jueves, 18 de septiembre de 2014

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Lo que sé de superhéroes, por José Manuel Repiso Carmona.

La próxima edición de Otoño 2014 de la revista El Ladrío, que edita la Asociación Cutural El Coloquio de los perros, será la que haga el número 50 de la misma. Todo un evento que merece un tratamiento especial y una celebración. Una de las formas en que se realizará esa conmemoración es a través de esta web, trayendo al recuerdo algunos de los números y artículos más destacados en estos años.
En esta ocasión, lo hacemos a través de un artículo aparecido en verano de 2008 y escrito por José Manuel Repiso Carmona, al que acompaña una ilustración de Carlos Arrabal Mantilla.

Lo que sé de superhéroes
Alguien pensará, cuando lea el título, que este artículo será alguna «erudición» sobre un tema tan fuera de lugar como los superhéroes y el cómic, dentro de una revista de difusión local (principalmente) en la cual se suelen tratar temas culturales, sociales o de carácter político de nuestro ámbito más próximo. Quien piense así se equivoca, pues en ningún caso soy ningún erudito sobre el tema y mi único propósito es acercar al curioso lector un tema de actualidad que ya es un fenómeno cultural mundial y que sustenta a una importante industria cuyos ecos resuenan en prensa, televisión y cine.
El cómic de superhéroes va unido principalmente al concepto de literatura fantástica, o de ciencia ficción (mucho se ha debatido sobre las diferencias de ambas expresiones). Sin embargo, la principal virtud que han tenido los cómics de superhéroes no es mostrarnos a personajes ajenos a nosotros, sino el posibilitar que personajes «corrientes» con los cuales fácilmente nos podemos identificar vivan peripecias y aventuras en las cuales, por encima del género fantástico, predominan otros valores.
Hay dos elementos que suelen definir al superhéroe: el uso de máscara (capucha, antifaz, etc.) o su caracterización física para evitar que sea reconocida su identidad, y la existencia de una «némesis», un personaje que será su enemigo y contra el cual se tendrá que enfrentar en diferentes aventuras. La complejidad de estos dos conceptos proporciona a la psicología material suficiente para escribir un gran número de libros, y pone de manifiesto que, tras lo que podría considerarse como un medio vacuo de entretenimiento, se esconde una nueva forma de contar historias o hacernos reflexionar.
Es reconocido por todos que el primer superhéroe es Superman. Su primera aparición fue en la revista Action Comics, en 1938, y la forma que tuvieron sus creadores Joe Shuster y Jerry Siegel de introducirlo en nuestro contexto real es a través de una nave espacial que parte del planeta Krypton antes de su destrucción. Sin embargo, parece que el personaje de Superman no fue del todo original, y para quien esté interesado en el tema, le recomiendo que busque información sobre el escritor Phillip Wylie y su novela Gladiador (1930).
Si Superman fue el primer superhéroe, es difícil determinar cuáles serían los siguientes, pues con el comienzo de la 2a Guerra Mundial se produce una autentica explosión de personajes. De entre estos personajes voy a destacar a uno del cual se ha hablado mucho últimamente: el Capitán América. El Capitán surge en la editorial Marvel Comic y es reflejo de la lucha que se estaba manteniendo contra el nazismo y sus aliados, además, formó parte del elemento propagandístico que Estados Unidos desarrolló para vencer a sus enemigos durante la contienda. Para ello se creó la historia de un joven de débil constitución que participa en un experimento secreto con el objetivo de crear a través de la química un suero que convirtiera a quien lo bebiera en el soldado perfecto o súper-soldado. El Capitán lucharía con las fuerzas aliadas y formaría parte de grupos de superhéroes como Los Invasores o La Legión de la Libertad. Este personaje, que lleva como uniforme la bandera estadounidense, ha sido recientemente asesinado en las páginas de su colección después de participar en una Guerra Civil que ha enfrentado a los superhéroes. El aparente motivo del asesinato (más allá de la propia historia del cómic) parece ser que en la sociedad actual no tiene sentido alguien que lucha por la libertad y los derechos, siendo éstos los valores fundacionales de Estados Unidos...
Otro personaje de los cómics que merece atención es Daredevil (tradúzcase con Diablo Osado o algo así, aunque en España en los comienzos de los años 70 se llamó Dan Defensor). Este superhéroe es interpretado por un abogado ciego, al cual el accidente que le provocó la ceguera lo dotó de percepciones especiales, que suponen a todos los efectos que no necesita de los ojos para orientarse. Creo que comprenderéis la paradoja, ya que se trata de un defensor de la justicia que se vale de un disfraz para incumplirla y poder atrapar a los culpables que escapan a la Ley. De todas las etapas que ha atravesado el personaje, una de las más interesantes fue la que realizó como guionista Frank Miller, autor conocido por las dos últimas adaptaciones que se han realizado de sus comics a la gran pantalla: Sin City y 300. Miller cogió al personaje y, a través de la saga «Nacer de nuevo», mostró la caída y posterior resurgimiento de un superhéroe, para ello se valió de los lápices de un más que inspirado David Mazzucchelli y tomó elementos propios de la religión cristiana para, durante toda la historia, hablarnos de la corrupción, las drogas o la importancia de los medios de comunicación en la defensa de las libertades. Sin embargo, ya antes de escribir «Nacer de nuevo», Frank Miller había socavado el principal fundamento de las historia de superhéroes: la violencia, al realizar un relato de Daredevil que llevaría el título de «Ruleta».
En este pequeño repaso a la galería» de superhéroes no podía faltar uno de los más mediáticos: Spiderman (o el hombre araña). Spiderman fue creado a partir de la picadura accidental de una araña radiactiva (absténganse de repetir este experimento) a un joven estudiante, y la principal baza del personaje es que permite al lector identificarse con los problemas cotidianos que el superhéroe debe superar en su devenir diario, cuando no se lleva la máscara puesta (estudios, trabajo, pareja, etc.). El personaje ha madurado conforme a lo que ha sido su lema vital, «un gran poder conlleva una gran responsabilidad», siendo la aventura «La última cacería de Kraven» un ejemplo de todo lo anterior, cuya lectura recomiendo.
Concluyo este recorrido por los cómics de superhéroes con la historia que ha marcado la madurez en el género: Wacthmen. Wacthmen (o Los Vigilantes) es un relato inabarcable, tan rico en matices, que sus relecturas siempre permiten descubrir algo nuevo, con una galería de personajes que ocultan mucho más de lo que nos muestran. Su escritor, Alan Moore, creó con esta obra la que está considerada como el mejor cómic de superhéroes de todos los tiempos, y se atrevió a cuestionarlos con la siguiente frase: ¿quién vigila a los vigilantes?
Espero no haberos aburrido demasiado, y confío en haber despertado en vosotros la inquietud por la lectura de cualquiera de las historias que aquí se reseñan. Gracias en particular a Carlos Arrabal, por su magnifica ilustración original para este artículo.