El Ladrío nº 96

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Puede parecer que este número de la revista El Ladrío nos ha quedado un poco localista, tan centrado en personajes de Montilla. Pero para nada. En absoluto ha sido ese el propósito.

Para los montillanos de nacimiento, adopción o devoción que lean estas páginas, pretendemos que sean conscientes, si no lo eran ya, de la repercusión que a lo largo de los siglos han tenido estas tierras y sus habitantes más allá de los límites de su territorio.

Quienes nos lean desde otros lugares, sin apenas referencias de Montilla, la intención es que se den cuenta de la universalidad de los nacidos en estos lares y de quienes por aquí han vivido.

Es por eso que las páginas centrales, en las que los perros cervantinos Cipión y Berganza siempre opinan a favor o en contra de algún tema, están dedicadas en esta ocasión a decidir quién es el mejor de los montillanos, que viene a significar cuál ha dejado una impronta más universal más allá de nuestras fronteras: el apóstol de América, San Francisco Solano, o el creador de la infantería moderna e insigne estratega, el Gran Capitán.

En contraportada, sin bozal, nuestra hechicera de referencia, la también cervantina Camacha, nos apunta más argumentos sobre esa vocación universalista de esta ciudad de Montilla. No sin más, el mismo Miguel de Cervantes inmortalizó a ella y a la entonces villa en la novela ejemplar que nos da nombre.

En un episodio más del cuestionario montillano, un repaso a esos personajes que han trascendido más allá de los muros, calles y campos de esta tierra, el protagonista es José Garnelo y Alda, destacado pintor de finales del siglo XIX y principios del XX.

Además, opiniones sobre nuestros vinos milenarios y su situación actual o sobre cómo la canícula propia de estas latitudes nos influye en la forma de ser; recomendaciones cinéfilas sobre el cine en general más que sobre películas en particular, y sobre cómo influyó en los montillanos de hace 70 años. Y para rematar todo esto, dos ejemplos de divertida narrativa y otro de delicada lírica.

Así que, seas de aquí o de lejos, zambúllete en esta lectura, y ¡amontíllate!

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