miércoles, 18 de mayo de 2016

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Interrail por Europa (III): Praga, Varsovia y Budapest, por Javier Ruz Cerezo

Continuamos con la tercera entrega de mi interrail por Europa, con el cual visité Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Republica Checa, Polonia, Hungría, Eslovaquia, Austria, Italia, Suiza y Francia.

Praga (República Checa)
Parafraseando a Franz Kafka, “Praga no te deja. Esta madrecita tiene garras”. Por algo esta ciudad ha sido cuna de famosos escritores y de un amplio abanico de corrientes literarias debido a la inspiración que evoca. El rio Moldava divide la ciudad por el centro: en su orilla izquierda podemos disfrutar del Castillo y sus jardines reales, de la Catedral de San Vito, del Antiguo Palacio Real, de la Basílica y Convento de San Jorge y de las casitas de colores que conforman el Callejón del Oro, el cual debe su nombre a los orfebres que lo habitaron en el siglo XVII. Comunicando a la Ciudad Vieja con la Ciudad Pequeña tenemos el Puente de Carlos, que es peatonal, y su visita cuando anochece es muy recomendable. Ya a la derecha del río destaca el Clementinum –antigua sede de la universidad–, la Plaza de la Ciudad Vieja con sus interesantes callejuelas, la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, la Iglesia de San Nicolás, el Ayuntamiento y el Reloj Astronómico construido en 1490. Al noroeste tenemos Josefov –el barrio judío– y sus seis sinagogas, y al sureste se ubica la Plaza de Wenceslao.

Varsovia (Polonia)
En la capital polaca abundan los palacios y los parques y resulta curioso contemplar enormes edificios cuadriculados y grises de época comunista. El casco antiguo, constituido a finales del siglo XIII alrededor del actual Castillo Real, fue totalmente destruido por los nazis y posteriormente reconstruido hasta el más mínimo detalle, lo cual ha posibilitado su declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aquí es recomendable visitar el Monumento al Alzamiento y los jardines Krasinski, así como pasear por la Ruta Real que desemboca en el Palacio Wilanów, de estilo barroco. Es de destacar la Iglesia de la Visitación de la Virgen Maria, el Barrio de Praga (al otro lado del río Wisla), el Barrio Judío y su cementerio, el Palacio de la Cultura y la Ciencia y el Museo de Chopin y el Nacional.

Budapest (Hungría)
Histórico Buda y frenético Pest (dos barrios divididos por el mítico río Danubio) constituyen la capital de Hungría y su corazón político, cultural y comercial. Elevado en la orilla oeste, Buda alberga el Castillo (o Palacio Real), al que se puede llegar subiendo las escaleras que salen del Puente de las Cadenas o mediante el funicular del siglo XIX, Sikló. En los alrededores del Palacio cabe destacar sus callejuelas adoquinadas, la Biblioteca Széchenyi, la Galería Nacional, el Museo de Historia, el Bastión de los Pescadores, con su mirador, y la Iglesia de Matías. Ya en la zona de Pest se alza el edificio más representativo de la ciudad, su Parlamento –construido entre 1884 y 1902– fue la obra más grande de su época. La calle peatonal Váci Utca –la más importante junto con la Avenida Andrassy– forma parte del corazón turístico y comercial de la ciudad y se encuentra situada en paralelo al Danubio, entre la Plaza Vörösmarty y el Gran Mercado Central. Aquí te puedes tomar un respiro, deleitarte con deliciosos dulces en la pastelería Gerbeaud y visitar la primera línea de metro del Continente (segunda después de Londres), inaugurada en 1896, Földalatti Vasúti y su museo. En la misma zona se puede pasear por el barrio judío y visitar su Gran Sinagoga para luego encarar la comercial Avenidad de Andrassy donde se ubican la Basílica de San Esteban y la Ópera de Budapest. Se recomienda visitar la Plaza de los Héroes y el Museo de Bellas Artes. Tras este recorrido, una visita a uno de los numerosos balnearios con los que cuenta Budapest se hace más que merecida.