Edad Media, 1000 años de cruz y espadas, que se dice pronto; se acabaron las bacanales, chicos, ahora toca perseguir brujas. De Aristóteles a San Isidoro, de la Ilíada al Cantar de Mío Cid, del teatro romano de Mérida a San Pedro de la Nave; además de esa interminable lista de reyes godos.
¿No os parece como pasar del paraíso al infierno, de la cima de la cultura y la civilización a la llamada edad oscura, a qué vendrá ese nombre, con ese retroceso tanto en los diferentes campos del saber cómo del bienestar humano? Por algo a la siguiente época se la denominaría Renacimiento y miraría con tanta envidia a los clásicos.
¿Qué pasaría ahora si os digo que todo eso no fue tal y como nos lo han contado, que esos bárbaros no destrozaban todo a su paso y la hierba si volvía a brotar por allí por donde su caballo pisaba? ¿Y si os digo que los romanos no eran esa cumbre de la cultura y la civilización, al menos no ya en el siglo IV, que todos pensamos? Es más, cómo os quedáis si os digo que no existió tal invasión bárbara sino que fueron invitados por los romanos. 
Para entender y comprender esta interesante época histórica, tan llena de mitos y perogrulladas, os recomiendo la lectura de “Bárbaros y romanos en Hispania, 400-507”, de Javier Arce, profesor de Investigación del CSIC y actualmente profesor de Arqueología Romana en la Universidad Charles-de-Gaulle. Espero que disfrutéis este monográfico tanto como yo.