jueves, 11 de diciembre de 2014

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Gran Perro I (Carlos Alberto Prieto, 2001-2002)

Con motivo del número 50 de la revista El Ladrío, los cuatro presidentes que la Asociación Cultural El coloquio de los perros ha tenido desde su fundación, los grandes perros, hacen un repaso a sus respectivos mandatos y a las trayectorias de la revista y de la propia asociación.
En esta ocasión, quien escribe es el Gran Perro I, Carlos Alberto Prieto Velasco, primer presidente de El coloquio de los perros desde su fundación en diciembre de 2001 hasta finales de 2002.

En 2001 ocurrieron muchos acontecimientos de gran importancia para el devenir de los siguientes años. Para empezar, entramos en un nuevo siglo y milenio a pleno rendimiento económico, con un país lanzado que pensábamos iba a convertirse en toda una potencia. Entre los grandes momentos de ese año se recordarán las voladuras de los budas por los talibanes, los atentados del 11-S, la guerra de Afganistán, la enésima crisis argentina, la primera mujer que ganó un París-Dakar, había muchos asesinatos de ETA...
Pero a veces, son hechos aparentemente intrascendentes más que las grandes cumbres políticas, las batallas o las guerras los que determinan las vidas de las personas. Entre esos pequeños momentos de 2001 estarían el lanzamiento del i-Pod y la XBox, la creación de Wikipedia, la retirada de la gasolina súper con plomo, el estreno de El Señor de los Anillos y Harry Potter... Estos hechos de nuestro día a día constituyen nuestra intrahistoria personal, como llamó Unamuno a esta Historia de las personas normales y los pueblos.
En este mundo y esta intrahistoria montillana nuestra nació El Coloquio de los Perros, y yo, como Gran Perro I, tuve la misión de ser presidente provisional antes de la constitución definitiva y primer presidente tras aprobar los estatutos. En ese mandato tocó hacer muchos papeles: redactar los estatutos, visarlos en la Delegación de Justicia, hacer declaraciones trimestrales de IVA hasta que conseguimos la exención (compadezco a los autónomos). Eran tiempos en que intentamos conseguir financiación pública y, aunque nos recibían cortésmente en todas las administraciones, nos resultó difícil lograr ayuda. Finalmente nuestro Ayuntamiento fue conociéndonos poco a poco y nos fue ayudando. Después me tocaría formar parte de los Presupuestos Participativos en representación de la asociación, toda una experiencia. También intentamos comenzar un club de debate, pero tenía más éxito la cervecita posterior al coloquio que el debate en sí. Esa tradición cervecera y tertuliana no ha cambiado con los años. Además de la ardua labor burocrática de la primera junta de gobierno, el gran hito de este comienzo fue editar nuestro Ladrío, una revista más que digna, con colaboradores de mucho nivel y que todavía hoy sigue saliendo puntualmente y con contenidos atractivos. Probablemente los Grandes Perros posteriores han mejorado el formato y la presentación; pero la ilusión e imaginación que contenían aquellas páginas será insuperable.
Lo cierto es que entonces éramos muy pocos. Ahora la asociación ha crecido mucho bajo el mandato de los Grandes Perros siguientes, con sus grandes eventos de cata, culturales, los concursos de relatos y fotografía, los Días del Vecino, la ruta fotográfica; sin duda, los logros que han conseguido mis sucesores son inimaginables para los que nos juntamos en un restaurante para fundar la asociación. Los Grandes Perros II, III y IV han aportado un sello de consolidación, trabajo y profesionalidad. Lo mejor de esta asociación y su revista, desde el principio, es que ha sabido adaptarse a los cambios en la sociedad y gustos de los montillanos e incluir a mucha gente de diferentes edades, intereses personales y personalidades. Esta permeabilidad a nuevas ideas pero manteniendo el espíritu de amistad ha sido clave para garantizar la aceptación y reconocimiento de nuestros conciudadanos, que siguen apreciando y participando en nuestras actividades.
Por todo esto y a pesar del cariño que guardo a los años primeros de nuestra asociación y a las primeras revistas, pienso que los mejores números del Ladrío están todavía por escribir. Solo espero poder seguir formando parte de estas páginas y compartir más momentos con todos los perros.