domingo, 9 de junio de 2013

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Berganza, a favor de la monarquía


Querido Cipión, la Monarquía como forma de gobierno ha cambiado y evolucionado mucho durante siglos. Hoy en día los reyes se identifican con las naciones modernas, democráticas y donde rige el imperio de la ley. Actualmente en los países europeos de nuestro entorno nos regimos por monarquías constitucionales donde el monarca reina como Jefe de Estado pero no gobierna. Como no puede ser de otra manera la soberanía y legitimidad de las leyes proviene del pueblo, no de la persona del rey o reina. De hecho, en España la Monarquía actualmente es un órgano constitucional y que se ciñe y rige por las leyes del Reino, no por la libre voluntad del Rey. Atrás han quedado los monarcas absolutos o los sistemas liberales de caciquismo y nepotismo, sobre todo porque los ciudadanos no tolerarían en la actualidad semejantes reyes despóticos.
Las grandes ventajas de la Monarquía frente a otras formas de gobierno son su estabilidad, continuidad y que proporciona cohesión nacional. La figura del Jefe de Estado no depende de la política de partidos, sino que queda al margen de la lucha parlamentaria y ejerce un poder moderador del sistema institucional. La figura del Rey da también continuidad y permanencia por encima de los cambios y renovación lógica de las instituciones. Por este motivo, la Monarquía aporta cohesión nacional por mucho que se cambie el sistema, por ejemplo, en España la figura del Rey está por encima de todos: el desarrollo autonómico, de las pugnas parlamentarias, los cambios de gobierno o las tensiones entre poderes.
Por otra parte, si se compara la salud de la democracia entre repúblicas y monarquías constitucionales, las repúblicas no parecen aportar ventajas decisivas. El hecho de que el Jefe de Estado sea electivo no aporta salud democrática al sistema, porque los principales presidentes de repúblicas tampoco poseen un poder político efectivo (salvo EE.UU., donde Jefe de Estado y Gobierno son la misma figura). De hecho, dejar al consenso partidista la elección de la cabeza del estado ha sido desastroso en Italia y Alemania en varias ocasiones. Los partidos eligen a políticos de larga trayectoria, pero que están totalmente vinculados a sus aparatos tradicionales. La elección directa tampoco ayuda mucho, porque tendríamos otra campaña electoral más, con sus gastos, mítines y anuncios en TV.
Querido Cipión, si España fuese hoy una república, ¿a qué político de larga trayectoria pondrías de Presidente? ¿González, Aznar, Zapatero? No parecen figuras de consenso. Por no hablar de la preparación, ¿qué cualificación tienen nuestros actuales políticos? ¿Quién reúne cualidades para desempeñar tan alto cargo? Me parece que, al menos, el Rey y el Príncipe han recibido una formación que les prepara para el cargo.
Por preparación para el cargo, por estabilidad institucional y por falta de una alternativa realizable, la Monarquía sigue teniendo vigencia en la España actual.