jueves, 7 de agosto de 2014

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De Andalucía a Arabia. 15.000 kilómetros por tierra y mar, sin coger aviones, por Daniel Viera

Hace ya tres meses os hablaba en esta misma revista de lo fácil que podía ser viajar alrededor del mundo con un bajo presupuesto, incluso por menos dinero del necesario para vivir en España. Os propuse acompañarme en una vuelta al mundo contando con tan solo 20 euros al día (600 al mes). Muchos os preguntaréis qué habrá sido de mí desde mi salida, qué tan lejos habría conseguido llegar y, sobre todo, si habría conseguido mantenerme en mi objetivo económico. ¡Vayamos por partes! ¡Os cuento!
Lo primero, contar que sigo vivo y entero, aunque eso ya lo habréis deducido al leerme. Recién llegado a Mascate, la capital de Omán, al este de la península arábica. Escribiendo en un rincón del zoco a las 3 de la tarde y a 40 grados, intentando concentrarme mientras pasan los carreteros moviendo mercancía y las mezquitas circundantes rezan a Alá por megafonía a todo trapo. Poco idílico, pero ha sido el único lugar a la sombra que he encontrado en una ciudad en el que todos los establecimientos están cerrados hasta el atardecer. Es Ramadán.
Pero hasta llegar aquí ha llovido mucho en estos 2 meses desde que partí. Pocos días tardé en llegar a los Balcanes, con una breve parada en Lisboa, solo me bastaron dos trenes y dos barcos para llegar a Split, mi ciudad favorita de Croacia. Un país agraciado con playas de aguas turquesas en islas paradisíacas; además de mucha cultura. De Croacia, rumbo al sudeste, visité Montenegro, la gran sorpresa en lo que llevo de viaje. Un pequeño y humilde país con una naturaleza espectacular. Montaña, lagos, cañones, playas y ciudades históricas. Una desconocida joya del Adriático. Le siguió la particular capital de Albania, Tirana, donde me asombró la seguridad de sus calles y la hospitalidad de su gente. A continuación Skopje, capital de Macedonia, una ciudad kitsch y artificial donde las haya.Y la última parada en una vieja conocida: Sofía, posiblemente mi ciudad favorita en los Balcanes. Una capital llena de vida y belleza que no tardará en posicionarse como gran destino turístico europeo para escapadas de fin de semana.
A mi fugaz paso por los Balcanes siguió todo un mes por Turquía, recorriéndola al completo desde Estambul hasta el este de Anatolia. Un país inmenso y muy completo, con algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes y antiguos del mundo. Antes de dejar el país, me escapé un par de días al norte de Irak, al Kurdistán, una región con casi total independencia, mucho más segura que el resto del país. Tras Turquía, atravesé Georgia y Armenia, dos reductos exsoviéticos y de religión ortodoxa que hacen de nexo geográfico a Europa y Asia. Llenos de imponentes montañas caucásicas repletas de monasterios milenarios. Diciendo adiós por un buen tiempo a Europa, ingresé en Irán, la antigua Persia, donde pasé 15 días. Un país muy genuino culturalmente, seguro y con un pueblo que desborda amabilidad hasta extremos nunca vistos.
Saliendo de Irán, la idea inicial no era pasar por Arabia, sino llegar a la India o bien a través de Pakistán o volando desde Uzbekistán. La primera opción la deseché por la peligrosidad de cruzar el Baluchistán, un desierto plagado de contrabandistas, narcotraficantes y talibanes, donde el riesgo de ser raptado o herido de bala es preocupantemente alto, razón de peso para plantearme coger irremediablemente el primer avión en este viaje desde que saliera de Sevilla. La segunda, adentrarse un poco en Asia Central por Turkmenistán y Uzbekistán para volar a Delhi desde Taskent. La descarté por el excesivo coste del vuelo y visados, así como los tiempos de espera para obtenerlos. Solo quedaba una opción económica para llegar a la India desde Irán: cruzar en barco el estrecho de Hormuz hasta Arabia para volar a India en una lowcost desde Emiratos Árabes. Teniendo así la oportunidad inesperada de incluir en el itinerario a la artificial y moderna ciudad de Dubai y los desiertos y playas de Omán.
Y bueno, os seguiréis preguntando si conseguí hacer todo esto respetando mi presupuesto inicial. En parte no y en parte sí. No, porque al final me he pasado un poco gastándome una media de 22 euros al día, cifra que disminuía conforme me alejaba de Europa. Sí, porque desde Irán y, sobre todo, a partir de la India, el coste de vida bajará tanto que podré reducir la media de gasto total muy por debajo de los 20 euros que me propuse, compensando estos dos primeros meses. Eso sí, sin sufrir pero gozando de las justas comodidades. Alojándome en casa de lugareños con www.couchsurfing.org y haciendo autostop alguna que otra vez. ¡Veis como no es tan difícil viajar barato!
Para los que queráis leer más sobre mis impresiones en estos lugares, os invito a visitar mi blog www.universaltraveler.org, donde poco a poco voy publicando posts ampliados sobre cada país que visito. Y para los que la curiosidad no os permita esperar hasta el próximo número de la revista, podéis seguir día a día esta aventura en https://www.facebook.com/UniverTraveler. ¡Únanse! ¡Os espero!