sábado, 7 de abril de 2018

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Tablero, cartas, dados… ¿nos vamos a la escuela? (II), por Víctor Barranco

Siguiendo el artículo iniciado en la anterior revista sobre las posibilidades educativas de los juegos de mesa para enseñar Historia en las aulas, entramos de lleno en la Edad Media. Para descubrir figuras como los estamentos sociales, tributos señoriales, guerras, epidemias mortales…  tenemos juegos como el sencillo “Orléans” o el “Troyes”, sobre el Medievo en Francia; los genéricos “Ora et Labora” y “Agrícola”, del popular Uwe Rosemberg, que reproducen con cierto atino la vida monacal y campesina, respectivamente, en la Edad Media; o el desconocido “Mil”, de autor e ilustrador españoles (Firmino Martínez y Pedro Soto, respectivamente).
Centrándonos en la Historia de España, “Toledo 1085” recrea la convivencia de las Tres Culturas y “El Grande”, premio Spiel des Jahres 1996, pone a los jugadores en la piel de los Grandes del Medievo español en una aventura lúdica muy completa (Wolfgang Kramer suele ser garantía de calidad en los boardgames).
El Renacimiento es otro de los períodos favoritos de los boardgames históricos: evolución de las ciudades europeas, creación de rutas comerciales, poder de la Iglesia… estos elementos, definitorios de los siglos XV y XVI en Europa, son los que salpican juegos como “Bruges”, “Genoa”, “Medici” “Rialto” o “Príncipes de Florencia”. Cruzando el charco, la conquista de América puede dar para una sesión de estrategia y rol en el aula. Siempre que se escoja adecuadamente a los participantes, es una gran idea jugar a “Nuevo Mundo” o a “Spanish Main”, si tienes la suerte de encontrar este juego editado en 1984.
Avanzando hasta el siglo XVIII y volviendo a Europa, “Rococo” nos introduce en el reinado de Luis XV. El genial “Saint Petersburg” es perfecto para conocer el desarrollo monumental de la “París del Este” fundada por el zar Pedro el Grande, y de paso sirve de base para conocer la profunda reforma que hizo en su país a principios del XVIII. Mientras, la América de este siglo libraba otras batallas. “1775: Rebellion” forma parte de una saga sobre la historia de América y nos hará participar en la Guerra de Independencia. Finalmente, un sencillo “2 de Mayo” plantea el reto de conseguir revertir la historia y derrotar a los franceses en el levantamiento de Madrid durante las invasiones napoleónicas.
Entrando en épocas recientes, diferentes juegos de mesa abordan aspectos puntuales en el desarrollo del siglo XX. “Pax Porfiriana”, editado recientemente por MasQueOca, repasa a través de 220 cartas el final de la dictadura de Porfirio Díaz y el inicio de la revolución zapatista en el México de principios de siglo. En “Cuba Libre”, Jeff Grossman y Volko Ruhnke desarrollan con maestría las distintas fases de la Revolución Cubana de la mano de Fidel Castro o el Che Guevara. “Panamax” es un potente juego de alianzas comerciales alrededor de la construcción y gestión del canal más importante del mundo.
1989: Dawn of Freedom” es un pseudo wargame que desarrolla la caída del comunismo en la Alemania del Este. Nominado a varios premios, fue uno de los juegos utilizados en el programa Historical Board Games for Peace. Making History Alive, un proyecto Erasmus para enseñar Historia a alumnos de ESO a través de los juegos de mesa.
Y es que eso, precisamente, es lo que pretendemos con todo esto, ¿verdad? Plantear una nueva alternativa pedagógica que lleve a los alumnos a abordar la Historia con otra perspectiva. La gamificación en la educación lleva años llamando a la puerta, aunque nos plantea otras cuestiones: ¿están las aulas realmente preparadas para afrontar un cambio en el modelo educativo? ¿Es un buen sistema el uso de juegos de mesa, a veces restringidos a 2 o 4 jugadores, para la tarea de educar en la escuela? ¿Es posible implantar este sistema contando con el apoyo de las instituciones docentes?
Muchas preguntas que requieren un debate profundo. Pero no estamos aquí para eso. Aquí estamos para disfrutar de la Historia jugando. Y eso es, precisamente, lo que venía a proponerles. Jueguen, pues, y sumérjanse en la fascinante aventura de la Historia…

“La verdad es mil veces más maravillosa que la misma fábula: la realidad vuela más alto que la ficción a la que sirve a veces de alimento”. Evaristo Fernández San Miguel, miliar y político.