domingo, 30 de abril de 2017

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(In) Dependencia por bandera, por Alba Delgado Núñez

La Oficina de Vida Independiente (OVI) es un sistema de la Comunidad de Madrid gestionado por ASPAYM (Asociación de personas con lesión medular y grandes discapacitados físicos) y financiado por el Fondo Social Europeo. Su finalidad es prestar horas de asistencia a personas con discapacidad física severa y que tengan una vida activa. Está basado en Planes Individuales de Vida Independiente (PIVI) Su principal característica es que proporciona medios humanos de ayuda (es decir, asistentes personales) y, sobre todo, el protagonismo que se le da a los propios usuarios. Es decir, es el participante quien elige a la persona que va a ser su asistente, ya sea porque se conocen o porque han hecho una entrevista personal a los que están dentro de la bolsa de empleo. Bajo mi punto de vista es una ventaja poder elegir a quien va a trabajar para ti, quien se puede adaptar a tus necesidades y con quien puedes tener más confianza a la hora de llevar a cabo tareas que pueden resultar algo incómodas. Asimismo, son ellos quienes gestionan las horas concedidas conforme a su necesidad.
Para empezar, haré un repaso de lo que el comité de Ministros del Consejo Europeo definió como Dependencia, esto es, “la necesidad de ayuda o asistencia importante para las actividades de la vida cotidiana” […]/[…] Un estado en el que se encuentran las personas que, por razones ligadas a su falta o pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria y, de modo particular, los referentes al cuidado personal” También es preciso reseñar la definición que se le dio a la palabra Autonomía. Dícese como “la capacidad de poder hacer actividades básicas de la vida diaria por uno mismo” y, por último, Independencia: “actitud ante la vida, que da lugar a que la persona sea dueña de sus propias decisiones y resuelva qué hacer, cómo y con quién las actividades de su vida diaria”
Será con la Ley 39/2006, de 14 de Diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia (LAAD) en su artículo 2.7 donde se definirá la Asistencia Personal como un “servicio prestado por un asistente personal que realiza o colabora en tareas de la vida independiente, promoviendo y potenciando su autonomía personal” Así podemos entender que un Asistente Personal es aquel que llevará a cabo una serie de tareas múltiples y diversas en función de las necesidades que tenga el usuario con el fin de que la vida de este tome la mayor autonomía posible, favoreciendo entre otras cosas el afianzamiento del empoderamiento (o empowerment)*. Para que resulte más fácil distinguir las funciones de un Asistente Personal de las de un Auxiliar de Enfermería u otra clase de asistencias, añadiré que las competencias de estos consisten en: acompañamientos (en actividades cotidianas como ir al trabajo o a clase, al mercado, etc., actividades sociales o de ocio en las que se pueden incluir los viajes), apoyo en el autocuidado (vestirse, comer, evitar riesgos, aseo…), actividad física (intrínseca o funcional), función sensorial (escuchar, ver, oír…), funciones manuales (agarrar, sujetar, apretar…), apoyo en las funciones sexuales, apoyo en la capacidad para utilizar el transporte e incluso en el descanso.
Ahora bien, como ya he dicho, la Oficina de Vida Independiente es un proyecto de la Comunidad de Madrid que comenzó a funcionar alrededor del año 2006 poniendo en marcha un proyecto piloto sobre la vida independiente y promoción de la participación social. Que sea un proyecto piloto implica que se desconoce la duración que éste pueda tener, sobre todo porque, a día de hoy, su financiación puede parecer algo inestable. Aparte, aunque pueda considerarse ambicioso, en toda la Comunidad hay alrededor de sesenta y tres personas que pueden disfrutar de este servicio (que incluye el trabajo de alrededor de unos ciento treinta Asistentes Personales) Si nos ponemos a pensar en la cantidad de personas que, por un motivo u otro, tienen alguna clase de diversidad funcional y requieran de este tipo de ayuda, observamos que es muy deficiente. Otro punto negativo, y como ya se ha recalcado antes, es un proyecto de la Comunidad de Madrid que en el resto de autonomías no existe (aunque en algunas encontramos servicios parecidos). Suele resultar que, en la mayoría de los casos, cuando una persona tiene discapacidad acostumbra a tirar de la ayuda de algún familiar, algún trabajador por cuenta propia (trabajo privado, o sea, bajo su propio coste) o voluntariado. Que si no se cuenta con estos medios, la independencia de la persona se verá mermada en muchos aspectos.
Hablo de esto porque el proyecto de la Oficina de Vida Independiente me parece algo fundamental, así como la asistencia personal. Un recurso al que se le debería dar más promoción y tener alcance. Algo que, debido al aumento de personas con discapacidad, tendría que ser frecuente y extenderse a nivel nacional.
Reflexionemos un poco. ¿Crearía puestos de trabajo? ¿Le arreglaría un poquito más la vida a mucha gente? ¿Estaría la gente más concienciada sobre la CAPACIDAD de las personas con diversidad funcional y sería perfecto para la inclusión social? ¿Fomenta el desarrollo de la autonomía personal? Y después de estas preguntas, ¿no sería necesaria una OVI para todos?

*Empoderamiento (o Empowerment): Proviene del verbo “to empower” y significa dotar o conceder a la persona el poder o la facultad de poder elegir su vida y diseñarla a su manera, potenciando su actitud y capacidad ante las circunstancias que puedan suceder en ella.